EEUU
Los hinchas argentinos copan Texas por el Mundial 2026 y encienden la guerra de la carne en las parrillas

El Mundial 2026 trajo a Texas un debate que no se resuelve en la cancha: los fanáticos argentinos y los texanos se enfrentan por la supremacía de la carne vacuna, y cada bando defiende su postura con la misma convicción con la que se discute en una parrilla familiar un domingo.
Texas ocupa el primer lugar en producción de carne de res en Estados Unidos, y el país en su conjunto solo cede ante Brasil a nivel global, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Argentina, por su parte, ocupa el sexto puesto mundial.
Dos potencias ganaderas, miles de hinchas argentinos en suelo texano y una pregunta que no admite empate: ¿cuál es la mejor carne del mundo?
El chef argentino que lleva 28 años en Texas no tiene dudas
“La carne argentina es simplemente insuperable. La textura sabrosa, el estilo del corte: no hay con qué competirla”, afirmó Carlos Eduardo Barahona, chef argentino de 64 años radicado en Texas desde 1998, en declaraciones recogidas por AP. Barahona acumula experiencia en restaurantes de Argentina, Uruguay y ese estado.
Su argumento va más lejos. “Podés hacer un asado con el corte más barato de nuestro país y lo vas a disfrutar. Acá podés usar la mejor carne, como el lomo, y dependiendo del origen puede salir dura, incomible o tierna. Nuestra carne tiene un perfil de sabor completamente distinto”, sostuvo ante la agencia.

La diferencia tiene base en la crianza. El ganado argentino se alimenta principalmente de pasto en campo abierto, con ciclos de engorde más largos. El resultado es una carne más magra, con sabores terrosos más pronunciados.
La carne texana y estadounidense, en cambio, proviene en su mayoría de animales alimentados con granos. Eso genera mayor marmoleo —las vetas de grasa intramuscular que hacen la carne más jugosa y tierna— y un sabor más dulce.
El comisionado de Agricultura de Texas responde, y de paso reivindica a Texas
“No hay mejor carne que la de Estados Unidos, y en particular la de Texas”, declaró Sid Miller, comisionado de Agricultura del estado, a AP.
Pero Miller agregó un giro al debate. Según explicó, su agencia abrió hace más de una década una oficina de marketing para conectar a ganaderos texanos con productores sudamericanos, especialmente argentinos.

“No quiero hablar mal de nuestros amigos en Argentina, pero los hemos ayudado a mejorar. Su genética era deficiente. Les vendimos mucho semen, embriones y reproductores”, afirmó el funcionario.
La conclusión fue directa: “Sus rebaños tienen genética americana, así que deberían ser buenos”.
En el supermercado, un hincha argentino encoge los hombros
No todos los argentinos en Texas llevan el debate con la misma intensidad. Gonzalo Herrera, fanático de la selección, recorrió los pasillos de un Walmart en Arlington después de ver a Lionel Messi anotar dos goles ante Austria, según reportó AP.

Frente a la sección de carnes, metió cuatro bifes de chorizo en su carrito y relativizó la discusión. “Honestamente, no veo una diferencia enorme”, dijo. “La clave es saber exactamente qué cortes comprar y encontrar el equivalente de lo que comemos en Argentina”.
Lo que sí le llamó la atención fue el precio. “Acá es más caro”, señaló al ver el valor: USD 45 por los cuatro cortes.
En Dallas, sal y carbón de mezquite: la filosofía argentina del asado
El debate también pasa por la cocina. En el restaurante Corrientes 348 Argentinian Steakhouse de Dallas, los bifes se preparan únicamente con sal y carbón de mezquite, según explicó Emmanuel Tobon, gerente asistente del local, a AP.

“Hay una gran diferencia. Los texanos usan mucho pimienta, usan mantequilla, usan un poco de salsa barbacoa”, describió Tobon. “Los argentinos prefieren sacar todo el sabor del bife usando solo sal”.
El restaurante recibió una avalancha de hinchas argentinos durante el Mundial, en busca de un sabor familiar lejos de casa. “Ha sido un gran placer tenerlos a todos y hacer que se sientan como en casa”, dijo el gerente.
Entre Miami y Buenos Aires, la nostalgia manda
Fernando García Morillo, porteño radicado cerca de Miami, admite que la carne de ambos países es buena. Pero cuando pide un bife en Estados Unidos, siempre aclara lo mismo.
“Pido solo sal, sin pimienta, sin nada”, contó a AP. “A veces usan demasiada salsa”.
Sobre la rivalidad entre ambos países, la descartó con una sonrisa. “Quizás hay una rivalidad como siempre con Brasil, nuestro vecino”, dijo. “Yo amo la carne de Estados Unidos”.
Argentina todavía tiene al menos un partido más por jugar en Dallas este sábado, y los restaurantes del área esperan otra noche llena de hinchas con hambre de gol y de asado.
El desembarco albiceleste reavivó una disputa histórica por el trono del mejor sabor y las costumbres en la mesa. Una discusión que combina orgullo ganadero, nostalgia y una pizca de provocación
