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EEUU aumenta la presión sobre Cuba con sanciones a varios funcionarios de la isla
La inclusión en la lista de la OFAC prohíbe a cualquier persona o empresa estadounidense, o que tenga una filial en Estados Unidos, comerciar o hacer negocios con las personas o empresas sancionadas Leer La inclusión en la lista de la OFAC prohíbe a cualquier persona o empresa estadounidense, o que tenga una filial en Estados Unidos, comerciar o hacer negocios con las personas o empresas sancionadas Leer
Estados Unidos aumentó este lunes la presión sobre Cuba con una nueva batería de sanciones que afectan a varios funcionarios de la isla, como la ministra de Comunicaciones, Mayra Arevich Marín, y el de Energía y Minas, Vicente de la O Levy.
Dirigentes comunistas, generales, ministros y jefes de aparato de inteligencia. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) ha incluido en su lista negra a figuras de primera línea del régimen cubano para dejar claro que Washington está dispuesto a apretar al máximo para que La Habana cumpla las condiciones expuestas por el director de la CIA en su viaje exprés de la semana pasada.
El Departamento del Tesoro ha hilado fino en su última andanada contra la dictadura cubana, incluyendo pasado y presente. Uno de los sancionados es Roberto Morales Ojeda, secretario de Organización del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), figura muy poderosa que aparece en todas las quinielas para suceder a Miguel Díaz-Canel, en el caso de que el presidente llegue al final de su mandato. Una de las exigencias del Departamento de Estado es que Díaz-Canel sea apartado del poder, para que no boicotee las reformas económicas inmediatas que exige Marco Rubio.
Entre los funcionarios históricos aparece sancionado Esteban Lazo Hernández, quien preside la Asamblea Nacional de Poder Popular, y el casi nonagenario general Joaquín Quintas Sola, viceministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Junto a él ya forman parte de la lista negra estadounidense los generales José Miguel Gómez de Vallín, quien comanda el Ejército Occidental; el general Eugenio Armando Rabilero, jefe de Ejército Oriental; y el general Raúl Vila Kessell, al mando del Ejército Central.
Además de las sanciones personales, Washington ha apostado por fustigar al temido G2, la Dirección General de Inteligencia, cuyas acciones han marcado la vida de tantos cubanos. El Ministerio de Interior (Minint) y la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) tampoco han escapado a la OFAC. Óscar Alejandro Callejas, el director de la PNR, es otro de los señalados.
Del grupo de ministros figura Vicente de la O Levy, en el centro hoy de los odios populares al tratarse del titular de Energía y Minas en medio de los apagones que no cesan y que en La Habana llegan a sumar hasta 22 horas diarias.
Los otros miembros del gabinete de Díaz-Canel sancionados son Rosabel Gamón Verde, ministra de Justicia, y Mayra Arevich Marín, titular de Comunicaciones desde semanas antes de la rebelión popular del 11J de 2021.
Todas estas sanciones preceden al movimiento más esperado por la disidencia cubana: el procesamiento contra Raúl Castro, de 94 años, por el derribo de las avionetas de los Hermanos al Rescate. En el exilio se ha filtrado que las acusaciones se harán públicas esta semana.
Las medidas implican el congelamiento de todos los bienes bajo jurisdicción de EEUU y prohíben cualquier transacción con ellos. Pero sobre todo envían el mensaje de que están en el centro de la diana de Washington en un momento crítico de las relaciones entre ambos países.
