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Cómo Elon Musk puede regalar un escaño al próximo primer ministro de Reino Unido
Su choque con Farage divide la ultraderecha británica en una elección que puede lanzar al laborista Andy Burnham como posible sucesor de Keir Starmer Leer Su choque con Farage divide la ultraderecha británica en una elección que puede lanzar al laborista Andy Burnham como posible sucesor de Keir Starmer Leer
El Reino Unido tiene una población de 69,5 millones de personas, de las que alrededor de 46 millones están registradas para votar en las elecciones al Parlamento, de las que sale el primer ministro del país. Pero es probable que el próximo jefe del Gobierno sea elegido, en la práctica, por 76.600 personas.
No es un regreso al sufragio censitario, sino una consecuencia del sistema electoral y de la situación política de las islas. El 14 de junio se celebran elecciones en la circunscripción de Makerfield. Si el candidato laborista Andy Burnham gana, conseguirá un escaño en el Parlamento y quedará en posición de disputar el liderazgo del partido al actual primer ministro, Keir Starmer. Y, dada la popularidad de Burnham entre los laboristas y el rechazo hacia Starmer entre todos los británicos, es casi seguro que, salvo accidente, enfermedad o escándalo absolutamente imprevisto, el primero sea elegido primer ministro.
Pero primero Burnham, que es alcalde del Gran Manchester, deberá ganar en Makerfield, donde hay exactamente 76.600 personas registradas para votar. Y no tiene la victoria garantizada. La región es un feudo laborista histórico en el que, al igual que en prácticamente todo el Reino Unido, la ventaja de la izquierda se ha ido reduciendo desde hace dos décadas: primero entre los conservadores y, ahora, ante el partido ultranacionalista que está reemplazando a los tories, Reform UK. El resultado es que, a pesar de la potencia del nombre de Burnham, su ventaja frente al candidato de Reform, un ex fontanero llamado Robert Kenyon, es de sólo tres puntos porcentuales. En otras palabras: un margen demasiado estrecho para tener la victoria mínimamente garantizada.
No hay un ejemplo mejor de cómo está la política británica que estas elecciones. Por un lado, un laborista popular, alcalde de la gran ciudad que linda con Makerfield, político de profesión, camaleón ideológico, ex ministro con Tony Blair. Por otro, un fontanero ultranacionalista. Resultado: empate estadístico.
Pero la suerte ha venido a ver a Burnham. Y de la manera más inesperada. Elon Musk, el hombre más rico del mundo, financiador de todas las causas ultraderechistas conocidas, ha atacado súbitamente a Reform UK y ha apoyado a su escisión, Restore Britain (Restaurar Gran Bretaña), una formación que cumplirá cuatro meses de existencia la víspera de los comicios.
Las diferencias entre Reform UK y Restore Britain son fundamentalmente de pureza ideológica y de enfrentamiento personal. Restore fue fundado por el ex número dos de Nigel Farage, Rupert Lowe, cuando este fue expulsado de Reform UK en 2025 por criticar la total centralización del poder en el líder. Su ideología es prácticamente la misma que la de Reform. Con una diferencia fundamental, que es lo que ha atraído a Musk: un rechazo todavía más absoluto y total de la inmigración, como refleja su programa en Makerfield, donde, entre otras promesas, figura la de acabar con "las bandas de varones extranjeros" que aparentemente aterrorizan a la región. Su candidata es Rebecca Shepherd, una empresaria local.
Y aquí llega la cuestión crítica. Restore Britain tiene alrededor de siete u ocho puntos porcentuales de intención de voto. Es decir: sin Restore, Reform tendría el camino bastante allanado para ganar. Encima, para empeorar las cosas para el partido de Farage, acaban de ser exhumadas afirmaciones de Kenyon declarando que el Brexit era "basura nacionalista". En la política británica, calificar así a la salida de la UE, sea uno de izquierdas, derecha o centro, es suicida. Hacerlo en un partido ultra, kamikaze. Y proclamarlo en el partido de Farage, padre ideológico del Brexit, es la mejor forma de espantar al votante, con la posible excepción de contraer matrimonio con un inmigrante ilegal musulmán, negro y transexual.
Musk nunca ha ocultado su apoyo por Lowe. Ya trató de forzar la salida de Farage de Reform y su reemplazo por Lowe en 2025, cuando estalló la controversia entre los dos políticos, y ahora ha vuelto a defenderlo. La semana pasada, proclamó públicamente su apoyo a Restore y el lunes, por si quedaba alguna duda, escribió en su red social X: "Sólo Restore puede salvar a Gran Bretaña". Farage ha acusado al multimillonario de "querer dividir a la derecha" y ha afirmado que Burnham tiene motivos para estar "encantado" con las palabras de Musk.
Así, Andy Burnham, el candidato que hace campaña contra "el ultraliberalismo de los últimos 40 años" puede verse catapultado a Downing Street por el primer hombre que alcanzará una fortuna de un billón de euros -o sea, Elon Musk- cuando su empresa SpaceX salga a Bolsa el mes que viene. Y Farage, el populista nacionalista que siempre ha aceptado la ayuda de millonarios extranjeros -o residentes fuera del Reino Unido-, puede perder a manos de un individuo que es sudafricano, canadiense y estadounidense, pero no británico, y de un partido que apenas tiene 100 días de existencia. Al final no está claro si el próximo primer ministro británico va a ser elegido por los 76.600 votantes de Makerfield o por tres personas enfrentadas ideológica y personalmente: Nigel Farage, Rupert Lowe… y Elon Musk.
