Connect with us

Economía

Línea 1B del Metro de Santo Domingo: en Punta de Villa Mella los retrasos desesperan

Published

on

A lo largo de la extensión de la Línea 1B del Metro de Santo Domingo, lo único que se levanta con claridad son columnas: 45 estructuras erigidas hasta ahora que, lejos de evidenciar un avance sólido, muestran signos de deterioro prematuro. Fue hace poco más de dos años, el 6 de marzo de 2024, cuando el presidente Luis Abinader dio inicio a la extensión del Metro desde la estación Mamá Tingó hasta Punta de Villa Mella, en Santo Domingo Norte.

La mayor parte de la obra permanece inconclusa y presenta deformaciones en algunas molduras de las columnas, desprendimientos de hormigón, varillas oxidadas y daños estructurales tanto en la parte superior como en la inferior. A esto se suma la ausencia de medidas de seguridad para proteger a peatones y conductores.

La obra, a cargo de la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (Opret), contempla la construcción de dos estaciones intermedias en Santo Domingo Norte. Sin embargo, avanza a un ritmo intermitente, con efectos económicos adversos para los comerciantes de la zona y un plazo de entrega anunciado por el presidente Luis Abinader que luce cada vez más difícil de cumplir.

En esta estructura, los empalmes entre columnas y vigas de la Línea 1B del Metro, específicamente en el tramo que conectará la cola de maniobra de la estación Mamá Tingó en la avenida Hermanas Mirabal, evidencian no solo riesgos para la seguridad de las personas, sino también irregularidades en su construcción. En ese sentido, el ingeniero Cresencio Paredes midió una diferencia de entre 5 y 10 centímetros en los solapes A y B, cuando ambos deberían mantener distancias iguales.

Columnas en construcción se levantan en medio de la vía, sin señalización adecuada.

Los desperfectos estructurales observados en columnas, empalmes y vigas, así como el desprendimiento de hormigón en la nueva Línea 1B del Metro de Santo Domingo, responden, según el ingeniero, a una “mala vibración” durante el proceso de vaciado de las columnas, lo que provoca “vacíos en el cuerpo de la infraestructura”. Paredes también señala que estos desperfectos ocurren cuando el molde de hierro utilizado es mal colocado o, en su defecto, es de muy mala calidad.

“Las molduras, que son las rayas que tienen las columnas, se desprenden, y lo que hacen es empañetarlas o natillarlas para mejorar su apariencia”, explica, al considerar que la obra refleja tantas deficiencias que los ingenieros que allí trabajan se ven obligados a utilizar esta mala práctica para tapar las roturas del hormigón.

En ese sentido, el ingeniero define estos desperfectos como “cucarachas” de construcción que pueden provocar fallas en las estructuras y afirma que esto es lo que se visualiza en la extensión de la Línea 1B del Metro durante un recorrido por el proyecto.

“Estas impresiones son las que se pueden observar en la construcción de la nueva Línea 1B del Metro; es una evaluación visual. Para determinar si los hormigones utilizados son de calidad, hay que hacer un estudio más profundo, con toma de muestras de testigos de hormigón y análisis de vulnerabilidad. Ese estudio debe realizarlo la Opret cuando los trabajos estén concluidos”, expresa el ingeniero a elDinero.

Esta posición es respaldada por la diputada de Santo Domingo Norte (SDN) e integrante de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, Dulce Rojas, quien considera que estos desperfectos señalados por el ingeniero Paredes se deben a falta de planificación y deficiencias por parte de la Opret al momento de ejecutar la obra.

Como parte de esa falta de planificación, según la legisladora del Partido Fuerza del Pueblo (FP), en la carretera Villa Mella-Yamasá, próxima a la calle María Trinidad Sánchez, donde estará ubicada una de las paradas del Metro, los ingenieros detectaron aguas subterráneas a pocos metros de la superficie.

Esto provocó varios derrumbes en las perforaciones para las columnas, lo que, a juicio de Rojas, evidencia una falta de análisis en los estudios de uso de suelo por parte del Gobierno. Agrega que la solución técnica adoptada fue reforzar las paredes de excavación con capas progresivas de hormigón.

