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Cuba: colapso, desesperación y hastío revolucionario
El pueblo está harto de vivir en modo supervivencia y ya no conecta con el sueño comunista. A la vez que implora el cambio, la Administración Trump aumenta la presión a la isla Leer El pueblo está harto de vivir en modo supervivencia y ya no conecta con el sueño comunista. A la vez que implora el cambio, la Administración Trump aumenta la presión a la isla Leer
Para comprender la encrucijada cubana es necesario mirar una década atrás. Barack Obama aterrizó en La Habana para consolidar el deshielo entre ambos países, pero su personalidad avasalladora impresionó a los cubanos, encandiló a la población afrocubana de los barrios populares y asustó tanto a la dictadura que hasta el Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC), balbuceó: no es que Raúl Castro parezca tan pequeño (dialécticamente), es que el presidente yanki usa 'teleprompter' para leer discursos. Un peligroso mago con demasiados conejos en su chistera.
La humorada abrió paso a la marcha atrás que ya ha quedado escrita en la Historia: el Gobierno cubano no se atrevió a profundizar las reformas y el deshielo no llegó ni a la mitad de su camino por miedo a perder el control del país. La oportunidad histórica se diluyó.
Diez años después, los cubanos, desesperados, salen a protestar hasta en la Habana Vieja, antigua Meca de los turistas. Si la situación ya era insostenible en 2021, lo que provocó la rebelión popular del 11-J, la de hoy es mucho peor: un pueblo harto de vivir en modo de supervivencia, hastiado del mismo cuento de los últimos 67 años.
¿Ha comprendido el régimen comunista los mensajes que le lanza Washington? ¿Tienen capacidad para emprender las reformas ante el colapso que llama a su puerta? ¿O son incapaces de leer la realidad y mantienen su pavor a perder el control de un país que se les escapa de las manos? Tres preguntas sin respuesta, pese a las soluciones temporales, parecidas al protectorado que encabeza Delcy Rodríguez en Caracas, fueron transmitidas a la familia Castro: la indispensable retirada de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel debe ir acompañada de reformas económicas inmediatas.
"El Gobierno cubano ya es incapaz de proveer nada al pueblo cubano: ni empleo, ni alimentación, ni salud, ni transporte, ni energía, ni entretenimiento, ni continuidad, ni reformas, ni transición democrática ni utopía comunista. No hay nada que una a este Gobierno de generales ancianos con este pueblo en estampida. De ahí que tantos cubanos en la isla estén pidiéndole a Trump que se apure respecto a Cuba", resumió para EL MUNDO el escritor y analista Orlando Luis Pardo Lazo.
El gran paralelismo entre lo sucedido en Venezuela y la máxima presión que aplica hoy Washington sitúa el viaje sorpresa a La Habana del director de la CIA, John Ratcliffe, en el mismo parámetro que la última llamada telefónica entre Trump y Nicolás Maduro, 40 días antes de la operación militar del 3 de enero. El "presidente pueblo" no entendió el ultimátum y se puso a bailar y cantar. El castrismo también se ha encastillado y tras la imputación contra Raúl Castro, que le iguala con el actual preso en una cárcel de Nueva York, salió a manifestarse y darle su apoyo entre soflamas revolucionarias.
Mientras tanto, el apuro popular es enorme, se siente dentro y fuera de la isla. Los cubanos quieren que algo pase y cuanto antes mejor: más del 80% apuesta por democracia y capitalismo, según la megaencuesta de los medios independientes. Una parte de los expertos y analistas consultados creen en la inminencia del detonante que cambie la situación y se basan en que hay una fecha tope, el 11 de junio, apertura del Mundial de Fútbol que se celebra en EEUU, México y Canadá.
"Tenemos una guerra con China, tenemos una guerra con Irán, tenemos una guerra con Rusia, teníamos una guerra hasta los otros días con Venezuela y vamos a tener una con Cuba las próximas semanas", adelantó Jennifer González, gobernadora de Puerto Rico.
"El régimen de Castro podría estar en sus últimas semanas", añadió por su lado John Bolton, antiguo asesor de Seguridad en la primera administración Trump. Las más de 150 horas de vuelos de espionaje acumuladas en 20 misiones desde febrero airean que Washington se prepara ahora como ya lo hizo en el Caribe frente a Venezuela en los meses previos.
"Los que se oponen a la captura del asesino Raúl son los mismos o muy parecidos a los que se opusieron a la captura de Maduro. Pues ténganlo muy presente, uno ya cayó y Venezuela va a ser libre. El otro pronto va a caer y Cuba será libre", apostilló el líder disidente José Daniel Ferrer durante su gira europea.
Otra fuente consultada por EL MUNDO, cercana al Departamento de Estado, proporciona una clave estratégica: la necesidad de que sea el pueblo cubano quien legitime una acción militar de EEUU a través de un gran estallido social. Las protestas se suceden con más intensidad en las últimas semanas, con apagones de hasta 22 horas en la capital, pero no catalizan en una rebelión nacional como la sucedida en 2021. Está por ver qué pasará en el verano, julio y agosto, cuando la isla hierva por el calor y no haya ni electricidad ni gasolina para combatirlo.
"El país está preparado para la rebelión, pero no hay nadie que la conduzca. En el 11-J funcionó el contagio, la magia del Internet. Pero ahora eso parece imposible", precisó la misma fuente.
"No sé si ya Trump-Rubio se habrán dado cuenta, pero el tiro de gracia a la revolución tendrá que ser violento o no será. Es inevitable la solución militar. El castrismo es incapaz de ceder diplomáticamente en nada. Demasiada arrogancia, como correspondería a un monarca medieval", sentenció Pardo Lazo.
En el libro póstumo Mapa dibujado por un espía, Guillermo Cabrera Infante describió de forma descarnada el país que encontró en 1965 a su regresó para el entierro de su madre. El gran narrador de la otra Cuba, la que nunca volvió, describió entonces los primeros tiempos del sistema estalinista de control social y el inicio de la pobreza impuesta por la revolución que él mismo defendió. El derrumbe paulatino ya había comenzado y sólo podía ir a peor, cuando apenas habían transcurrido seis años del triunfo de los barbudos de Sierra Maestra.
Como si se hubiera quedado anclada en el tiempo, Cuba es hoy el gran paradigma de un fracaso histórico, cuyo principal legado es un mapa humano parecido al de Cabrera Infante, pero desdibujado por el paso del tiempo y por el dolor de un pueblo desesperado.
