Ciencia y Tecnología
Volkswagen evitó el cierre de tres fábricas: el precio que pagará será el despido de 100.000 empleados y el cierre de más fábricas
Hace apenas un año y medio, Volkswagen llegó a un acuerdo con los sindicatos para despedir "solo" a 35.000 empleados para asegurar la continuidad de algunas fábricas, asegurando su funcionamiento hasta 2030. Un mal trago, pero asumible con tal de preservar el empleo de otros muchos empleados de Volkswagen. Hoy el grupo alemán ha anunciado que ese pacto está roto. Los números no dan.
La revista alemana Manager Magazin adelantaba que el CEO del grupo, Oliver Blume, había presentado al consejo de administración un nuevo plan de ajuste. La cifra de despidos es la más alta que ha anunciado nunca el fabricante alemán: hasta 100.000 despidos en todo el mundo, y cuatro fábricas en Alemania con el cierre encima de la mesa.
El tamaño del problema. Volkswagen cerró 2025 con más de 662.000 empleados en todo el mundo. Perder 100.000 puestos significa prescindir de casi uno de cada seis trabajadores. Tal y como destaca la agencia EFE, se trata de la mayor reestructuración en los 89 años de historia del grupo.
Las plantas señaladas para el cierre son las de Hannover, Zwickau y Emden, las tres de la marca Volkswagen, más la fábrica de Audi en Neckarsulm. El plan incluye también una reducción del 15% en inversiones para los próximos cinco años y un recorte de gastos generales de 11.000 millones de euros antes de final de la década.
Las cuentas no cuadran. Los números del primer trimestre de 2026 explican este movimiento tan drástico de Volkswagen. El beneficio operativo cayó un 14% interanual hasta los 2.500 millones de euros, con un margen del 3,3%, mientras que las ventas bajaron un 7%. Los analistas esperaban casi 4.000 millones de beneficio operativo.
El director financiero, Arno Antlitz, no dejó lugar a dudas en la gravedad de la situación en el informe de resultados del primer trimestre del año: "Debemos transformar radicalmente nuestro modelo de negocio y lograr mejoras estructurales y sostenibles". El grupo ya ha reducido unos 29.000 puestos desde 2023 y recortó su capacidad de producción de 12 a 9 millones de vehículos al año. Para la dirección, esas medidas no son suficientes para compensar la caída en ventas.
La presión china y los aranceles. Hay dos fuentes de presión que han acelarado el deterioro de la situación de Volkswagen. La primera y más evidentes son los fabricantes chinos. En 2025, los coches fabricados en China alcanzaron el 7% de las ventas en la UE, superando por primera vez el millón de unidades. Al mismo tiempo, las exportaciones europeas a China se desplomaron un 43%. Volkswagen, que tiene en China uno de sus mercados más grandes, lleva años perdiendo cuota allí ante el empuje imparable de las marcas locales chinas.
El segundo factor clave viene desde el extremo opuesto: Estados Unidos. Los aranceles que ha impuesto Trump sobre vehículos europeos han golpeado con fuerza a un grupo que tiene la mayoría de sus factorías en países afectados por las tarifas. Blume lo reconoció en la junta general de accionistas de la semana pasada: "Nunca antes la situación de riesgo había sido tan alta". Para ganar liquidez, el fabricante alemán acaba de cerrar la venta del 51% de su división de motores marinos Everllence a Bain Capital por 7.400 millones de euros. Esta podría ser solo una más de futuras ventas de activos para conseguir más liquidez.
El muro sindical. Como cabría esperar, el plan no ha sido bien recibido por los sindicatos. El acuerdo de finales de 2024 con IG Metall prometía que no habría cierres de fábricas ni despidos forzosos en Alemania al menos hasta 2030. El nuevo plan hace saltar por los aires esos compromisos.
Daniela Cavallo, presidenta del comité de empresa de Volkswagen, y Christiane Benner, jefa de IG Metall, reaccionaron con un comunicado conjunto de rechazo frontal a los despidos anunciados: "Si estos planes siguen adelante, los pararemos con todas nuestras fuerzas". El próximo 9 de julio, el consejo de supervisión del grupo Volkswagen debatirá este plan de ajuste de plantilla, que afectaría a uno de cada seis empleados de la compañía. Las decisiones que se tomen en esa reunión decidirán el futuro de Volkswagen.
Imagen | Volkswagen
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La noticia
Volkswagen evitó el cierre de tres fábricas: el precio que pagará será el despido de 100.000 empleados y el cierre de más fábricas
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Rubén Andrés
.
Hace apenas un año y medio, Volkswagen llegó a un acuerdo con los sindicatos para despedir "solo" a 35.000 empleados para asegurar la continuidad de algunas fábricas, asegurando su funcionamiento hasta 2030. Un mal trago, pero asumible con tal de preservar el empleo de otros muchos empleados de Volkswagen. Hoy el grupo alemán ha anunciado que ese pacto está roto. Los números no dan.
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El tamaño del problema. Volkswagen cerró 2025 con más de 662.000 empleados en todo el mundo. Perder 100.000 puestos significa prescindir de casi uno de cada seis trabajadores. Tal y como destaca la agencia EFE, se trata de la mayor reestructuración en los 89 años de historia del grupo.
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El director financiero, Arno Antlitz, no dejó lugar a dudas en la gravedad de la situación en el informe de resultados del primer trimestre del año: "Debemos transformar radicalmente nuestro modelo de negocio y lograr mejoras estructurales y sostenibles". El grupo ya ha reducido unos 29.000 puestos desde 2023 y recortó su capacidad de producción de 12 a 9 millones de vehículos al año. Para la dirección, esas medidas no son suficientes para compensar la caída en ventas.
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El segundo factor clave viene desde el extremo opuesto: Estados Unidos. Los aranceles que ha impuesto Trump sobre vehículos europeos han golpeado con fuerza a un grupo que tiene la mayoría de sus factorías en países afectados por las tarifas. Blume lo reconoció en la junta general de accionistas de la semana pasada: "Nunca antes la situación de riesgo había sido tan alta". Para ganar liquidez, el fabricante alemán acaba de cerrar la venta del 51% de su división de motores marinos Everllence a Bain Capital por 7.400 millones de euros. Esta podría ser solo una más de futuras ventas de activos para conseguir más liquidez.
El muro sindical. Como cabría esperar, el plan no ha sido bien recibido por los sindicatos. El acuerdo de finales de 2024 con IG Metall prometía que no habría cierres de fábricas ni despidos forzosos en Alemania al menos hasta 2030. El nuevo plan hace saltar por los aires esos compromisos.
Daniela Cavallo, presidenta del comité de empresa de Volkswagen, y Christiane Benner, jefa de IG Metall, reaccionaron con un comunicado conjunto de rechazo frontal a los despidos anunciados: "Si estos planes siguen adelante, los pararemos con todas nuestras fuerzas". El próximo 9 de julio, el consejo de supervisión del grupo Volkswagen debatirá este plan de ajuste de plantilla, que afectaría a uno de cada seis empleados de la compañía. Las decisiones que se tomen en esa reunión decidirán el futuro de Volkswagen.
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