EEUU
El cóndor de California, una especie en peligro de extinción, voló a Oregón por primera vez en 122 años

El mes pasado se registró un suceso que marca un hito en la historia de la conservación en Estados Unidos: un cóndor de California voló al estado de Oregón por primera vez en 122 años. El ave, conocida por su envergadura imponente y su estatus de especie en peligro crítico de extinción, recorrió varios cientos de kilómetros antes de regresar a su hogar en el Parque Nacional Redwood, en el norte de California. Este acontecimiento representa el primer avistamiento documentado de un cóndor en Oregón desde 1904, lo que subraya tanto el progreso como los desafíos persistentes en la recuperación de la especie.
El protagonista de este viaje histórico fue identificado poco después del avistamiento. Conservacionistas de la tribu Yurok, ubicada en el norte de California, analizaron el caso y determinaron que se trataba del cóndor B9. Este ejemplar nació en cautividad y fue liberado en 2022 gracias a los esfuerzos coordinados por la propia tribu Yurok, que lleva adelante un programa de cría y reintroducción de cóndores en su hábitat natural. La identificación de B9 no solo permitió conocer el origen del ave, sino también destacar el papel fundamental de las iniciativas indígenas en la restauración de especies emblemáticas de Norteamérica.
El recorrido de B9 abarcó 611 kilómetros en tan solo cuatro días. El itinerario comenzó en los bosques de secuoyas del Parque Nacional Redwood, desde donde el cóndor emprendió vuelo hacia el norte. Durante su travesía, sobrevoló la ciudad de Redding, situada en el norte de California, y cruzó la frontera estatal hacia Oregón. En el estado vecino, realizó paradas cerca de Medford, Cave Junction y Brookings, antes de regresar finalmente a su punto de origen en el parque nacional. La directora del Departamento de Vida Silvestre de la Tribu Yurok, Tiana Williams Claussen, explicó que B9 es un ave con un comportamiento especialmente curioso. Según Williams Claussen, el cóndor “volaba casi 160 kilómetros al día”, lo que demuestra su capacidad para aprovechar los corredores naturales formados por montañas y ríos.

El vuelo de B9 no solo fue notable por la distancia y el territorio recorrido, sino también por la forma en que utilizó el entorno. Las declaraciones de Williams Claussen destacan la habilidad de los cóndores para desplazarse grandes distancias a diario, sacando partido de los paisajes escarpados y los valles fluviales. Este tipo de comportamiento es esencial para la supervivencia de la especie, ya que les permite acceder a diferentes fuentes de alimento y evitar las amenazas que enfrentan en su entorno. La travesía de B9 simboliza, además, la capacidad de adaptación y exploración de estos animales, rasgos que resultan vitales para la recuperación de la población silvestre.
La historia del cóndor de California es una de las más complejas dentro de los esfuerzos de conservación en el continente. Esta especie ha estado en peligro crítico de extinción durante décadas, enfrentando retos como la pérdida de hábitat, el envenenamiento por plomo y la baja tasa de reproducción. En la década de 1980, la situación era tan alarmante que se decidió capturar a los últimos 22 ejemplares silvestres para incorporarlos a un programa de cría en cautividad. Los esfuerzos de especialistas y comunidades indígenas permitieron, con el tiempo, que la población comenzara a recuperarse. Para 2016, el número de cóndores nacidos en libertad ya superaba al de los que morían cada año, y la población silvestre alcanzó los 276 individuos.
A pesar de estos avances, la recuperación del cóndor continúa siendo un proceso frágil. Los expertos destacan que se trata de una de las tareas más complejas emprendidas por el ser humano para reparar el impacto que nuestra especie ha causado sobre otra. Sin embargo, señales alentadoras se presentan con mayor frecuencia, lo que renueva la esperanza para la supervivencia del cóndor de California. Uno de estos acontecimientos positivos tuvo lugar en la población de secuoyas de Redwoods, donde se produjo un hecho inédito en más de un siglo.

En febrero de este año, una hembra de cóndor puso un huevo en el hueco de una secuoya en una zona remota del Parque Nacional Redwood. Aunque el huevo no llegó a eclosionar, el evento fue recibido como un logro significativo por quienes trabajan en la recuperación de la especie. Williams Claussen señaló que, si bien la pérdida del huevo podría interpretarse como un revés, en realidad representa un avance considerable para el grupo de cóndores reintroducidos. Es común que los primeros intentos reproductivos de padres inexpertos no tengan éxito, ya que las aves están aprendiendo a desenvolverse y a cuidar a su descendencia.
La colocación del huevo marca el regreso de la reproducción natural de los cóndores de California en la región, un fenómeno que no se había registrado en más de cien años. Estos avances, aunque modestos, reflejan el impacto positivo de los programas de conservación y el compromiso de las comunidades indígenas y científicas. El caso de B9 y el reciente intento de anidación en el Parque Nacional Redwood ilustran tanto los desafíos como las pequeñas victorias en la lucha por la supervivencia de una de las aves más emblemáticas de América del Norte.
Un ejemplar de esta ave en peligro crítico cruzó la frontera desde el Parque Nacional Redwood, recorrió varios cientos de kilómetros con escalas en el sur del estado vecino y luego volvió al norte de California
