EEUU
Ansiedad, depresión y estrés: las secuelas invisibles que dejan los desastres climáticos

La población de Maui, en Hawái, atraviesa consecuencias psicológicas y físicas luego de los incendios de 2023, según estudios originales liderados por la Universidad de Hawái y publicados en revistas médicas internacionales. Los análisis científicos muestran que los efectos de la catástrofe se extienden más allá de las zonas quemadas e impactan la salud mental de toda la comunidad. Las investigaciones documentan un aumento significativo de síntomas depresivos y de ansiedad, y subrayan la importancia de la preparación y el apoyo social en el contexto de desastres climáticos.
De acuerdo con el Maui Wildfire Exposure Study (MauiWES), coordinado por la Universidad de Hawái Economic Research Organization (UHERO) y el John A. Burns School of Medicine, se evaluó a más de mil personas residentes o trabajadoras en áreas impactadas. Según datos publicados en JAMA Network Open y JAMA Psychiatry, cerca del 50% de los participantes presentó síntomas depresivos tras los incendios, y un 30% manifestó señales de ansiedad. El estudio registró, además, una incidencia elevada de hipertensión arterial y problemas respiratorios entre la población expuesta.
El contexto de los incendios forestales de Maui, ocurridos en agosto de 2023, provocó desplazamientos, pérdida de viviendas, interrupciones laborales y alteraciones en la vida cotidiana. Las autoridades locales y federales, junto con organizaciones como la Cruz Roja y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), desplegaron recursos y programas para atender necesidades materiales y psicológicas, según información verificada por The Associated Press y los informes científicos citados.
¿Cuáles son los principales hallazgos sobre salud mental tras los incendios de Maui?
El Maui Wildfire Exposure Study revela que la prevalencia de síntomas depresivos en la comunidad alcanzó el 49,9%, mientras que la ansiedad se situó en torno al 30%. El estudio, que incluyó evaluaciones validadas de salud mental y biomonitoreo, encontró que los afectados dentro del perímetro de los incendios presentaron mayores dificultades respiratorias y más días con problemas de salud. Las cifras provienen de una cohorte de 1.174 adultos analizados entre enero y septiembre de 2024, según la publicación en JAMA Network Open.
El apoyo social percibido mostró una relación directa con mejores indicadores de salud mental. Las personas que reportaron mayor respaldo de su entorno experimentaron menos días con problemas asociados a la catástrofe. Esta relación se evidenció en los resultados del estudio, aun cuando el apoyo social no logró modificar los efectos negativos sobre la función pulmonar, relacionada con la exposición al humo y a las cenizas.
El análisis destaca, además, que los efectos en la salud mental no se limitaron a quienes sufrieron daños materiales directos. De acuerdo con el informe, “las repercusiones psicológicas se extendieron a personas fuera del área quemada, evidenciando un impacto comunitario más amplio”.
¿Qué impacto tuvieron el desplazamiento y la pérdida de empleo en la salud mental de la población?
El estudio publicado en JAMA Psychiatry por el equipo de UHERO y el John A. Burns School of Medicine examinó la relación entre desplazamiento, empleo y salud mental tras los incendios. Entre las conclusiones, el desplazamiento residencial y la interrupción del empleo explican más de la mitad de la incidencia de depresión y ansiedad entre los afectados.
La investigación incluyó un análisis comparativo entre personas expuestas y no expuestas dentro y fuera de las áreas quemadas en Maui y otros condados de Hawái. El riesgo de depresión fue 1,5 veces mayor entre quienes residían en las zonas afectadas, mientras que el riesgo de ansiedad fue 1,67 veces superior.
El estudio también examinó la ideación suicida, que fue más frecuente en residentes desplazados, aunque la asociación directa con los incendios no se consideró estadísticamente significativa en todos los grupos. Los autores recomiendan integrar la estabilidad habitacional y la recuperación económica como ejes de las estrategias de respuesta ante desastres, junto con la atención a la salud mental.
¿Qué medidas recomiendan las autoridades y los expertos para enfrentar la ansiedad provocada por desastres climáticos?
La preparación previa es un factor clave para reducir la angustia y mejorar la capacidad de respuesta. Según la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y la Cruz Roja Americana, contar con un plan de evacuación, un kit de emergencia y acceder a información confiable aumenta la sensación de control ante fenómenos imprevisibles como incendios, huracanes o inundaciones.
La psicóloga Melissa Brymer, directora de programas de terrorismo y desastres en el UCLA-Duke National Center for Child Traumatic Stress, recomienda guías paso a paso para familias y comunidades, disponibles en plataformas oficiales como ready.gov/plan. Estas guías contemplan consideraciones específicas para personas con discapacidad, madres gestantes y mascotas. Brymer señala que “la preparación es una herramienta poderosa no solo para la seguridad, sino también para la salud mental”, según declaraciones recogidas por The Associated Press.
De acuerdo con el estudio de Maui, la exposición directa a humo, cenizas y escombros no fue el único factor asociado a problemas psicológicos. El sentimiento de pérdida comunitaria y los cambios en la rutina diaria también contribuyeron a la aparición de síntomas emocionales. Los expertos aconsejan que las conversaciones sobre eventos traumáticos en el hogar se mantengan en un tono informativo y adaptado a la edad de los niños, limitando detalles que puedan aumentar el temor.

