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Irán se replantea la continuidad de las negociaciones tras la andada de ataques de EEUU
Los ataques estadounidenses afectaron a dos depósitos de agua en Sirik, al sur de Irán, dejando a más de 20.000 personas sin agua potable Leer Los ataques estadounidenses afectaron a dos depósitos de agua en Sirik, al sur de Irán, dejando a más de 20.000 personas sin agua potable Leer
La andada de ataques cruzados entre Washington y Teherán tras el derribo de un helicóptero estadounidense, ha vuelto a poner en duda el frágil proceso de diálogo en el que están embarcados ambos países para poner fin a la guerra. El portavoz de Exteriores iraní, Esmail Baqaei, anunció que el régimen está "revisando" las negociaciones tras las "reiteradas violaciones del alto el fuego" por parte de "Estados Unidos e Israel" y acusó a Washington de "falta de seriedad" para lograr avances en el terreno diplomático. "La diplomacia no se puede desarrollar en el vacío. Se necesita un mínimo de condiciones favorables para llevar a cabo la diplomacia con eficacia".
El ministerio de Exteriores iraní también emitió advertencias contra los países del Golfo, horas después de lanzar represalias que afectaron a Kuwait, Bahrein y por primera vez Jordania, ampliando la escalada de tensiones que vive la región pese a la tregua. "Los países del Golfo tienen la responsabilidad legal y moral de impedir que las fuerzas armadas de EEUU e Israel utilicen su territorio o instalaciones para planificar, organizar, ejecutar o apoyar acciones hostiles contra Irán", señala la nota.
La Guardia Revolucionaria, el cuerpo de élite del ejército iraní, reivindicó ataques contra la Quinta Flota estadounidense en Bahrein, la base aérea Ali Al Salem en Kuwait y otras instalaciones aéreas en Azraq, Jordania. Para los dos países del Golfo afectados, la calma ha durado menos de una semana, ya que el pasado sábado Irán se enzarzó en otra oleada de represalias contra sus instalaciones.
Estados Unidos atacó anoche una veintena de objetivos iraníes en el sur del país, que afectaron principalmente sistemas de defensa y otras instalaciones militares. La agencia iraní Mehr informó a la 13:30 del miércoles (12:00 en España) de una explosión "de naturaleza desconocida" en la isla de Qeshm, un punto estratégico fuertemente militarizado que domina la entrada del estrecho de Ormuz. Los ataques estadounidenses afectaron dos depósitos de agua en Sirik, al sur del país, dejando a más de 20.000 personas sin agua potable, según informó una empresa de agua local a las autoridades.
El mar Rojo sufrió un contagio de las tensiones, con un intercambio de ataques entre los hutíes de Yemen -aliados de Irán- y un buque mercante frente a la costa de Yemen, informó el observador marítimo británico UKMTO. El intercambio de disparos se produjo dos días después de que el grupo militante advirtiera que cerraba el paso de Bab el Mandeb -que permite el acceso al mar Rojo desde el océano Índico y lo conecta con el Mediterráno- a todos los buques vinculados a Israel. Esta ruta, por la que cruza cerca del 12% del comercio mundial, se ha convertido en una herramienta de presión alternativa para Irán y sus aliados, después del cierre del Estrecho de Ormuz.
Si bien el comando central estadounidense dio por terminada su respuesta al derribo de un helicóptero por parte de Irán, posteriormente el presidente, Donald Trump, declaró en redes sociales que está cerca de ordenar nuevos ataques contra centrales eléctricas y puentes iraníes. "Irán solo habla y no actúa. ¡El matón de Oriente Próximo está muerto! Han tardado demasiado en negociar un acuerdo que les habría beneficiado enormemente, ¡Ahora tendrán que pagar las consecuencias", aseguró.
Los expertos apuntan que estos intercambios de ataques forman parte de la dinámica de las negociaciones, aunque las hostilidades podrían derivar fácilmente en una reanudación del conflicto. "Lo más peligroso es que cada parte cree que puede controlar la escalada. Sin embargo, un incidente repetido puede erosionar la moderación", advirtió el analista Elijah Magnier a la emisora Al Jazeera. "La escalada no es más que parte de un patrón ya establecido. No creo que tenga un impacto significativo en los países del Golfo, pero les empuja a presionar a Estados Unidos para que apruebe un acuerdo y así restablecer la estabilidad regional", señala a El Mundo Hussein Banai, profesor de estudios internacionales en la Universidad de Indiana.
Pese a los ataques mutuos que alejan la posibilidad de un acuerdo, el presidente iraní, el reformista Masoud Pezeshkian, mostró un tono más conciliador y abogó por mantener el diálogo, frente a la postura más intransigente de altos cargos del régimen cercanos a la Guardia Revolucionaria. Pezeshkian afirmó que Teherán y Washington deben avanzar en las negociaciones y superar "este estado de ni guerra ni paz" y se apoyó en las palabras del exlíder supremo, Ali Jamenei -muerto en un ataque israelí el primer día de guerra- para reafirmar su postura. "Si queremos superar este estado de ni guerra ni paz, ¿qué debemos hacer? Si no dialogamos, ¿cuál es la alternativa?. Fue sobre esta base que el Líder permitió que continuaran las conversaciones", aseguró. "La etapa final de su instrucción fue: 'vayan y resuelvan el problema"', señaló.
En su último informe, el grupo de estudios Crisis Group advierte de que la teoría de que la tregua debilita la posición de Irán está ganando terreno entre las élites de seguridad iraníes, tal y como reflejó el presidente del Parlamento y principal negociador, Mohammad Baqer Qalibaf, de que su país está "obteniendo concesiones no mediante conversaciones, sino misiles". Según el informe, Teherán teme que conforme se prolonga el tiempo de negociación, Irán pierde la posición que consolidó durante la guerra y teme perder su control económico sobre el estrecho de Ormuz.
