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Ciencia y Tecnología

Arqueólogos hallan 260 estructuras funerarias gigantes en el Sáhara: "No parábamos de encontrar grandes fosas comunes"

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Dentro de uno de los paisajes más inhóspitos del planeta, entre el río Nilo y el mar Rojo, un equipo internacional de arqueólogos acaba de arrojar nueva luz sobre un capítulo poco conocido de la prehistoria africana. Y lo hizo sin excavar una sola piedra.

Durante seis meses, los investigadores peinaron imágenes satelitales de Google Earth y otros proveedores para explorar, a distancia, el desierto de Atbai, en el este de Sudán. Con la guerra civil haciendo imposible cualquier trabajo arqueológico sobre el terreno, el equipo tuvo que investigar desde la pantalla de un ordenador. Aun así, logró identificar 260 complejos funerarios hasta ahora desconocidos repartidos a lo largo de casi 1.000 kilómetros por distintas zonas del desierto oriental sudanés.

El hallazgo, publicado en African Archaeological Review, apunta así a la existencia de una amplia tradición funeraria compartida por comunidades nómadas que habitaron en el Sáhara mucho antes de que los faraones levantaran sus pirámides.

Los complejos funerarios de Bir Asele vistos desde distintos ángulos: el sitio en su contexto desértico (a), su plano (b) y las huellas de pastoreo que todavía rodean el enclave (c).
Los complejos funerarios de Bir Asele vistos desde distintos ángulos: el sitio en su contexto desértico (a), su plano (b) y las huellas de pastoreo que todavía rodean el enclave (c).Imagen: Google Earth, created by Marie Bourgeois. From: Cooper et al., African Archaeological Review.

260 tumbas olvidadas en el desierto de Sudán

Lo que los arqueólogos encontraron una y otra vez, según describen en The Conversation, eran "grandes fosas comunes circulares llenas de huesos de personas y animales, a menudo dispuestos cuidadosamente alrededor de una persona clave en el centro".

Algunas de estas estructuras son verdaderamente colosales: alcanzan hasta 80 metros de diámetro y están rodeadas por enormes muros circulares de piedra. En su interior aparecieron restos humanos junto a vacas, ovejas y cabras, lo que podría reflejar la importancia económica y simbólica que el ganado tenía para estas comunidades.

Construidos probablemente entre el 4000 y el 3000 a.C., estos monumentos –conocidos por los especialistas como "enterramientos en recinto"– no eran casos aislados perdidos en el desierto. Antes de este estudio apenas se conocían una veintena de yacimientos similares en toda la región.

Así, como explican los autores en The Conversation, lo que durante años parecían hallazgos aislados empieza ahora a perfilarse como parte de una tradición funeraria mucho más amplia compartida por comunidades nómadas del desierto.

Pastores del Sáhara con una identidad propia

¿Quiénes eran estas personas? Según estiman los investigadores, pastores nómadas del Sáhara, que poco o nada tenían que ver con sus contemporáneos egipcios, agricultores y urbanitas. La cerámica y las dataciones por radiocarbono de los pocos monumentos excavados –entre ellos, un complejo funerario en Wadi Khashab cuya secuencia de enterramientos fue analizada por investigadores polacos, según Gizmodo– apuntan a comunidades con rasgos culturales diferenciados respecto a los grupos del valle del Nilo.

Y, lejos de ser grupos dispersos y desorganizados, estos pueblos parecen haber desarrollado estructuras sociales relativamente complejas. "Estos recintos funerarios nos revelan que incluso los nómadas dispersos eran un pueblo extremadamente bien organizado y con una gran capacidad de adaptación", escriben los autores del estudio.

El complejo de enterramientos en recinto de Wadi Khashab, en el desierto oriental de Sudán.
El complejo de enterramientos en recinto de Wadi Khashab, en el desierto oriental de Sudán.Imagen: Courtesy of Piotr Osypiński. From: Cooper et al., African Archaeological Review

Posibles diferencias de estatus antes de los faraones

Algunos de los recintos ofrecen pistas fascinantes sobre cómo se organizaban internamente estas comunidades. En varios casos, los enterramientos secundarios aparecen distribuidos en círculos alrededor de una persona central, posiblemente un jefe o una figura de gran prestigio dentro del grupo. Este tipo de disposición funeraria resulta especialmente interesante porque los arqueólogos llevan décadas intentando determinar en qué momento las sociedades nómadas del Sáhara comenzaron a desarrollar diferencias de estatus más marcadas.

Y estos monumentos, construidos durante el cuarto milenio a.C., podrían contener parte de la respuesta. Aunque todavía estaban muy lejos de las rígidas jerarquías que siglos más tarde caracterizarían a los grandes reinos del Nilo, las tumbas sugieren que algunas personas empezaban a ocupar posiciones especiales dentro de la comunidad.

Esa importancia social parecía extenderse incluso a la muerte: poseer grandes rebaños en un desierto cada vez más árido pudo haber sido una poderosa señal de riqueza y prestigio.

Fotografía aérea del complejo funerario C23, documentado en las prospecciones del CeRDO en el Atbai central, Sudán.
Fotografía aérea del complejo funerario C23, documentado en las prospecciones del CeRDO en el Atbai central, Sudán.Imagen: Courtesy of the Museo Castiglioni. From: Cooper et al., African Archaeological Review

El lento fin del Sáhara verde

El clima también es una pieza inseparable de esta historia. Estos pueblos nómadas vivieron durante el llamado "período húmedo africano", una época en la que el Sáhara era mucho más verde y habitable que hoy. Pero alrededor del 5000 a.C., el clima comenzó a cambiar gradualmente: el monzón africano retrocedió, las lluvias disminuyeron y los pastos empezaron a desaparecer.

No es casualidad entonces que la mayoría de estos monumentos funerarios se encuentren cerca de antiguos abrevaderos, cauces secos y lechos de lagos efímeros. La historia de estas comunidades es, en el fondo, la historia de comunidades que tuvieron que adaptarse a un paisaje cada vez más árido. Durante siglos lograron adaptarse a un mundo que literalmente se secaba bajo sus pies. Hasta que las condiciones del desierto terminaron transformando por completo su forma de vida.

Lo que ocurrió después sigue siendo un misterio. Tal vez migraron hacia el sur. Tal vez terminaron integrándose en las poblaciones del valle del Nilo. Pero sus monumentos permanecieron allí mucho después de su desaparición. Miles de años más tarde, otros grupos nómadas reutilizaron algunos de estos recintos como lugares de enterramiento, en ocasiones casi cuatro milenios después de su construcción original.

Saqueos y guerra amenazan el patrimonio arqueológico

Ahora, sin embargo, esa extraordinaria supervivencia corre peligro. El estudio –realizado por investigadores de la Universidad Macquarie, la unidad francesa HiSoMA y la Academia Polaca de Ciencias– tuvo que desarrollarse en gran parte mediante imágenes satelitales debido a la situación de seguridad en Sudán.

Y el mismo conflicto está acelerando la destrucción del pasado. Como reportó Gizmodo, la fiebre del oro que se extiende por el Desierto Oriental ha traído minería ilegal, saqueos y vandalismo. Según los investigadores, al menos 12 de las estructuras ya han sufrido daños. Monumentos que sobrevivieron miles de años al viento, la arena y el abandono podrían desaparecer ahora en cuestión de días.

 

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