Política
Observan cambio en hombres que acuden a Centro Conductual
"El cambio es intrínseco; el individuo es quien decide cambiar. Si el individuo transforma su forma de pensar, va a cambiar su forma de actuar". Con estas palabras, Rocío Rodríguez, psicóloga, terapeuta y encargada del Centro Conductual para Hombres de la Procuraduría General de la República, resumió el enfoque con el que la institución aborda la violencia de género en el país.
]]> Según detalló Rodríguez, solo en el primer trimestre de este 2026, el centro, ubicado en la Yolanda Guzmán, del Distrito Nacional, ingresó a más de 300 nuevos usuarios.
"El cambio es intrínseco; el individuo es quien decide cambiar. Si el individuo transforma su forma de pensar, va a cambiar su forma de actuar". Con estas palabras, Rocío Rodríguez, psicóloga, terapeuta y encargada del Centro Conductual para Hombres de la Procuraduría General de la República, resumió el enfoque con el que la institución aborda la violencia de género en el país.
Durante una entrevista especial en el programa de televisión Entre Periodistas, conducido por los comunicadores Wendy Santana y Miguel Franjul y que se transmite por Telesistema, Canal 11, la especialista que labora en el centro desde su fundación en 2008, reveló el impacto y la alta carga operativa que manejan.
Según detalló Rodríguez, solo en el primer trimestre de este 2026, el centro, ubicado en la Yolanda Guzmán, del Distrito Nacional, ingresó a más de 300 nuevos usuarios, lo que generó que los terapeutas impartieran cerca de 5,500 sesiones en apenas tres meses.
Rodríguez explicó que el programa no trabaja con un esquema de charlas superficiales, sino con un riguroso tratamiento de aproximadamente 60 horas de trabajo distribuidas en seis meses.
El protocolo diseñado por los especialistas de la Procuraduría se divide en espacio inicial donde la psicóloga y su equipo reciben al usuario, le explican las pautas y le advierten sobre las consecuencias legales de abandonar el proceso, terapias grupales de dos horas por sesión destinadas a sensibilizar al hombre y desmontar las justificaciones de la violencia.
Continuidad del trabajo grupal enfocado en el manejo de las conductas, un mínimo de ocho consultas personalizadas para tratar la realidad particular de cada caso.
Al analizar las causas de la agresividad, la experta señaló un factor crítico, el “analfabetismo emocional”. “Muchos usuarios no tienen nombre para las emociones, las confunden. Además, en nuestras investigaciones internas, descubrimos que el 49% de los hombres llega al centro con un tema severo de celos”, puntualizó Rodríguez, vinculando este problema al miedo a la pérdida y a relaciones con una dependencia afectiva tan fuerte que degenera en un destructivo sentido de posesión.
La especialista aclaró que los usuarios no asisten de forma voluntaria, sino por mandato judicial. Cuando una mujer denuncia un maltrato en la fiscalía, si el juez no dicta prisión preventiva (o si le varía la medida de coerción), emite una resolución obligando al agresor a someterse al programa del centro conductual.
El counter administrativo y los terapeutas llevan un control estricto de asistencia, y cualquier falta es reportada de inmediato al Ministerio Público, lo que podría revocar la libertad del ciudadano.
Ante la interrogante de los conductores sobre el perfil de estos hombres, Rodríguez alertó sobre el fenómeno de la “doble fachada”. “Hacia afuera, el hombre puede ser el mejor vecino, el dirigente comunitario o el líder de la iglesia; nadie cree que puertas adentro suceden cosas”, advirtió.
Asimismo, detalló cómo manejan los casos psiquiátricos o de adicciones (alcohol y drogas): el paciente es referido primero a centros de salud aliados, como el Hospital Moscoso Puello, para ser estabilizado y medicado por un psiquiatra antes de continuar formalmente con el programa conductual.
Resultados positivos y un cambio en la juventud
A pesar de que los hombres suelen llegar con una “reactividad muy alta” y sintiendo el proceso como un castigo, Rodríguez celebró que la sociedad ha ido perdiendo el estigma hacia el centro. “Antes los hombres entraban escondidos por vergüenza; ya no, ahora ven que el proceso es enriquecedor”, afirmó.
De igual forma, la encargada destacó el éxito del programa al asegurar que más de la mitad de los participantes concluye de forma efectiva.
Con satisfacción, subrayó que hasta la fecha ningún usuario que ha terminado el ciclo completo ha reincidido en agredir o cometer un feminicidio.
La experta informó que aunque la media de edad de los usuarios oscila entre los 35 y 40 años (con casos extremos de hasta 80 años), actualmente la Procuraduría que cuenta con tres centros a nivel nacional está recibiendo a muchos jóvenes de 18 y 20 años denunciados por sus novias, lo que permite intervenir y frenar a tiempo conductas agresivas antes de que se conviertan en una tragedia.
El “amor” confundido con miedo, ira y sentido de posesión
Durante la entrevista, los comunicadores abordaron el núcleo del conflicto: la justificación recurrente de los agresores de que actúan “por amor” o por un “apego inmenso”. Al respecto, Rodríguez aclaró la distorsión emocional que sufren estos individuos.
“Realmente el amor es una de las emociones básicas cuando es amor, pero recuerden que también hablamos de los celos. Y la emoción básica para los celos es el miedo, es el temor. El hombre siente miedo”, puntualizó la experta.
Explicó que este temor suele desencadenar un sentido de posesión destructivo. Asimismo, describió el escalonamiento de la violencia cuando no se gestiona de manera adecuada: comienza con una respuesta automática de ira ante un evento; si no se resuelve, se transforma en rencor, y finalmente evoluciona hacia el odio, cuyo único propósito es la destrucción de la otra persona, quien paradójicamente pudo ser la más amada en un principio.
Un llamado a la prevención y la intervención oportuna
Respecto a la dinámica dentro del centro, la directora explicó que el equipo asigna los casos según la disponibilidad del personal, sin que sea obligatorio que un usuario se atienda con un terapeuta hombre o mujer. No obstante, aclaró que si el irrespeto del agresor hacia la figura femenina es generalizado y absoluto, una terapeuta mujer no puede trabajar el caso.
Rodríguez hizo un llamado a la sociedad y a los hombres a buscar asistencia profesional de manera voluntaria en las diversas instituciones de apoyo y de bajo costo antes de que ocurra una denuncia judicial.
Recordó que aquellos usuarios que hayan abandonado el proceso en el pasado, incluso desde años anteriores como el 2012, pueden regresar para ser reactivados en el sistema.
Los conductores del espacio concluyeron destacando la labor del centro como un “salvavidas” fundamental para frenar tragedias, evitar el desamparo de niños huérfanos y salvar vidas en la República Dominicana.
El Centro Conductual para Hombres fue creado con el propósito de contribuir a la erradicación de la violencia de género e intrafamiliar, lo cual es posible cuando, además del abordaje a las víctimas del flagelo, se rehabilita la conducta violenta de los agresores.