Inseguridad vial

El ingeniero también analiza los niveles de inseguridad vial en la infraestructura de la Línea 1B del Metro durante el recorrido por el proyecto. En su análisis, critica que las columnas estén plantadas en medio de las avenidas sin ninguna medida de seguridad, lo que pone en riesgo la vida de las personas que se desplazan por la zona.

Terreno donde estará ubicada la última parada del metro en la entrada de mata los indios.

“Desde que una persona transita por la zona corre peligro, porque las columnas están construidas en medio de la vía sin ningún tipo de seguridad para los vehículos ni los motoristas. No es posible que se construya en la vía pública arriesgando a la ciudadanía”, es el diagnóstico profesional del ingeniero.

El periódico elDinero pudo contabilizar siete columnas, de un total de 11 sembradas en la avenida Hermanas Mirabal, que ponen en riesgo a conductores y peatones, así como casi todas las que están ubicadas en la carretera Villa Mella-Yamasá.

En esa misma línea, se ubicó una columna levantada en medio de la calle 27, del sector Carlos Álvarez, sin que se observen medidas de seguridad vial, lo que pone en peligro a las personas que transitan por esta barriada.

Comercios y transporte

Propietarios de negocios de comida, repuestos de vehículos, tiendas de ropa, colmados y otros comerciantes ubicados en la carretera Villa Mella-Yamasá manifestaron a este medio que los trabajos de construcción de la Línea 1B del Metro han producido un impacto negativo en sus actividades. Señalan que las ventas en sus locales se han reducido hasta en un 100 % desde el inicio de los trabajos.

Una de las comerciantes afectadas es Oliva Rodríguez, propietaria de la tienda “Oliva y Variedades”, donde también opera una pequeña cafetería. Relata que, desde el inicio de los trabajos, sus ventas se han reducido entre un 30 % y un 40 % en comparación con el período previo al proyecto.

“Desde que iniciaron los trabajos, para mí ha sido incómodo, porque cierran la calle, desvían el transporte; hay poco tránsito, por lo que hay menos clientes. También hay mucho polvo y eso afecta la mercancía”, expresa.

Otra comerciante afectada es Ana María Rosario, quien tiene un pequeño colmado en la misma avenida donde se construye el Metro. Precisó que el impacto en su negocio ha sido contundente, con pérdidas de hasta RD$3,000 diarios, mientras que el pago mensual del local supera esa cantidad.

“Los camiones que trabajan en la obra se atraviesan frente a mi negocio y, por este motivo, las personas que transitan por la avenida no pueden verlo ni comprar lo que vendo”, explicó.

Otro sector perjudicado es el de los choferes de carros de concho que operan desde San Felipe de Villa Mella, en SDN, hasta la avenida Nicolás de Ovando, en el Distrito Nacional.

Ante esta realidad, Fermín López, presidente del Servicio de Transporte Múltiples de Santo Domingo Norte (Setramunorte), ruta 47, y de la Compañía de Transporte Urbano de San Felipe (Contrausa), ruta 107, manifestó que la Línea 1 del Metro, que llega hasta Mamá Tingó, ya ha reducido la productividad de los choferes, y que la extensión hasta Punta de Villa Mella impactará aún más al sector.

“La Línea 1 del Metro llega hasta Mamá Tingó y nuestras rutas van desde Punta hasta la Nicolás de Ovando; ese pasajero de la Hermanas Mirabal hacia Ovando es del Metro. Nosotros, por cumplir con las rutas, montamos pasajeros hasta Mamá Tingó, pero de ahí en adelante el recorrido lo hacemos prácticamente vacío”, afirmó.

También señaló que la productividad de las rutas de guaguas de concho que van desde San Felipe de Villa Mella hasta la avenida Independencia se ha reducido hasta en un 90 %.

“Ya el flujo de pasajeros no es el mismo. Entonces, la productividad no compensa los costos operacionales, porque los choferes ni siquiera producen el dinero para el combustible y no pueden estar dando vueltas con guaguas vacías”, aseguró.

Ante este panorama, el sindicalista indicó que unos 800 afiliados a Setramunorte y Contrausa, entre choferes, cobradores, talleres y personal de control, se verán afectados, así como unas 5,000 personas que dependen directamente de esta actividad.
“Todos tienen una familia, y cada familia depende de cada uno de estos choferes”, expresó.

