Mauricio Pochettino lanzó una apasionada defensa de la controvertida decisión de suspender la sanción de tarjeta roja a Folarin Balogun en el Mundial, lo que permitirá al delantero de Estados Unidos disputar el duelo de octavos de final ante Bélgica.
El seleccionador estadounidense insistió en que no participó en el proceso -que incluso incluyó una llamada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al presidente de la FIFA, Gianni Infantino- antes de que Balogun fuera habilitado para jugar, a pesar de haber sido expulsado ante Bosnia y Herzegovina en la ronda anterior.
Mientras el seleccionador de Bélgica, Rudi García, criticó duramente a la FIFA y cuestionó la decisión tardía que en la práctica aplaza la suspensión de un partido durante un año, Pochettino fue contundente al asegurar que se había hecho justicia, incluso en medio de la polémica por la aparente influencia política en la resolución.
"Para mí no hay mucho debate aquí, aunque entiendo la perspectiva de Bélgica y el punto de vista de Rudi", dijo Pochettino a los medios. "Entiendo por qué la gente mezcla las cosas -siempre lo hacen, porque muchas veces hay una intención de confundir-, pero en este caso no creo que sea correcto".
"Si alguien salió perjudicado en toda esta situación, fue Estados Unidos. ¿Alguien puede justificar la idea de que no fuimos castigados? Es decir, jugar 30 o 35 minutos con un hombre menos en un partido de eliminación de Mundial. No es como si nos estuviéramos beneficiando. No, no. No hay ninguna ganancia extraordinaria para nosotros. Al final no somos víctimas, pero tampoco los villanos de esta historia".
En cuanto a la implicación de la Casa Blanca en la decisión, añadió: "El poder del deporte. Es increíble… No me sorprende (que incluso el presidente haya intervenido). Vengo de un país (Argentina) donde el fútbol es casi una religión. No me sorprende que ese sentimiento haya crecido tan rápido".
La posible ausencia de Balogun era vista como un golpe importante para Estados Unidos, que perdió 5-2 ante Bélgica en un amistoso este año. Ahora, su disponibilidad supone un impulso clave.
Pochettino ha confiado en el delantero del AS Mónaco, quien suma tres goles en el torneo. Balogun fue expulsado por una entrada sobre el defensor bosnio Tarik Muharemovi, en una acción que, tras revisión, mostró contacto del botín con la pierna y el tobillo del rival.
"Mi reacción es la de todos los que aman el deporte y confían en la integridad: celebramos esa decisión", dijo Pochettino. "Fuimos suficientemente castigados contra Bosnia y Herzegovina al jugar con 10 hombres durante 30 minutos en una decisión injusta. No es porque yo sea el entrenador de Estados Unidos… creo que el 99,9% de la gente coincide en que fue una tarjeta roja injusta".
"La decisión es justa porque nunca fue una acción de expulsión. Llámelo un error -como quiera-, pero el castigo fue excesivo, especialmente para una acción involuntaria. Todo el mundo -el 99,9% del fútbol- ha dicho que fue un castigo injusto".
Sobre su participación en el proceso, aseguró que no intervino: "Estaba muy ocupado", explicó, detallando su jornada entre entrenamientos y la rueda de prensa, que incluyó un burrito y un café camino al estadio.
"No tuve tiempo de ver redes sociales".
Más tarde, en Fox, el técnico confirmó que Balogun está "disponible para la selección", aunque su titularidad en el duelo en Seattle no está garantizada.
