El colapso físico de Ilia Topuria en su pelea ante Justin Gaethje provocó su primera derrota en la UFC y también que en luchador acabase en el hospital después del combate. Más allá de las explicaciones técnicas sobre los golpes recibidos por Topuria por no cubrirse bien ante su oponente, está la explicación médica de lo sucedido en el histórico combate en la Casa Blanca.
Uno de los mejores análisis en los últimos días lo ha realizado el doctor Pedro Gargantilla, Jefe de Servicio del Hospital de El Escorial (Madrid) y profesor de la Universidad Francisco de Vitoria, en la web especializada Medicina Responsable. En su artículo 'Cuando el cuerpo dice basta: el día que la biología frenó a Illia Topuria', Gargantilla desgrana desde con gran precisión y conocimiento, desde la perspectiva médica, todo lo que pudo observar.
Según el análisis del doctor Gargantilla, Topuria empezó a perder el combate tras un uppercut de Gaethje en el primer asalto, que dañó de forma brutal en el rostro de Topuria. "Este impacto destrozó el ojo derecho de Ilia. Inmediatamente, la cascada inflamatoria se activó con rotura de capilares, extravasación de sangre y acumulación de líquido linfático (edema masivo). El resultado visible fue una hinchazón desfigurante que cerró por completo el párpado, sin embargo, el verdadero peligro no era estético, sino funcional".
El golpe al que hace referencia el doctor Gargantilla tuvo un efecto devastador para Topuria, que perdió de manera momentánea la visión en el ojo derecho. "Esto activa todas las alarmas de nuestro organismo. La ceguera parcial o total en un traumatismo craneofacial de este tipo puede deberse a tres factores críticos: edema mecánico (el párpado está tan inflamado que impide físicamente la entrada de luz), atrapamiento muscular (Los fragmentos del hueso orbital fracturado pueden pinchar o atrapar el músculo recto inferior, impidiendo que el ojo se mueva correctamente, lo que genera una visión doble insoportable y desorientadora) y hemorragia retrobulbar (sangre acumulándose detrás del ojo). Esto es una emergencia médica extrema puesto que la presión comprime el nervio óptico y, si no se drena a tiempo, puede causar ceguera irreversible", explicó.
Pese a la gravedad de la lesión, Topuria fue capaz de mantenerse en pie para seguir luchando, debido a "una descarga masiva de adrenalina, noradrenalina y endorfinas que bloquean los receptores del dolor (nociceptores)", explicó Gargantilla. El médico de la pelea trató de detenerla, y desde un punto de vista médico es lo que debió suceder según la consideración del Dr. Gargantilla.
"Que un atleta siga compitiendo sin visión periférica en un ojo es un riesgo gigantesco. Al perder la noción de la distancia y el espacio por la falta de visión binocular, Ilia quedó completamente expuesto a los ataques cruzados de Gaethje, convirtiéndose en un blanco móvil indefenso ante el castigo".
En esa situación, la integridad de Ilia Topuria comenzó a correr serio peligro. "En el cuarto asalto, sin la capacidad de anticipar los golpes que venían desde su flanco derecho ciego, Ilia recibió un castigo sistemático. El cerebro humano flota en el líquido cefalorraquídeo dentro del cráneo. Cada golpe repetido genera una aceleración y desaceleración que hace que la masa encefálica choque contra las paredes óseas internas, provocando microlesiones cerebrales, el origen de las conmociones", relató.
"Su hermano Aleksandre, tomó la decisión más difícil y acertada de la noche: parar el combate y anunciar el abandono. Como médico debo aplaudir esa decisión. Evitar el quinto asalto previno una lesión neurológica mayor o un daño permanente en el aparato visual que habría arruinado su carrera para siempre", aseguró.
"El año 2026 ha terminado deportivamente para Ilia Topuria. Este tipo de lesiones óseas y de tejidos blandos craneofaciales requieren un mínimo de seis meses de curación biológica antes de que el hueso recupere su densidad y resistencia original. Cualquier impacto menor en la zona durante la fase de remodelación ósea podría ser catastrófico", avisó.
