EEUU
El voto latino se mantiene en disputa de cara a las elecciones de noviembre

El electorado latino en Estados Unidos se convirtió en el centro de una intensa disputa política, marcada por una marcada indecisión en la antesala de las próximas elecciones de mitad de mandato.
Según una encuesta realizada en mayo, uno de cada cinco votantes latinos aún no ha decidió su voto, lo que refleja el desafío que enfrentan tanto demócratas como republicanos para conectar con este sector crucial del electorado. Ambos partidos buscan fórmulas para seducir a los latinos, quienes se han consolidado como un bloque capaz de inclinar la balanza en el Congreso, pero que muestran una creciente distancia respecto a las estructuras partidarias tradicionales.
La volatilidad y autonomía del voto latino se explican en gran medida por sus motivaciones, que giran ante todo en torno a la economía. Expertos, encuestadores y estrategas políticos coinciden en que las preocupaciones económicas pesan más que cualquier otro factor en la decisión de este grupo.
Carlos Odio, cofundador de Equis Research, lo resumió en la Cumbre del Voto Latino: “La economía y la economía y la economía”. Los latinos tienden a votar por candidatos que les ofrezcan soluciones tangibles para mejorar su costo de vida, reducir la inflación y garantizar empleos, más allá de lealtades partidarias. Encuestas recientes muestran que los cuatro temas que más inquietan a los votantes hispanos están directamente vinculados a la economía, lo que explica su tendencia a cambiar de preferencia electoral según las circunstancias económicas del momento.
En este escenario, el octavo distrito congresional de Colorado se convirtió en una suerte de laboratorio político. Allí, el 40% de la población se identifica como latina y el escaño alternó entre demócratas y republicanos en los últimos ciclos electorales.
En 2022, un candidato demócrata logró la victoria; dos años después, el republicano Gabe Evans se quedó con el puesto, y la contienda de 2026 se presenta nuevamente como una de las más reñidas del país.

Evans, nieto de un inmigrante mexicano y copatrocinador de la Ley DIGNIDAD —que combina seguridad fronteriza con regularización migratoria—, enfrentará al ganador de las primarias demócratas entre Manny Rutinel, legislador estatal dominicano-estadounidense, y Shannon Bird, exlegisladora estatal. La competencia se desarrolla en un contexto de fuerte escepticismo: muchos latinos desconfían tanto de Trump como de la política tradicional y esperan propuestas económicas concretas.
La relación de los latinos con Donald Trump cambió notablemente respecto a ciclos anteriores. En 2024, casi la mitad de los votantes hispanos respaldó al presidente, incluidos la mayoría de los hombres latinos, según datos de CBS News.
Sin embargo, en 2026, la aprobación de Trump entre los latinos que lo apoyaron en 2024 cayó en más de una cuarta parte. Solo el 27% de los votantes latinos aprueba su gestión, frente al 36% al inicio de su segundo mandato. Esta caída, sin embargo, no supuso un repunte automático para los demócratas, que siguen sin recuperar plenamente el terreno perdido.
Para los republicanos, la estrategia para captar el voto latino enfrenta varios desafíos. El Comité Nacional Republicano del Congreso considera al octavo distrito de Colorado como uno de los escaños clave donde la decisión de los latinos puede ser determinante. La campaña republicana busca resaltar el “Gran y hermoso proyecto de Ley” de Trump, que redujo impuestos sobre las propinas, y permite que los candidatos locales tomen distancia de la agenda migratoria del presidente.
No obstante, la movilización del voto latino no alcanzó los niveles esperados: grupos como LIBRE Initiative Action han intensificado la labor de puerta a puerta, pero los votantes muestran reticencias ante las figuras nacionales y priorizan propuestas económicas. Además, líderes como Denise Galvez Turros, de Latinas for Trump, admiten que el entusiasmo que existía en 2024 no se trasladó a las elecciones de mitad de mandato, y muchos podrían abstenerse de votar.

En el campo demócrata, la reconquista del electorado latino tampoco resulta sencilla. Aunque el partido lanzó campañas multimillonarias dirigidas a votantes latinos y rurales, y organizaciones aliadas como Mi Familia Vota y Voto Latino incrementaron sus esfuerzos de registro y persuasión, los resultados aún son inciertos. El mensaje demócrata apunta a culpar a los republicanos del aumento de los precios y los recortes sociales, pero muchos latinos, como Olivia Domínguez, dueña de un salón de belleza en Fort Lupton, consideran que el partido aún no presentó planes concretos que alivien su situación económica.
El peso del voto latino se volvió decisivo no solo en Colorado, sino también en distritos y estados clave como Texas —donde uno de cada cuatro votantes registrados en 2024 era latino—, además de Georgia, Carolina del Norte y Luisiana, donde la población hispana crece con rapidez.
En Texas, la contienda por el Senado entre el demócrata James Talarico y el republicano Ken Paxton es un ejemplo claro de cómo la inclinación de los latinos puede definir el resultado: en 2024, el 55% de los hispanos texanos apoyó a Trump, pero los sondeos indican que ese apoyo disminuyó.
Expertos y estrategas advierten que el futuro político estadounidense depende, en buena medida, de cómo evolucionen las preferencias latinas.
El senador demócrata de Arizona, Ruben Gallego, subraya que “no hay partido demócrata nacional sin el voto latino como parte de esa coalición”.
Para 2028, si el republicano Marco Rubio encabezara la fórmula presidencial, los demócratas enfrentarían un panorama aún más complicado, según coinciden voces de ambos partidos.
El consultor republicano Mike Madrid sostiene que Rubio sería una “enorme ventaja” para los republicanos en un escenario donde los latinos mantienen su rol de árbitro electoral y su prioridad absoluta por la economía.
Una encuesta realizada en mayo indica que uno de cada cinco hispanos aún no elige candidato, mientras demócratas y republicanos ajustan mensajes para atraer a un electorado volátil y cada vez más distante
