EEUU
El alcalde de Newark levantó el toque de queda alrededor de Delaney Hall y avanza con acciones legales
El alcalde Ras Baraka levantó este martes 2 de junio el toque de queda y las zonas de libre expresión alrededor de Delaney Hall en Newark, una decisión que devuelve la protesta sin esas restricciones nocturnas y que, según la alcaldía, pondrá a prueba si una vigilancia menos restrictiva puede sostener la calma mientras continúan las manifestaciones por las condiciones de los detenidos y el futuro del centro de detención migratoria.
La medida quedó sin efecto a las 21:00 horas del martes, después de una protesta la noche anterior que no dejó ni un solo arresto, según ABC7 y NJ.com. Poco después de las 21:30, la policía de Newark retiró una barricada que había mantenido a los manifestantes a media milla del complejo desde el sábado por la noche, y unas 80 personas marcharon por la acera con consignas contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
El toque de queda había entrado en vigor a la medianoche del domingo dentro de un perímetro de media milla y regía de 21:00 a 06:00, de acuerdo con ABC7 y NJ.com. La orden se adoptó después de choques entre grupos contrarios y favorables a ICE, incendios en la calle y escenas que Baraka describió como “enfrentamientos violentos” y personas empujadas hacia vehículos en movimiento.
“Después de la protesta de anoche sin un solo arresto, estamos levantando este toque de queda para permitir la plena expresión del derecho estadounidense a la libertad de expresión y a reunirse pacíficamente”, aseguró Baraka en un comunicado oficial.
En esa misma declaración añadió que confiaba en que los manifestantes actuarían “de una manera digna de las personas inocentes encarceladas y maltratadas por ICE y los carceleros con fines de lucro de Geo Group”, según NJ.com.
Centro de detención se convirtió en el foco de protestas durante más de una semana
Delaney Hall, una instalación de 1.000 plazas operada por la empresa privada Geo Group, lleva más de una semana en el centro de las protestas. Los manifestantes dicen que los detenidos sufren malos tratos dentro del recinto, una acusación que funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos negaron, de acuerdo con ABC7.
El endurecimiento del operativo había comenzado el viernes, cuando la entonces gobernadora Mikie Sherrill desplegó a la Policía Estatal de Nueva Jersey en la zona, repasaron los medios locales.
Desde entonces, los agentes estatales utilizaron unidades montadas, gas lacrimógeno y un sistema creciente de barricadas metálicas para mantener a manifestantes y periodistas alejados del centro, informó NJ.com.
El domingo, cuando el toque de queda entró en vigor, cientos de policías con equipo antidisturbios dirigidos por la policía estatal retuvieron a varias personas, quizá decenas, según NJ.com. Ese medio señaló que numerosas agencias policiales que participaron en esos procedimientos no habían informado detalles sobre los cargos presentados.
La pregunta central que abrió la crisis sigue intacta: qué ocurrirá con Delaney Hall. Baraka respondió de forma contundente al afirmar que el objetivo de la ciudad es cerrar el edificio. “Nuestro objetivo es cerrar el edificio”, aseguró el alcalde.
Newark y Nueva Jersey avanzan con acciones judiciales contra los operadores del edificio
La ciudad de Newark y el estado de Nueva Jersey presentaron una demanda contra los operadores de Delaney Hall por preocupaciones sobre las condiciones dentro del centro de detención, según ABC7.
Baraka también dijo que los abogados de la ciudad preparaban otra demanda contra Geo Group por cuestiones de salud y seguridad y que buscarán ante los tribunales el cierre inmediato del lugar.
El alcalde sostuvo que la empresa viola ordenanzas locales y que intenta ampararse en su contrato con el gobierno federal para operar como centro de deportación, difundió el portal NJ.com.
“Este no es un centro federal, ni terreno federal. Es un centro privado”, sostuvo Baraka. Además, remarcó: “Están sujetos a las leyes estatales y municipales. No pueden quedar protegidos por un contrato que tienen con Seguridad Nacional, que es lo que están tratando de hacer una y otra vez”.
Baraka añadió que los agentes de policía de proximidad seguirán interactuando con los manifestantes y priorizarán la comunicación antes que la confrontación, según ABC7. En otro comunicado, citado por el medio local Insider NJ, planteó que confiaba en “las políticas y la capacitación” de los oficiales orientados a la comunidad y en el sistema ampliado de seguridad pública para la prevención de la violencia.
El levantamiento de las restricciones también modifica el escenario para familiares, residentes y trabajadores que se movían por la zona de noche. El toque de queda había reducido las vigilias nocturnas, limitado el acceso peatonal por Doremus Avenue y restringido la circulación vehicular a quienes acreditaran asuntos oficiales, según Associated Press.
En un condado con fuerte presencia latina, esa limitación había recortado el margen para acompañar protestas, sostener contacto con detenidos y reorganizar traslados hacia un área industrial con menos opciones de movilidad nocturna.
Con el nuevo esquema, la alcaldía dejó sin efecto tanto el toque de queda como las zonas de expresión delimitadas y dejó en manos de los próximos días la prueba de si el descenso de controles permite que las protestas continúen sin nuevos episodios de violencia.
La alcaldía dejó sin efecto la restricción en áreas de protesta delimitadas, tras una manifestación sin detenidos a principio de semana. Además, presentó una demanda contra los operadores del centro de detención
