Espectáculo
Cuando la escena habla en femenino sin pedir permiso y a los 40
<![CDATA[
Hay un teatro que no busca sorprender con artificios, sino con la precisión de lo que se dice en voz alta por primera vez. “Sin pedir permiso” y “Me embaracé a los 40” pertenecen a esa línea. Son distintas en su arquitectura, pero comparten una decisión: devolverle a la experiencia femenina el centro del escenario sin mediaciones ni disculpas.
]]>
Las obras “Sin pedir permiso” y “Me embaracé a los 40” pertenecen son distintas en su arquitectura, pero comparten una decisión: devolverle a la experiencia femenina el centro del escenario sin mediaciones ni disculpas. Teatro
