EEUU
La escalada militar entre Israel e Irán complica la estrategia de Trump para lograr una acuerdo de paz definitivo
(Desde Washington, Estados Unidos) Antes de viajar a Nueva York para ver las finales de la NBA, Donald Trump tiene previsto mantener una extensa reunión en la Casa Blanca para determinar sus próximos pasos frente al conflicto que protagonizan Israel e Irán.
El presidente de los Estados Unidos prefiere una salida diplomática a la guerra entre Jerusalén y Teherán, pero la posición reluctante del régimen chiíta promueve la táctica bélica del premier israelí Benjamín Netanyahu.
Trump exige que Irán desmantele su proyecto nuclear, abra el estrecho de Ormuz, limite su capacidad de fabricar misiles balísticos y cancele el apoyo logístico a los grupos terroristas Hezbollah y los Huties.
Mojtaba Khamenei -líder religioso iraní- rechaza las condiciones de Trump y exige que se levanten sanciones financieras contra Irán, que se descongelen fondos propios por 25.000 millones de dólares y que Israel renuncie a su combate perpetuo contra Hezbollah.
En este contexto, Israel firmó con Líbano un cese del fuego inédito por sus niveles de cooperación bilateral, que permitiría condicionar la constante ofensiva de Hezbollah. Si el acuerdo funcionara, el grupo terrorista perdería muchísima influencia regional.
Irán no tiene intenciones de perder influencia en Medio Oriente, y habilitó que Hezbollah rechazara el acuerdo entre Israel e Irán, que es avalado por Estados Unidos. Esa decisión geopolítica asumida en Teherán causó la última escalada militar entre Hezbollah e Israel.
Trump conoce las razones de Irán y entiende la táctica militar y política de Netanyahu, que enfrenta elecciones para renovar su mandato en 2026. Pero exigió un inmediato alto el fuego, cuando Washington aún no había amanecido.
“Israel e Irán deben dejar de ‘disparar’ de inmediato”, posteó el Presidente de Estados Unidos.

La presión pública de Trump obtuvo sus resultados inmediatos.
“La defensa y la diplomacia son los dos pilares del poder nacional. No hemos abandonado ni el campo de batalla ni la mesa de negociaciones”, replicó en X, Masud Pezeshkian, presidente de Irán.
Mientras Netanyahu ordenaba a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) que frenara la ofensiva aérea contra blancos militares e instalaciones de refinería petrolera ubicadas en Irán.
Ahora toca mover a Trump, que convocó a sus principales asesores al Salón Oval de la Casa Blanca.
El presidente republicano mantendrá un cónclave con Marco Rubio -secretario de Estado- y Pete Hegseth -secretario de Guerra-, entre otros funcionarios clave, para definir los próximos pasos que permitan cerrar un acuerdo de paz en Medio Oriente.
La decisión de Trump no es sencilla.
Irán no tiene intenciones de ceder su uranio enriquecido, y sólo abrirá Ormuz si Estados Unidos descongela los 25.000 millones de dólares que exige Khamenei y la Guardia Revolucionaria como símbolo de paz.
Trump siempre cuestionó el acuerdo nuclear firmado por Barack Obama en 2015 que implicó descongelar billones de dólares a favor del régimen chiíta.
Esos fondos se usaron para fortalecer el complejo militar-industrial de Irán, que abastece de los misiles y drones que utiliza la Guardia Revolucionaria para atacar a Israel y los países del Golfo.
En este escenario geopolítico, Trump debe resolver si repite la táctica de Obama o encuentra un camino alternativo para abrir Ormuz y terminar con el proyecto nuclear de Irán.
Netanyahu y los principales países árabes-Qatar, Arabia Saudita y Emiratos- rechazan la posibilidad de descongelar los fondos y levantar las sanciones financieras impuestas a Teherán. Consideran que es una concesión táctica que los debilitaría en un futuro cercano.
El aumento del petróleo complica la campaña de Trump, que enfrenta las elecciones de medio término en noviembre. Y esa variable económica sólo empezaría a bajar, si se abre Ormuz que controla Irán.
Además, Trump tiene que lograr que Mojtaba Khamenei entregue el control del uranio enriquecido y se abstenga de apoyar a Hezbollah y los Huties, entre otras condiciones para lograr la paz regional.
Será un encuentro intenso en la Casa Blanca, mientras Israel e Irán esperan sus resultados para actuar en consecuencia.
El presidente de EE.UU aún no logra que el régimen chiíta acepte sus condiciones, y los ataques con misiles y drones a Beirut, Teherán y Tel Aviv afectaron la negociación para desmantelar el plan nuclear iraní y abrir el estrecho de Ormuz
