EEUU
“Estamos aprendiendo a sobrevivir como una familia de tres”: la familia del joven muerto en Central Park exige prohibir los carruajes en Nueva York

El 17 de junio, a las 2:47 de la tarde, el caballo de un carruaje turístico se desbocó en los caminos de Central Park. Dentro del vehículo, Romanch Mahajan, de 18 años, y su madre gritaban sin que nadie sujetara las riendas. El cochero se había bajado para tomarles una foto.
Cuando el carruaje volcó tras chocar con otro, Romanch saltó para ayudar a su madre. Cayó. Se golpeó la cabeza contra el suelo. Murió esa misma tarde en el NewYork-Presbyterian/Weill Cornell Medical Center.
Menos de un mes después, sus padres se conectaron por videoconferencia desde la India para hablarle al Ayuntamiento de Nueva York. Priya sostuvo en silencio una fotografía de su hijo frente a la cámara. Deepak tomó la palabra: “Llegamos a Nueva York siendo una familia de cuatro. Estamos aprendiendo a sobrevivir como una familia de tres”.

La muerte del joven turista indio parece haber logrado lo que décadas de activismo no consiguieron: inclinar la balanza política hacia la prohibición de los carruajes de caballos en la ciudad, una industria con 167 años de historia.
El proyecto de ley debatido el miércoles los eliminaría en un plazo de dos años, según informó The New York Times.
La voz de una familia rota
El testimonio de Deepak Mahajan fue el momento más tenso de la audiencia. Conectado desde la India, describió el antes y el después de ese día con una frase que quedó en el aire de la sala: “Estamos aprendiendo a sobrellevar la vida como una familia de tres”.
“Nuestra familia entera está destrozada”, agregó el Sr. Mahajan. Su presencia en la audiencia, aunque remota, reforzó el argumento de quienes llevan años pidiendo el fin de los carruajes sin haber obtenido el respaldo necesario para lograrlo.
El debate en el Ayuntamiento
La presidenta del Consejo Municipal, Julie Menin, había anunciado su apoyo a la prohibición apenas un día antes de la audiencia, un movimiento que tuvo efecto inmediato: el proyecto de ley pasó de 21 a 26 patrocinadores en menos de 24 horas, según The New York Times. Con 51 miembros en el Consejo, esa cifra era suficiente para garantizar su aprobación.

Lynn Schulman, presidenta del comité, abrió la sesión con un minuto de silencio en memoria de Romanch. Menin, dirigiéndose a los familiares presentes en la primera fila, fue directa: “Podría estar vivo si hubiéramos actuado antes. Es hora de actuar”.
Si el pleno aprueba el proyecto, pasará al alcalde Zohran Mamdani, quien ya expresó su apoyo a la medida y prometió “lograr una transición justa que proteja a los trabajadores”.
La resistencia de los cocheros y su sindicato
El Transport Workers Union Local 100, que agrupa a los aproximadamente 170 conductores con licencia y a los propietarios de carruajes, lleva años frenando estos intentos. Su argumento central, según precisó The New York Times, es que los caballos reciben buenos cuidados, realizan el trabajo para el que fueron criados y que la prohibición destruiría empleos sin ofrecer alternativas reales.
John Samuelsen, presidente internacional del sindicato, acusó a Menin de explotar la tragedia con fines políticos y de favorecer intereses inmobiliarios con ambiciones sobre los terrenos del lado oeste de Manhattan donde hoy funcionan los establos.
John Chiarello, presidente del Local 100, ofreció sus condolencias a la familia antes de exponer su postura. Luego respondió con escepticismo a la propuesta de reubicar a los cocheros en empleos del sector hotelero y turístico: “Si eres cochero, no creo que quieras ser anfitrión en un casino. Tampoco creo que quieras trabajar como botones o recepcionista en un hotel”.
Ángel Hernández, conductor con años de experiencia, planteó la misma preocupación en términos más personales: “He trabajado con caballos casi toda mi vida. Me encanta lo que hago. Solo quiero asegurarme de que nuestros caballos permanezcan en nuestras manos”.
Activistas y el peso de la historia
Entre quienes respaldaron la prohibición ante el comité estuvieron Curtis Sliwa, candidato republicano a la alcaldía el año anterior, y Edita Birnkrant, directora ejecutiva de New Yorkers for Clean, Livable and Safe Streets (NYCLASS), organización que encabeza la campaña abolicionista desde hace años.
También habló Robert Holden, exconcejal que patrocinó un proyecto de ley anterior con el mismo objetivo. Su cálculo fue preciso: si esa norma hubiera prosperado, habría entrado en vigor el 1 de junio de este año, poco más de dos semanas antes de la muerte de Romanch Mahajan. “Ese es el precio de cuatro años de obstrucción”, dijo.
Un futuro incierto para trabajadores y animales
La pregunta que nadie ha respondido con claridad es qué pasará con los caballos si se aprueba la ley. El sindicato advierte que su destino podría ser incierto fuera del entorno urbano al que están acostumbrados.
Menin afirmó haber conversado con representantes de la hostelería y el turismo para explorar salidas laborales para los cocheros. Los propios conductores, como dejó claro Chiarello, no confían en esas promesas.
El Comité de Salud definirá en una fecha aún no fijada si eleva el proyecto al pleno. La decisión final sobre una industria que circula por Central Park desde la inauguración del parque podría llegar pronto, impulsada por la muerte de un joven de 18 años que vino a Nueva York de vacaciones.
El testimonio de los Mahajan ante las autoridades neoyorquinas puso en jaque a una tradición de más de un siglo y empujó un proyecto de ley que busca eliminarla