Obra marcha lenta

El presidente de la República, Luis Abinader, dejó iniciados estos trabajos en marzo de 2024, con una inversión aproximada de US$187 millones y un plazo de entrega de 36 meses, es decir, marzo de 2027.

A falta de al menos 10 meses para que se cumpla el plazo fijado, la extensión de la Línea 1B del Metro avanza lentamente: solo se observan columnas, vigas, pocos obreros en la zona, trabajos pausados en la instalación de la red eléctrica soterrada que suministrará energía al proyecto y dos excavadoras aplanando el terreno donde estará ubicada la última estación del Metro, en la entrada de Mata Los Indios.

Movimiento de tierra y tala de árboles marcan los trabajos iniciales.

Las maquinarias pesadas han sido retiradas de la zona y la obra parece retrasarse en relación con la fecha estimada por Abinader para inaugurar la nueva extensión del Metro.

Esta lentitud es criticada por el ingeniero Cresencio Paredes, quien, desde el punto de vista profesional, estima que la extensión de la Línea 1B del Metro hacia Punta de Villa Mella presenta entre un 8 % y un 10 % de ejecución, considerando la magnitud del proyecto y el trayecto intervenido.

“Van muy lento; el trayecto trabajado apenas ha permitido sembrar columnas hasta Liverpool. Como el Metro llegará hasta Punta, lo ejecutado representa entre un 8 % y un 10 % de la obra”, afirmó.

Desde su experiencia en grandes proyectos de infraestructura, el ingeniero sostiene que lo primero que debió hacer el Gobierno fue “sembrar todas las columnas” hasta la terminal en Punta de Villa Mella; posteriormente, construir las vigas y, por último, vaciar las losas.

Según explica, esta recomendación responde a que se han instalado columnas empalmadas con vigas en una primera etapa sin haber concluido previamente el trazado completo de la obra. A esta posición se suma la diputada Dulce Rojas, quien afirma que en los últimos meses el avance del proyecto se ha ralentizado. Sostiene que, tras dos años desde el inicio de los trabajos, solo se observan columnas, en su mayoría inconclusas.

La legisladora denuncia que en la entrada de Mata Los Indios, donde estará ubicada la última parada del Metro, aún no se han colocado las columnas necesarias para la edificación del proyecto.

César Fernández, coordinador de la Comisión de Infraestructuras de la Fuerza del Pueblo (FP), critica que, a más de dos años del primer acto de inicio de la obra, con una inversión comprometida de US$187 millones, el proyecto se encuentre prácticamente paralizado, con apenas algunas columnas levantadas y varillas expuestas a la intemperie.

También los motoconchistas critican la lentitud en la ejecución de los trabajos. Consideran que el Gobierno trabaja “como un suero de miel de abeja” en la extensión del Metro hacia Punta de Villa Mella. Hacen un llamado a acelerar los trabajos, a fin de que el proyecto sea concluido lo antes posible, al entender que el Metro generaría beneficios para el sector.

En múltiples ocasiones, el periodista que firma este reportaje solicitó entrevistar al director ejecutivo de la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (Opret), Jhael Isa Tavárez; sin embargo, desde la entidad estatal se informó que el funcionario se encontraba sobrecargado de trabajo.

El objetivo de la entrevista era abordar el estado actual de la obra, conocer el porcentaje de avance físico alcanzado hasta la fecha y determinar si el cronograma establecido se desarrolla conforme a lo planificado. Asimismo, se procuraba confirmar si la entrega del proyecto se mantiene prevista para marzo de 2027, tal como ha sido anunciado por el presidente Luis Abinader.

De igual manera, se buscaba esclarecer la denuncia realizada por sectores de la oposición, según la cual durante el proceso de construcción se habría detectado la presencia de agua subterránea en el área donde se ubicará una de las estaciones, lo que ha sido señalado como una posible falta de análisis del uso de suelo.

Otro aspecto de interés era precisar cuánto del presupuesto de US$187 millones ha sido desembolsado hasta el momento, así como la cantidad de personas afectadas que han sido indemnizadas y los recursos destinados a estas compensaciones. En caso de no haberse iniciado dichos pagos, también se pretendía conocer el cronograma previsto.

