EEUU
A puertas cerradas, Grossi expuso en el Consejo de Seguridad su programa como candidato a secretario General de la ONU
(Desde Washington, Estados Unidos) Las Naciones Unidas están en crisis por su relativo peso global y su excesiva burocracia, que se potenció por la gestión del actual secretario General, Antonio Guterres.
La ONU poco ha servido para manejar las consecuencias globales del ataque de Hamas a Israel y su papel fue muy limitado frente a la guerra ilegal que desató Rusia contra Ucrania.
Guterres es responsable de la escasa calidad institucional que exhibió Naciones Unidas para resolver estos dos conflictos que aún marcan la agenda global.
En el Consejo de Seguridad, con Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido como miembros permanentes, se asume las actuales condiciones de la ONU y se propone una reforma básica para recuperar el prestigio perdido.
En este contexto, Guterres termina su mandato y ya inició una carrera para lograr su sucesión que protagonizan Michelle Bachelet, Rebeca Grynspan, María Fernanda Espinosa, Macky Sall, Carolyn Rodrigues-Birkett y Rafael Grossi.
El Consejo de Seguridad, a través de sus cinco miembros permanentes, es clave en el proceso de elección. Si EE.UU, China, Rusia, Francia y Reino Unido veta un candidato, todo se terminó.

Rafael Grossi, director general del Organismo de Energía Atómica (OIEA), expuso ayer su plataforma para modernizar a la ONU en el Consejo de Seguridad.
La audiencia se realizó bajo la presidencia mensual de la República Democrática del Congo del Consejo. Fue una reunión a puertas cerradas entre el candidato a secretario General y los 15 miembros del Consejo de Seguridad.
El cónclave tuvo un clima distendido, y se extendió durante casi dos horas. Grossi respondió las preguntas del Consejo de Seguridad y explicó su perspectiva respecto al mantenimiento de la paz y la seguridad internacional, así como el desarrollo y los derechos humanos.
Grossi conoce las entrañas de la ONU y sabe cómo funciona el poder global por su responsabilidad al frente de la OEIA.
Ha tenido contacto con Donald Trump, Xi Jinping, Vladimir Putin y Emmanuel Macron, fundamentales al momento de la designación, y entiende que es necesaria una reforma en la gestión administrativa y financiera de la ONU.
Este es su valor agregado ante las candidaturas de Bachelet, Grynspan, Espinosa, Sall y Rodrigues-Birkett. Grossi entiende las necesidades de la organización multilateral en un escenario atravesado por conflictos que se extienden por la ausencia de un mediador con prestigio y capacidad de negociación.

Cuando terminen las exposiciones de todos los candidatos, el Consejo de Seguridad comienza su proceso formal de selección. Este proceso -conocido en el ámbito diplomático como Straw Polls– arranca a fines de julio y debería concluir en octubre.
Acorde al artículo 97 de la Carta de las Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad recomienda a la Asamblea General un candidato, que habitualmente se vota sin mayores inconvenientes.
La Asamblea General ya escuchó a Bachelet, Grynspan, Espinosa, Sall, Rodrigues-Birkett y Grossi en abril, a través de un formato de audiencias públicas que se extendieron por tres horas y sirvieron para conocer las opiniones de todos los candidatos.
En noviembre, el secretario General Guterres ya tendrá sucesor. Será una decisión geopolítica que se asumirá por consenso entre Estados Unidos, China y Rusia. El poder real en las Naciones Unidas.
En abril, los candidatos también realizaron audiencias convocadas por la Presidente de la Asamblea General, en formato público y con toda la membresía de las Naciones Unidas, donde respondieron durante 3 horas preguntas de todos los países y organizaciones de la sociedad civil.
Durante dos horas, el director general del Organismo de Energía Atómica (OIEA) fijó posición sobre la agenda futura que debería tener las Naciones Unidos, en una etapa de fuerte cuestionamiento al organismo multilateral por su burocracia y escaso peso en la resolución de los conflictos mundiales
