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MINI Countryman C, el SUV para quien necesita espacio pero se resiste a dejar de disfrutar al volante

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Desde su aparición, el Mini Countryman se convirtió en la respuesta de la marca británica para quienes necesitaban algo más práctico y familiar que el resto de modelos que copaban el catálogo de esta firma. Pero fue ya en su tercera generación, la que se vende desde hace dos años, la que dio un salto de tamaño tan importante como para adentrarse de lleno en el territorio de los SUV compactos de talante premium más competitivos.

 Ha crecido hasta competir con los SUV familiares de referencia, ofrece un habitáculo mucho más amplio y conserva una personalidad que sigue siendo difícil de encontrar en un segmento dominado por la uniformidad.   

Desde su aparición, el Mini Countryman se convirtió en la respuesta de la marca británica para quienes necesitaban algo más práctico y familiar que el resto de modelos que copaban el catálogo de esta firma. Pero fue ya en su tercera generación, la que se vende desde hace dos años, la que dio un salto de tamaño tan importante como para adentrarse de lleno en el territorio de los SUV compactos de talante premium más competitivos.

La receta para ello consiste en primer lugar en una longitud de 4,44 metros, complementada por una anchura de 1,84 metros y una altura de 1,66 metros. Es decir, estamos ante unas cifras que lo sitúan en el corazón del segmento C-SUV europeo. Encuadrado en estas dimensiones, el Countryman se sigue viendo muy moderno, con un aspecto monolítico y sólido, pero también con el inequívoco estilo Mini que le conceden los grupos ópticos de formas que recuerdan a las redondeadas aunque ya no lo son, el techo con aspecto flotante y los pilotos traseros con diferentes configuraciones lumínicas que permiten elegir entre distintos diseños gráficos.

El techo luce un aspecto flotante.
El techo luce un aspecto flotante.Mini.

Por dentro, y como ya es habitual en Mini, el diseño es diferente al que podemos encontrar en cualquier otra marca. Aquí no hay dos pantallas que se prolongan aparentando ser una, ni diseños de salpicadero que se vuelven impersonales a fuerza de estar tan manidos. El protagonista aquí es la pantalla circular de 24 centímetros de diámetro, auténtico cerebro del coche desde el que se controla casi cualquier función, desde la navegación hasta la climatización, pasando por los ajustes de conducción o la configuración ambiental.

La calidad visual resulta sobresaliente. Los gráficos son modernos (o retro, si así lo deseas), atractivos y muy fáciles de interpretar. Además, Mini ha aprovechado la forma circular para crear una experiencia de uso completamente diferente a la de cualquier rival, con menús que se adaptan a la geometría de la pantalla y generan una sensación de originalidad constante.

La información se ofrece de manera completa, pero también original.
La información se ofrece de manera completa, pero también original.Mini.

La personalización alcanza un nivel poco habitual gracias a los denominados Experience Modes. Cada uno modifica la respuesta del coche, pero también cambia la apariencia completa de la interfaz. El modo Go Kart apuesta por una estética deportiva con gráficos inspirados en la competición, mientras que el modo Timeless rinde homenaje al Mini clásico mediante relojes de aspecto retro. Otros programas alteran colores, animaciones y ambientes para transformar el aspecto del habitáculo.

Esa búsqueda de experiencias también se refleja en la iluminación ambiental. El Countryman proyecta desde detrás de la pantalla circular diferentes efectos luminosos sobre el salpicadero de tela, creando una atmósfera bastante curiosa cuando conduces por la noche. Sí, no es algo importante, pero es uno de esos detalles que contribuyen a que el coche tenga una personalidad propia.

Las butacas ofrecen una buena sujeción lateral.
Las butacas ofrecen una buena sujeción lateral.Mini.

En cuanto a amplitud, estamos ante un auténtico coche para la familia. Esto es algo que se nota sobre todo detrás, donde el espacio para piernas y cabeza resulta generoso incluso cuando los acompañantes son bastante altos. Claro que la plaza central sigue siendo una solución para ocasiones puntuales, porque su respaldo resulta mucho más duro y prominente.