En esa misma línea, se procuraba obtener información sobre posibles ajustes al presupuesto original o la eventual solicitud de fondos adicionales para la conclusión de la obra, junto con otros temas vinculados a la extensión de la Línea 1B del Metro.

Beneficios de la Línea 1B

La Línea 1B del Metro, que contempla un viaducto elevado de 2.5 kilómetros de longitud y una cochera con catorce carriles de vía férrea, beneficiará a una población de entre 370,000 y 400,000 habitantes de Santo Domingo Norte y zonas aledañas, mejorando su calidad de vida mediante un transporte moderno, cómodo y accesible, según informaciones publicadas por la Opret.

Pese al impacto negativo que los trabajos han provocado en su negocio, Oliva Rodríguez estima que, una vez inaugurada la obra, su local aumentará de valor, sus ventas crecerán y el dinamismo económico será mayor, por lo que espera que no haya paralizaciones.

Estos beneficios, según la comerciante, se deben al aumento en el flujo de pasajeros, ya que una de las estaciones estará ubicada frente a su negocio, lo que podría incrementar sus ventas.

Asimismo, la colmadera Ana María Rosario asegura que la obra será de gran ayuda para los habitantes de la zona, quienes podrán desplazarse de forma más cómoda y segura hacia sus destinos en un tiempo récord, evitando el caos vehicular y los prolongados tapones que a diario se registran.

La diputada también califica la obra como positiva, al definir la extensión de la Línea 1B del Metro hacia Punta como una iniciativa prioritaria y de gran interés para la comunidad de San Felipe, destacando que da continuidad a la Línea 1, que finaliza en Mamá Tingó.

Tramo de la obra con columnas levantadas en la vía pública, sin señalización ni medidas de seguridad.

Pese a la demora, el dirigente choferil Fermín López respalda la extensión del Metro hacia Punta, pero con la condición de que el sector transporte sea integrado al sistema Metro-Teleférico de Santo Domingo.

López indica que el Metro representa desarrollo y progreso para la comunidad, por lo que el sector transporte no se opone a la obra, sino que busca formar parte de la solución.

La obra tendrá un impacto positivo en decenas de comunidades de Villa Mella y zonas aledañas, entre ellas el sector Carlos Álvarez, incluyendo las calles 24, 28, 29, 30, 31, 32, Respaldo y Remanso; así como El Sol, María Auxiliadora, Cayayo y Vietnam.

También se beneficiarán los habitantes de los barrios Licey, Canaán I y Canaán II, Mata Gorda, Mata San Juan, El 20, entre otros sectores que a diario se desplazan hacia el centro de la ciudad.

Planificación

El presidente de Setramunorte y Contrausa indicó que, a través de Mochotran, entidad a la que están afiliadas estas rutas, han planteado al Gobierno la implementación de un sistema de rutas alimentadoras, con el objetivo de transportar pasajeros desde los barrios hacia las estaciones del Metro y garantizar la subsistencia de los choferes.

Según López, la ruta propuesta conectaría sectores como Punta, Licey, Canaán I y II, Mata Gorda, Mata San Juan y El 20, entre otros. Respecto a las fallas del Metro que han provocado interrupciones en el servicio, considera que este sistema alimentador habría permitido ofrecer una alternativa de transporte mientras se restablecía la operación.

Otra propuesta fue presentada por la diputada Rojas ante la comisión técnica de la Opret, que visitó el Congreso Nacional para exponer el proyecto.

Sin embargo, la propuesta fue rechazada por el equipo técnico, alegando falta de recursos. Asimismo, la legisladora sometió una resolución para que la terminal del Metro en Mata Los Indios lleve el nombre de la fenecida Enerolisa Núñez, conocida como “La Reina de la Salve”.

Más allá de las fallas estructurales, la lentitud en la ejecución y el impacto económico sobre comerciantes y transportistas, la extensión de la Línea 1B del Metro plantea un reto mayor: lograr un sistema de movilidad verdaderamente integrado y equitativo. Las propuestas de rutas alimentadoras y ampliación del trazado reflejan la necesidad de una planificación.

Archivado en:

 

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *