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El chavismo impide el regreso de María Corina Machado
Venezuela decide cerrar su espacio aéreo después de que la líder opositora dijera que haría "todo lo que haya que hacer para encontrarnos allá". El Estado contabiliza ya más de 1.700 fallecidos Leer Venezuela decide cerrar su espacio aéreo después de que la líder opositora dijera que haría "todo lo que haya que hacer para encontrarnos allá". El Estado contabiliza ya más de 1.700 fallecidos Leer
"Haré lo que haya que hacer para encontrarnos allá", aseguró ayer María Corina Machado tras anunciar a su país que el gobierno chavista había cerrado el espacio aéreo de Venezuela para impedir su regreso. La líder democrática pretendía volar desde Panamá para "acompañarlos en estas horas desgarradoras", confirmó en un vídeo subido a sus redes sociales tras el viaje abortado.
Nada más producirse el salvaje doble terremoto del Día de San Juan, la Premio Nobel de la Paz comenzó su operativo de regreso a Venezuela. Los primeros obstáculos se los puso Washington, que según la agencia Bloomberg presionó a su entorno y a las autoridades de Curazao para impedir que Machado usará la misma ruta por la escapó de Caracas el año pasado en dirección a Oslo.
"Esto no se trata de mí. Somos millones que queremos estar juntos, un país en duelo que necesita consolarse unido", explicó Machado, que no se rinde y volverá a intentarlo. En las horas previas, portavoces gubernamentales adelantaron que tenían conocimiento de la llegada de la dirigente opositora a un país vecino y que se preparaban para impedirlo.
"Quiero que mis manos se sumen a las suyas en la búsqueda, en el consuelo, en el abrazo. El 24 de junio se hizo inaplazable mi regreso para enfrentar esta catástrofe como lo hace una familia, unida. El régimen quiere bloquear mi regreso y el de miles de compatriotas que queremos ir a ayudar", continuó Machado, quien enumeró los distintas trabas llevadas a cabo por el gobierno de los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez: el reparto de comidas y medicinas por miles de ciudadanos, el bloqueo contra rescatistas internacionales, las limitaciones a los periodistas. "Quieren enterrar la verdad cuando los venezolanos quieren enterrar a los suyos con dignidad", culminó.
Los rumores sobre el regreso inminente de la opositora marcaron las horas previas a su anuncio, cuando ya la tragedia arrojaba nuevas estadísticas: 1.719 muertos, 5.034 heridos, 15.866 damnificados y 855 edificios afectados. La iniciativa de la sociedad civil, por su parte, localizó a más de 15.000 personas, aunque 45.000 continúan desaparecidas.
En paralelo a la carrera contrarreloj para salvar vidas también ha surgido la polémica. En entrevista para un medio de su país, Francisco Lermanda, jefe de los topos chilenos, describió un escenario que asegura no entender, sólo posible en la revolución bolivariana: "Nuestra gente está metida en túneles (bajo los escombros), por eso nos dicen topos. Los militares se han metido hasta allí para pedirles los documentos. Una de las rescatistas le preguntó al militar porqué le habían pedido el documento al menos cinco veces en estos días que llevamos acá. (El militar contestó): Tenemos órdenes de chequearles cada cierto tiempo porque pueden ser espías de los yanquis, de los EEUU o de Chile. Es gente que está con un arma en la mano".
La llegada de los militares y de los distintos cuerpos represivos ha dividido la zona cero en distintas partes. En algunas, los equipos internacionales de rescate cuentan con la "custodia" de los soldados, fusil en mano. Pero hay otras zonas donde también están trabajando en la búsqueda de personas o de lo que sea.
Al propio Diosdado Cabello, ministro de Interior y jefe del aparato represivo de la revolución, se le vio el domingo en la zona cero discutiendo con rescatistas estadounidenses que querían acceder a una zona colindante. Una discusión que jamás se daría con venezolanos. Washington mantiene una recompensa de 25 millones de dólares para todo aquel que ofrezca información que conduzca a la captura del líder bolivariano.
"La paranoia de Cabello ha paralizado el rescate en Venezuela", alertó desde el exilio Zair Mundaray, el antiguo fiscal general adjunto, quien destacó el miedo que le atenaza ante la "amenaza de infiltración de inteligencia para capturarlo. El control político y burocrático ralentiza todo. En su hora más oscura, Venezuela padece una crisis donde la vocería de emergencia es solo propaganda".
Las palabras de Mundaray coinciden con las denuncias que Machado expuso en su anuncio al país, después de que los propios ciudadanos exhibieran abusos de los uniformados, que incluso han participado en saqueos en viviendas siniestradas.
"El aparato de represión sigue intacto y no ha sido desmontado como Delcy Rodríguez y Cabello le quieren hacer creer a EEUU. El chavismo antepone su manual: la lógica del control social, la persecución y la represión antes que la preocupación humanitaria por salvar vidas. Deben aceptar la ayuda internacional para quedar bien parados en el escenario global y para cumplir con EEUU. Pero, por otro lado, intentan imponer una lógica de control social para que la oposición y el movimiento de María Corina no aproveche y capitalice políticamente este descontento", subrayó el analista político Enderson Sequera.
Quienes no dejan de aterrizar y desembarcar son las fuerzas estadounidenses. El destructor USS Fort Lauderdale, que participó en el despliegue naval en el Caribe que concluyó el 3 de enero con la captura del dictador Nicolás Maduro, llegó al puerto de La Guaira en la noche del domingo.
