EEUU
California lidera un cambio histórico: elimina el “vender antes del” de las etiquetas de alimentos

California empezó a aplicar este martes una ley que prohíbe en la mayoría de los alimentos la etiqueta “sell by” (“consumir antes del”) y obliga a usar términos uniformes para distinguir calidad y seguridad, una medida con la que el estado busca reducir la confusión de los consumidores, recortar el desperdicio y limitar emisiones asociadas a la comida que termina en los vertederos.
El cambio alcanza a los fabricantes que venden en el estado desde el 1 de julio de 2026 y establece cuatro fórmulas permitidas: “best if used by” (“consumir preferentemente antes del”) o “best if frozen by” (“se recomienda congelarlo antes del”) para calidad.
Mientras que para la seguridad, se aplicaría “use by” (“consumir antes del”) o “use or freeze by” (“consumir o congelar antes del”), de acuerdo con el Departamento de Recursos de Reciclaje y Recuperación de California. La norma excluye a los huevos y a la fórmula infantil.
Según la agencia Associated Press, California fue el primer estado de Estados Unidos en estandarizar estas fechas al aprobar la ley en 2024. El objetivo es eliminar una referencia pensada para la rotación de inventario en las tiendas, no para indicar si un alimento sigue siendo seguro para el consumo.
En Estados Unidos circulan más de 50 variantes de etiquetas de fecha en alimentos envasados, según un informe de 2022 de la Universidad de Maryland citado por la agencia. Esa falta de uniformidad explica parte de un problema mayor: la Food and Drug Administration calcula que la confusión por estas marcas está vinculada con casi el 20% del desperdicio de alimentos del país.
En California, ese fenómeno se traduce en unas 6 millones de toneladas de alimentos sin vencer que se tiran a la basura cada año, según la misma cobertura. El sitio oficial de CalRecycle agregó que el estado desecha anualmente comida no estropeada equivalente a 2.500 millones de comidas.
La ley unifica etiquetas de calidad y seguridad
La nueva regulación responde a una duda habitual en los hogares: si una fecha impresa marca el fin de la calidad óptima o un riesgo real para la salud. La asambleísta demócrata Jacqui Irwin, autora del proyecto, explicó que los fabricantes pueden optar por usar una de las etiquetas autorizadas o ambas, según el producto.
La prohibición se limita a las fechas visibles para el consumidor. La ley permite que los comercios conserven códigos internos de “sell by” para organizar la reposición en góndola, siempre que esa información no sea la que induce a error a quien compra.
Nick Lapis, director de incidencia de Californians Against Waste, aseguró ante el medio que las etiquetas alimentarias son la principal causa del desperdicio doméstico y que el problema también afecta a los bancos de alimentos, porque muchas personas interpretan esas fechas como una señal de vencimiento.
El diagnóstico de Lapis fue directo: “No necesitamos construir algún tipo de infraestructura enorme ni invertir toneladas de dinero para resolver esto. Solo necesitamos que las empresas usen las mismas palabras en todas las marcas”.
Kumar Chandran, director de políticas de ReFED, sostuvo que muchos consumidores “se confunden y simplemente suponen que cualquier fecha en el envase significa ‘no lo comas y tíralo’”. También señaló que la aprobación de leyes en California y Nueva York dio impulso a la búsqueda de una regla nacional.

El desperdicio de alimentos también pesa sobre el clima
El sitio oficial del estado vincula el cambio de etiquetado con un problema ambiental concreto. Los residuos orgánicos representan el 48% de lo que los californianos envían a los vertederos y, al descomponerse, generan el 41% de las emisiones de metano del estado.
Ese gas tiene una capacidad de calentamiento 84 veces mayor que la del dióxido de carbono, según CalRecycle. La dependencia estatal también señaló que reducir el descarte prematuro preserva alimentos aptos para bancos de comida y evita que los hogares tiren productos aún utilizables.
La medida no partió de cero. Una ley anterior, AB 954, ya había ordenado en 2017 que el Departamento de Alimentos y Agricultura de California y el Departamento de Salud Pública de California promovieran de manera voluntaria términos uniformes y alternativas a las fechas “sell by” visibles para el consumidor.

El respaldo federal sigue siendo parcial. Según Associated Press, la única categoría regulada a nivel federal con fecha obligatoria es la fórmula infantil, aunque hace una década el Departamento de Agricultura de Estados Unidos recomendó migrar hacia la expresión “Best if Used By”. En el Congreso sigue pendiente un proyecto bipartidista para fijar un estándar nacional.
El cambio ya empieza a extenderse fuera de California. Los legisladores del estado de Nueva York aprobaron una norma similar que espera la firma de la gobernadora Kathy Hochul, mientras que también hubo propuestas en Illinois, Maryland, Massachusetts, Nueva Jersey y Carolina del Sur, aunque allí todavía no fueron aprobadas.
Desde el sector comercial hubo ajustes operativos, pero no rechazo general. Nate Rose, portavoz de la California Grocers Association, dijo citado por la agencia que algunos supermercados tuvieron que modificar sus sistemas de etiquetado y añadió que durante algunos meses todavía convivirán en las tiendas productos con marcas anteriores hasta agotar el stock existente.

Con este contexto, la portavoz Rose definió: “Será una situación en la que todos ganan: podemos reducir el desperdicio de alimentos y a los consumidores estas decisiones les resultarán un poco más simples”.
Es el primer estado del país en adoptar esta medida que entra en vigor desde el martes 1 de julio. Las empresas que comercialicen en el territorio deberán diferenciar entre indicaciones de calidad y de inocuidad en los productos
