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La guerra de Irán reconfigura las alianzas en el Golfo

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La ofensiva en la Franja de Gaza provocó una reconfiguración de los vínculos estratégicos de la región, que se ha acelerado con los ataques de EEUU e Israel contra el régimen de los ayatolás Leer La ofensiva en la Franja de Gaza provocó una reconfiguración de los vínculos estratégicos de la región, que se ha acelerado con los ataques de EEUU e Israel contra el régimen de los ayatolás Leer   

A principios de abril, Oriente Próximo daba la bienvenida a un acuerdo de alto el fuego en Irán pactado con Estados Unidos, en un intento de buscar una salida diplomática a la guerra de alcance regional. Pakistán se postuló como principal mediador en el conflicto y acogió en su capital las primeras negociaciones entre Teherán y Washington. Sin embargo, en esas mismas fechas, desplegó 8.000 soldados, un escuadrón de aviones de combate y sistemas de defensa en Arabia Saudí, uno de los países afectados por las represalias de Irán en esta guerra. En un juego de equilibrios, Islamabad envió los equipos en virtud del pacto de defensa que firmó hace meses con Riad, en el que amplía su paraguas de seguridad a su aliado árabe.

El acuerdo contempla que en caso de una grave agresión contra la seguridad de Arabia Saudí, Pakistán podría estacionar hasta 80.000 tropas, revela una investigación de Reuters. Se desconocen todos los detalles de la alianza, pero el ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif, insinuó el año pasado que dicho acuerdo coloca a Arabia Saudí bajo el paraguas nuclear de Pakistán, por lo que sería la segunda potencia regional con una defensa atómica, después de Israel. La noticia pone de manifiesto la reconfiguración de vínculos estratégicos en la región que empezó con la guerra en la Franja de Gaza y que se ha acelerado con la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán. Esta última campaña militar contra la República Islámica desencadenó una serie de represalias iraníes contra países del Golfo, que golpearon sus economías y su imagen de "oasis" en una región convulsa. Doha informó recientemente que un ataque israelí contra las instalaciones estatales de gas licuado provocó pérdidas de unos 20.000 millones solo este año, una cifra que probablemente se multiplique durante el período de reparación de la planta, que estiman de entre tres y cinco años, golpeando a su vez el abastecimiento de mercados asiáticos, sobre todo de China.

Los ataques iraníes contra infraestructuras críticas de estos gobiernos también debilitaron la confianza en las garantías de seguridad que brindaba hasta ahora Estados Unidos. "Si Qatar y Turquía también se suman a este acuerdo, será una excelente noticia", declaró recientemente el ministro paquistaní Asif, mostrándose transparente ante el acercamiento diplomático de estas potencias. En las últimas semanas, funcionarios de Arabia Saudí, Qatar, Turquía, Pakistán y Egipto han llevado a cabo varias reuniones en el marco de la mediación en Oriente Próximo. Sin embargo, los encuentros evidencian una creciente alianza de seguridad entre estos países, que los analistas ya han bautizado como "la OTAN suní". Hace menos de una década, Arabia Saudí y Qatar eran enemigos regionales hasta el punto de que Turquía llegó a brindar ayuda a Doha durante un bloqueo económico saudí que debilitó al país del Golfo.

Por su parte, Ankara ha restaurado recientemente lazos diplomáticos con El Cairo, tras una década de distanciamiento por el apoyo turco a los Hermanos Musulmanes. Este acercamiento entre los cinco países, aunque muy reciente, ya empieza a mostrar algunos resultados, como la intención de eliminar el requisito de visados entre Turquía y Arabia Saudí, o la intención de Riad de adquirir material de defensa por parte de Ankara. El ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan, señaló recientemente una de las convicciones del quinteto, advirtiendo que el principal peligro que enfrentan los países de la región es el "expansionismo israelí". "Sigue siendo el principal desafío para la estabilidad y la seguridad en nuestra región". Por su parte, el exembajador saudí en Estados Unidos, Turki al Faisal, advirtió en una columna en el portal Arab News del que se han hecho eco varios países de Oriente Próximo, que los países del Golfo deben evitar ser arrastrados al conflicto. "Si el plan israelí lograra desencadenar una guerra entre nosotros e Irán, la región se transformaría en un estado de devastación y destrucción, e Israel conseguiría imponer su voluntad en la región, manteniéndose como el único actor en nuestro entorno", señala el texto.

Arabia Saudí también estaría elaborando un pacto de no agresión con Irán, según reveló una investigación del Financial Times. Riad ha evitado verse envuelto en una guerra directa con Teherán, en un momento en el que se estaba produciendo un acercamiento diplomático entre ambas potencias, forjado en un encuentro en China en 2023. El deshielo fue truncado por los ataques de Hamas en Israel que desencadenaron la guerra en la Franja de Gaza, activando los aliados iraníes en la región, incluido algunos enemigos acérrimos de Riad como los hutíes de Yemen. La guerra en el enclave palestino también frustró el intento estadounidense de incluir a Arabia Saudí en los Acuerdos de Abraham, para normalizar relaciones con Israel a cambio de acuerdo económicos y de seguridad.

El conflicto regional también ha acelerado un cambio de rumbo que tomó otro país del Golfo, Emiratos Árabes Unidos, que lleva años intentando ejercer influencia geoeconómica en sus propios términos. Su salida de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha coincidido con la filtración en varios medios de que llevó a cabo ataques contra Irán en medio de la guerra, convirtiéndose en el primer país del Golfo que participa directamente en la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel. Tel Aviv se ha hecho eco de este acercamiento, asegurando que incluso su primer ministro, Benjamin Netanyahu, llegó a visitar el país árabe en medio del fuego cruzado. Abu Dhabi se distancia así de vecinos del Golfo como Arabia Saudí, cuya rivalidad se ha intensificado en otros escenarios recientes como en Yemen. Mientras, opta por acercarse a Israel que le brinda un paraguas de defensa, al tiempo que le permite mantener su influencia en otros escenarios como la guerra de Sudán, el reciente Estado Somalilandia, o integrándose en alianzas económicas de Tel Aviv con países del Mediterráneo Oriental como Chipre y Grecia. Un pacto con estos países podría disparar las tensiones con Turquía, que a su vez está forjando una alianza con otras potencias del Golfo como Arabia Saudí o Qatar.

Esta situación revela una creciente fractura en el Consejo de Cooperación del Golfo, una organización que se ha mantenido vigente durante más de cuatro décadas y que según los analistas podría ofrecer una respuesta fuerte de unidad ante la dicotomía creada por Estados Unidos e Israel tras esta guerra: alinearse con Teherán o con Tel Aviv.

 

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