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Xi Jinping evita presionar a Kim Jong-un sobre las armas nucleares pese a la petición de Trump
El presidente chino refuerza la alianza con Corea del Norte en una visita a Pyongyang Leer El presidente chino refuerza la alianza con Corea del Norte en una visita a Pyongyang Leer
Después de que Xi Jinping recibiera en mayo en Pekín a Donald Trump, algunos medios estadounidenses aseguraron que el presidente estadounidense había solicitado al líder chino que utilizara su influencia sobre el dictador norcoreano Kim Jong-un para reactivar algún tipo de diálogo sobre el programa nuclear norcoreano o, al menos, para convencer a Pyongyang de volver a sentarse en una mesa de negociación con Washington. La propia Casa Blanca aseguró que ambos líderes habían "reafirmado el objetivo de desnuclearizar Corea del Norte".
Xi arrancó esta semana con su primera visita a Pyongyang en siete años. Tras la primera jornada de conversaciones con Kim, nada indica que la cuestión nuclear haya ocupado un lugar destacado en la agenda. De hecho, el asunto más delicado para la estabilidad de la región brilló por su ausencia en los comunicados oficiales difundidos por los canales oficiales chinos y norcoreanos.
Lejos de cualquier referencia a la desnuclearización, el presidente chino se centró en reforzar los lazos políticos, económicos y militares con el régimen norcoreano durante una visita de Estado de dos días que supone su primera salida al extranjero en 2026. Un detalle que refleja la importancia estratégica que Pekín sigue otorgando a un vecino incómodo pero imprescindible para sus intereses regionales.
Xi fue recibido el lunes con todos los honores por Kim Jong-un y su esposa, Ri Sol-ju. Durante la reunión, el líder chino aseguró a Kim que su país está dispuesto a mantener una "comunicación estratégica estrecha" y a elevar la cooperación bilateral a "nuevas cotas".
Según recoge la agencia oficial Xinhua, ambos líderes abordaron el fortalecimiento de los intercambios diplomáticos, la cooperación en materia de seguridad y defensa y la coordinación ante los desafíos regionales.
El dirigente chino insistió además en que el compromiso de Pekín con la estabilidad de la relación bilateral "no cambiará independientemente de cómo evolucione la situación internacional".
El martes, la agencia oficial de noticias norcoreana CNA informó que los dos líderes prometieron "abrir un nuevo capítulo" en las relaciones bilaterales y "ampliar los intercambios y la cooperación en los ámbitos político, económico, cultural y otros". Según la publicación, Kim afirmó que fortalecer los lazos con China era la "misión estratégica más importante" del país.
La ausencia de cualquier referencia pública al arsenal nuclear norcoreano resultó llamativa si se tiene en cuenta que, durante décadas, China defendió oficialmente la desnuclearización de la Península de Corea y respaldó incluso las duras sanciones aprobadas por la ONU contra Pyongyang en 2016 y 2017. Pero esa posición ha ido perdiendo peso a medida que se deterioraban las relaciones entre Pekín y Washington.
La reunión de esta semana parece confirmar que Pekín ha asumido una realidad que los portavoces norcoreanos se encargan de recordar constantemente: Kim no tiene la menor intención de renunciar a su arsenal atómico.
En la víspera del encuentro, Kim Yo-jong, la poderosa hermana del líder norcoreano y una de las figuras más influyentes del régimen, dejó clara esa postura al afirmar que el estatus de Corea del Norte como potencia nuclear constituye una "línea de no retorno".
Sus palabras llegaron apenas unos días después de que su hermano Kim visitara una nueva instalación de producción de materiales nucleares, inspeccionara un destructor de nueva generación y ordenara multiplicar por dos y medio la capacidad de fabricación de misiles durante los próximos cinco años.
Según las últimas estimaciones del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), uno de los centros de estudios sobre Defensa y armamento de referencia, Corea del Norte dispone ya de unas 60 ojivas nucleares y suficiente material fisible para fabricar varias decenas más.
Si el programa nuclear quedó fuera de la conversación pública, otro asunto sí ocupó un lugar destacado: Taiwan, la isla autónoma que China considera una provincia separatista. Según el comunicado chino, Kim expresó su apoyo "inquebrantable" al principio de Una Sola China y respaldó la posición de Pekín.
Los analistas regionales han comentado en las últimas horas que ese respaldo explícito en el tema de Taiwan llama la atención porque Corea del Norte tradicionalmente ha evitado implicarse demasiado en las disputas de soberanía de China. Algunas opiniones ven incluso en la declaración una especie de intercambio implícito: Pyongyang respalda los intereses fundamentales de China y, a cambio, Pekín rebaja sus críticas al desarrollo nuclear norcoreano.
El viaje de Xi a Pyongyang se produce además en un momento especialmente sensible para el equilibrio de poder en Asia. Corea del Norte ha estrechado sus vínculos con Rusia hasta niveles sin precedentes. Pyongyang ha enviado armas, municiones e incluso tropas para apoyar la guerra de Moscú en Ucrania, mientras que Vladimir Putin ha respondido con asistencia económica, cooperación militar y un tratado de defensa mutua firmado en 2024.
Ese acercamiento ha generado cierta inquietud en Pekín. Aunque Xi mantiene una estrecha asociación estratégica con Putin, no quiere perder influencia sobre un país que considera parte esencial de su perímetro de seguridad. Corea del Norte sigue siendo un amortiguador geopolítico frente a la presencia militar estadounidense en Corea del Sur y Japón, además de compartir con China una frontera de más de 1.400 kilómetros.
Xi durmió el lunes en la Casa de Huéspedes Estatal de Kumsusan, una residencia exclusiva en el corazón de Pyongyang, cerca del mausoleo que alberga los cuerpos de los anteriores líderes supremos de Corea del Norte.