Corrobora su concepto de coche para la familia un maletero de 480 litros. No es una barbaridad, pero parece suficiente. Además, la banqueta trasera puede desplazarse longitudinalmente 13 centímetros para jugar con el equilibrio entre espacio para pasajeros y volumen de carga.

Todo este sentido práctico podría hacer pensar que el Countryman sacrifica parte de esencia dinámica propia de un Mini, pero en realidad no es así. Aunque la versión Countryman C represente el escalón de acceso a la gama, el término básico resulta poco apropiada para un coche que equipa un motor de gasolina de tres cilindros y 1,5 litros de cilindrada que desarrolla 170 CV y entrega 280 Nm de par máximo.

La banqueta trasera se puede deslizar hacia delante o detrás.
La banqueta trasera se puede deslizar hacia delante o detrás.Mini.

La mecánica se asocia a una transmisión automática de doble embrague y siete velocidades que envía toda la potencia al eje delantero. Y ello le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 8,3 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 212 km/h. Las cifras podrían parecer discretas en una época obsesionada con la potencia, aunque bastan pocos kilómetros para comprender que el Countryman C entrega la potencia con energía desde bajas revoluciones y transmite una sensación de empuje superior a la que sugieren sus números.

Parte del mérito corresponde a la mencionada transmisión automática, que interpreta muy bien las intenciones del conductor y mantiene el motor en la zona más favorable de funcionamiento. Cuando se solicita una aceleración contundente reduce varias marchas con rapidez y permite aprovechar todo el potencial disponible.

También sorprende el sonido. MINI ha evitado aislar completamente la mecánica y permite que parte de su personalidad acústica llegue al habitáculo. El resultado aporta carácter durante una conducción dinámica y desaparece prácticamente cuando se circula a velocidades legales de crucero, en las que el consumo real se queda solo un poquito por encima de los 5,9 l/100 que homologa en ciclo mixto.

El Countryman es un coche que, por tamaño, cumple con las necesidades familiares.
El Countryman es un coche que, por tamaño, cumple con las necesidades familiares.Mini.

Donde nos parece que de verdad destaca el Countryman es en las sensaciones que aporta en el día a día. La dirección resulta rápida y directa (en este sentido, no hay sorpresas tratándose de un Mini). Basta un pequeño movimiento del volante para cambiar la trayectoria del vehículo con precisión. Esa respuesta inmediata hace que el coche parezca más compacto de lo que realmente es cuando aparecen curvas enlazadas.

La suspensión, por su parte, apuesta por un ajuste firme que controla muy bien los movimientos de la carrocería. El balanceo se mantiene bajo control y el paso por curva transmite una sensación de seguridad mayor de lo que suele ser habitual en este segmento. A cambio, es cierto que percibimos con más claridad las irregularidades del asfalto, aunque en ningún momento llega a parecernos incómodo.

Y la frenada acompaña al resto del conjunto, con un pedal de de tacto progresivo y fácil de dosificar, mientras que la potencia resulta muy suficiente para detener con solvencia un coche que a fin de cuentas no es nada pequeño.

Las ópticas posteriores tienen apariencia de grandes píxeles.
Las ópticas posteriores tienen apariencia de grandes píxeles.Mini.

El Countryman incorpora una dotación tecnológica muy completa en cuanto a asistentes de conducción, conectividad permanente, navegación integrada, compatibilidad con Apple CarPlay y Android Auto… Todo a la altura de lo que se espera en un modelo que ya es de corte premium. Entre ello se encuentra Spike, un asistente virtual que puede gestionar funciones del vehículo mediante órdenes de voz, modificar parámetros de confort, programar rutas o proporcionar información relacionada con el viaje.

El Mini Countryman C tiene precios que arrancan en 36.030 euros, una cifra que parece razonable si tenemos en cuenta que su propuesta es más la de una marca premium que la de una generalista.

 

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