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La viuda de un alpinista fallecido hace 27 años se 'reencuentra' con su marido gracias a un carrete hallado en una montaña: "Desde esas fotos me sigue hablando"

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El hallazgo se produjo en en el municipio italiano de Genga. Las fotos muestrab al alpinista Tiziano Cantalamessa, fallecido en 1999, y una campaña en redes permitió identificarlo. Su viuda relata la emoción de reencontrarse con él a través de esas imágenes Leer El hallazgo se produjo en en el municipio italiano de Genga. Las fotos muestrab al alpinista Tiziano Cantalamessa, fallecido en 1999, y una campaña en redes permitió identificarlo. Su viuda relata la emoción de reencontrarse con él a través de esas imágenes Leer   

A Renata Nardinocchi le cuesta contener las lágrimas. "Lo normal es que, si alguien encuentra un carrete viejo y deteriorado, lo deseche sin más. En cambio, yo he recuperado a mi marido, Tiziano, que murió en 1999″, cuenta.

La historia comienza en abril de 2026, cuando el geólogo Lorenzo Rossetti encontró, cerca de la Torre de Jesi, en la zona de Frasassi (Italia), un antiguo carrete fotográfico guardado dentro de una pequeña caja. Rossetti fotografió el hallazgo y se lo envió al director Paolo Bacchi, al recordar que doce años antes había rodado un documental en ese lugar y que algunos miembros del equipo utilizaban cámaras analógicas. El carrete no pertenecía a Bacchi, pero decidió revelar igualmente las fotografías.

"Con ayuda de la inteligencia artificial intenté mejorar la calidad de las imágenes y después publiqué un vídeo en Facebook para preguntar si alguien reconocía a las personas que aparecían en ellas", explica.

El vídeo se hizo viral y alcanzó cuatro millones de visualizaciones. Gracias a la difusión, lograron identificar al hombre retratado: era el alpinista italiano Tiziano Cantalamessa (1956-1999). Las fotografías fueron tomadas entre 1986 y 1987, cuando se encontraba entrenando.

"En las imágenes reconocí a Franco Farina, uno de sus amigos más íntimos. Pensé que, si él aparecía en las fotos, la única persona que podía haberlas hecho era Tiziano", recuerda Renata.

Ella misma dejó un comentario en el post del vídeo: "Hola, Paolo. Soy la esposa de Tiziano Cantalamessa y estoy convencida de que el carrete es suyo, porque aparecen varias personas con las que solía escalar. Fue presidente del servicio de rescate alpino y nosotros somos de Ascoli Piceno. (…) Gracias por este viaje al pasado. Ha sido una auténtica caricia para el corazón".

¿Se esperaba algo así?
Mi marido siempre fue una persona arrolladora. Cuando quiere, encuentra la manera de hacerse presente. Sigue enviándonos mensajes
¿Por ejemplo?
El día que nuestro hijo Riccardo cumplió diecinueve años recibimos una ayuda de 5.000 euros de la Región de Las Marcas. Habían seleccionado a cinco familias que habían perdido a un ser querido en un accidente laboral
¿Recuerda algún otro de esos "mensajes"?
El perito que llevó el caso de la tragedia del Gran Sasso de 1998 me entregó los 900 euros que había cobrado por su trabajo. En aquel momento, nuestra hija Valentina iba a hacer la Primera Comunión
En aquel accidente murieron tres excursionistas. Tiziano Cantalamessa guiaba la cordada.
Sí. Nunca logró recuperarse de aquella tragedia. Después dijo: "Se acabó, lo dejo". Tiziano estaba a apenas un metro de la avalancha que se llevó por delante a las víctimas
¿Cómo se conocieron?
Yo estudiaba Lenguas en la Universidad de Bolonia. Tiziano había sufrido un accidente gravísimo: se precipitó desde una altura de catorce metros. Lo vi por primera vez en el hospital. Fui a visitarlo con una amiga que era novia de uno de sus amigos
¿Cuándo se casaron?
Unos años después, en 1981. Junto con otra pareja de amigos montamos una explotación ganadera de vacas en Sant’Egidio alla Vibrata. Producíamos leche y los cuatro vivíamos juntos. Tiziano era trabajador del sector metalúrgico, pero dejó la empresa para convertirse en guía de alta montaña. Mientras preparaba los exámenes para obtener la titulación, seguía trabajando en la explotación. En 1983 nació nuestra primera hija, Martina, que falleció a los veinte días debido a una malformación. En 1984 nació Riccardo y en 1992, Valentina
¿Cuándo se convirtió el alpinismo en su profesión?
Prácticamente desde el principio. Participó en expediciones muy importantes, como la que realizó junto a Massimo Marcheggiani en la Patagonia. También soñaba con escalar el Nanga Parbat
¿Cómo vivía usted esas expediciones?
Yo era como Penélope esperando a Ulises en Ítaca. Mientras tanto trabajaba. Mi padre tenía una óptica y yo también ejercí como profesora. Cuando mi marido se marchó a la Patagonia, Riccardo tenía apenas un año y medio. Marcheggiani me contó después que Tiziano lloraba desconsoladamente porque temía que, si sufría un accidente, no volvería a ver a su hijo. Nos escribíamos cartas
Murió con solo 43 años. Este año habría cumplido 70.
Aquel día yo estaba en la óptica. Una amiga llegó corriendo para darme la noticia. Fuimos hasta Pioraco, donde Tiziano se había precipitado desde una pared rocosa. Pero él es como Ulises: vivió mil aventuras y, aunque uno deje de esperarlo, siempre encuentra la manera de hacerse presente

 

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