¿Qué acciones concretas pueden tomar las comunidades y las autoridades frente a este tipo de crisis?
Organizaciones como la Anxiety and Depression Association of America sugieren involucrarse en actividades de apoyo comunitario, como donar sangre o participar en tareas de voluntariado, para contrarrestar la sensación de impotencia. El seguimiento a largo plazo y la integración de servicios de salud mental en la recuperación forman parte de las estrategias respaldadas por los hallazgos científicos.
El estudio MauiWES continuará recogiendo datos durante al menos diez años para analizar el impacto crónico de los incendios. Las autoridades sanitarias de Hawái han implementado programas de monitoreo y asistencia dirigidos a los grupos más vulnerables y han promovido campañas de información sobre recursos disponibles.
El informe de JAMA Network Open subraya la importancia de modelos de respuesta que combinen vigilancia clínica, intervenciones psicológicas específicas y apoyo social basado en la cultura local. Las autoridades han desarrollado materiales educativos para escuelas y centros comunitarios, y han fortalecido la coordinación entre servicios de emergencia y salud mental.
¿Qué se puede esperar para la salud mental en poblaciones expuestas a desastres climáticos?
Los estudios originales de la Universidad de Hawái y las recomendaciones de organismos federales muestran que las consecuencias psicológicas de los desastres climáticos se extienden más allá del daño físico inmediato. Las estrategias que priorizan el apoyo social, la preparación y la recuperación económica resultan fundamentales para reducir el impacto a largo plazo en la salud mental y física de los afectados.
A medida que los eventos extremos relacionados con el clima se vuelven más frecuentes, las autoridades y comunidades en Hawái y otras regiones expuestas han adoptado un enfoque integrado que incluye vigilancia sanitaria, recursos educativos y guías de preparación. Las investigaciones en curso permitirán ajustar políticas públicas y diseñar respuestas más eficaces ante futuros desastres.

¿Qué recursos oficiales existen para quienes buscan ayuda tras un desastre climático?
La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) ofrece información actualizada y guías prácticas en ready.gov/plan, mientras que la Cruz Roja Americana dispone de manuales detallados para la preparación ante huracanes e incendios. Para apoyo emocional, la Anxiety and Depression Association of America provee consejos y recursos, e instituciones locales en Hawái han habilitado líneas de asistencia telefónica y puntos de atención presencial.
Las recomendaciones incluyen:
- Elaborar y compartir un plan de evacuación familiar.
- Preparar un kit con insumos básicos y medicación esencial.
- Mantenerse informado a través de fuentes oficiales.
- Buscar apoyo en redes de familiares, amigos, instituciones de salud y organizaciones comunitarias.
- Consultar a profesionales si los síntomas de estrés o ansiedad persisten durante varias semanas.
Los estudios de la Universidad de Hawái refuerzan la importancia de detectar de manera temprana los efectos psicológicos de desastres y de responder con recursos adaptados a las características de cada comunidad.
La pérdida de viviendas, los desplazamientos y la interrupción de la vida cotidiana aparecen entre los factores que más influyeron en el deterioro del bienestar emocional de la comunidad
