Ciencia y Tecnología
Cucarachas ciborg reciben un traje que les da un nuevo superpoder
Puede que suene a mala broma, pero lo cierto es que algún día, en una emergencia, podríamos contar con un aliado tan inesperado como improbable: la cucaracha.
Y es que cuesta imaginar a este insecto equipado con una especie de traje de buceo, abriéndose paso entre los escombros. No obstante, eso es exactamente lo que ha ideado un equipo de la Universidad Tecnológica de Nanyang (NTU), en Singapur, junto con la Universidad de Waseda, en Tokio: un sistema que permite convertir a estos insectos en ciborgs anfibios capaces de desplazarse y respirar bajo el agua.
Cucarachas ciborg: una tecnología ya probada
Por extravagante que suene, los insectos ciborg no son ninguna novedad. Desde hace más de una década, los científicos anestesian a los insectos, les implantan electrodos en el cerebro y los órganos sensoriales, y luego los dirigen a distancia con un simple mando.
Frente a los robots convencionales, su utilidad radica en que aprovechan la propia musculatura del animal, según explica NTU Singapur, por lo que consumen mucha menos energía y no necesitan motores para desplazarse. Además, conservan cierta autonomía, ya que solo se les empuja cuando se desvían del camino o se detienen, lo que les permite esquivar obstáculos de forma natural.
El gran inconveniente, hasta ahora, era el agua. Las cucarachas respiran a través de espiráculos, unas pequeñas aberturas conectadas a una red de tubos internos que deja de recibir oxígeno cuando el insecto queda sumergido. En otras palabras, por muy obedientes que fueran, acabarían asfixiándose.
Un traje que funciona como botella de oxígeno
Para superar ese obstáculo, los investigadores diseñaron un traje flexible impreso en 3D que, según los propios autores, funciona de forma parecida a una botella de oxígeno para buceadores. El sistema incorpora un pequeño depósito con una esponja recubierta de dióxido de manganeso.
Al añadir peróxido de hidrógeno diluido, se produce una reacción química que libera oxígeno de manera gradual. Ese oxígeno viaja por cuatro tubos de silicona conectados a los espiráculos de la cucaracha, permitiéndole respirar mientras permanece bajo el agua, según detalla NTU Singapur.
El conjunto resulta sorprendentemente compacto. Popular Science señala que la mochila mide apenas 10 por 10 milímetros –aproximadamente el tamaño de un chicle pequeño– y está fabricada con un material similar al plástico mediante impresión 3D. El diseño buscó añadir el menor peso posible para que el insecto conservara su movilidad natural.
Las pruebas se realizaron con cucarachas silbadoras de Madagascar, una especie especialmente adecuada por su gran tamaño, resistencia y ausencia de alas. Equipadas con el dispositivo, permanecieron activas y pudieron desplazarse bajo el agua hasta tres horas y a velocidades solo ligeramente inferiores a las que alcanzan en tierra firme.
Búsqueda y rescate: el precedente de Myanmar
Más allá del laboratorio, esta tecnología ya tiene un historial concreto. Por ejemplo, cucarachas ciborg equipadas con cámaras infrarrojas participaron en operaciones reales de búsqueda y rescate tras el terremoto de magnitud 7,7 que sacudió Myanmar en marzo de 2025. Según reportes, la información recogida por los insectos fue procesada mediante algoritmos de aprendizaje automático para ayudar a detectar posibles señales de vida entre los escombros.
Precisamente por eso, el profesor Hirotaka Sato, de la NTU y responsable del estudio, cree que ampliar su capacidad de movimiento al medio acuático podría convertirlos en una herramienta todavía más útil en inundaciones o derrumbes, donde el agua puede bloquear los accesos para los robots convencionales.
El gran desafío, añade su colega Shinjiro Umezu, de la Universidad de Waseda, fue encontrar el equilibrio entre generar suficiente oxígeno y mantener un sistema tan ligero y flexible que no limitara la movilidad del insecto.
De Marte a los océanos: los próximos pasos
Las ambiciones del equipo, sin embargo, van mucho más allá de las zonas inundadas. Sato, en declaraciones a New Scientist, ha planteado incluso la posibilidad de adaptar esta tecnología para desarrollar una especie de "traje espacial" para insectos ciborg, con la vista puesta en futuras misiones de exploración sobre la superficie de Marte.
El estudio, publicado en Nature Communications, apunta además que el diseño podría adaptarse a otros insectos con sistemas respiratorios similares, como escarabajos o langostas. Eso sí, conviene rebajar las expectativas. Y es que, por ahora, los experimentos no han pasado de unos pocos centímetros de agua. Aún queda mucho antes de ver patrullas de cucarachas explorando pecios o arrecifes.
