Food & Travel
El secreto de la fritura perfecta: así se hace en los mejores chiringuitos para que no quede nada grasienta

La felicidad está en las pequeñas cosas. En esa tarde en la terraza o en el chiringuito de playa, rodeado de los tuyos, con la mesa a rebosar de tapas y picoteo; no hay mayor plenitud que escuchar las risas de fondo mientras coges un frito y no te manchas los dedos de aceite, cuando te lo llevas a la boca, oyes un delicioso crujido y lo que encuentras es un interior bien jugoso. Oh, la buena vida… Evocar este oasis de placer en casa es posible, basta con seguir las siguientes pautas para lograr la fritura ideal.
Estos son los trucos de los profesionales para conseguir frituras crujientes, aireadas y sin pizca de grasa
Los cocineros profesionales logran fritos de 10 porque conocen las técnicas y las claves para que no queden grasientos y resulten crujientes por fuera y tiernos por dentro. A continuación, te desvelamos los pasos a seguir para convertirte en todo un experto de la fritura:

- Enharinar justo antes de freír. Si lo hacemos con demasiada antelación, la harina se va humedeciendo y se forma una suerte de pasta de harina húmeda que es justo lo contrario de lo que buscamos, ya que esta absorberá demasiado aceite. Para su éxito es fundamental, pues, rebozar con una fina capa de harina bien seca.
- Hacer el rebozado con una mezcla de harina de garbanzo y de trigo. He aquí el gran secreto de los mejores rebozados andaluces, puesto que la harina de garbanzo aguanta mejor las frituras sin quemarse, absorbe menos aceite y aporta un toque crujiente que quita el sentido. Si esta harina se mezcla con harina de trigo, que dota al rebozado de ligereza, se consigue la cobertura perfecta.
- Sacudir el exceso de harina en un colador. Este es un paso vital, pues el exceso de harina se desprende durante la fritura y arruina totalmente el resultado. Al eliminar la harina sobrante a través del colador, logramos que el rebozado quede en una capa fina perfecta.
- El aceite no debe estar ni muy frío ni muy caliente. Hay que evitar a toda costa que humee, ya que en ese punto comenzaría su degradación. Por el contrario, si está demasiado frío, empapará la fritura antes de cocinarla y el resultado será muy grasiento. La temperatura ideal es de 180 ºC y un truco para identificarla, en caso de no disponer de termómetro, es añadir un pellizquito de harina a la sartén: si se hunde, está frío; si burbujea alegremente al momento, está en su punto; si chisporrotea demasiado y se pone negra al instante, está demasiado caliente.
- Freír en pequeñas tandas. Y es que si llenamos la sartén, la temperatura del aceite bajará y el resultado será una fritura aceitosa la mar de desagradable. Para que esto no suceda es mejor freír poco a poco e ir colocando cada pieza sobre una bandeja con papel absorbente.
- Escurrir, no amontonar. En el último paso es primordial no amontonar las piezas: el escurrido debe hacerse extendiendo la fritura en una bandeja para que cada pieza pierda todo el exceso de aceite. Si amontonamos los fritos a la hora de escurrirlos, esto no ocurrirá y acabarán por empaparse en aceite.
Y… ¡listo! Ya estás preparado para hacer frituras de las de quitarse el sombrero. Ahora demos paso a lo más importante, poner tus nuevos conocimientos en práctica con estas recetas de frituras.
Lograr una fritura de 10 no es fácil. Si no sabemos cómo hacerla, terminamos con fritos aceitosos, blandos y para nada apetitosos. A continuación, te desvelamos las claves para clavar esta técnica.
Lograr una fritura de 10 no es fácil. Si no sabemos cómo hacerla, terminamos con fritos aceitosos, blandos y para nada apetitosos. A continuación, te desvelamos las claves para clavar esta técnica.
Por Yolanda Galiana
24 de junio de 2026
La felicidad está en las pequeñas cosas. En esa tarde en la terraza o en el chiringuito de playa, rodeado de los tuyos, con la mesa a rebosar de tapas y picoteo; no hay mayor plenitud que escuchar las risas de fondo mientras coges un frito y no te manchas los dedos de aceite, cuando te lo llevas a la boca, oyes un delicioso crujido y lo que encuentras es un interior bien jugoso. Oh, la buena vida… Evocar este oasis de placer en casa es posible, basta con seguir las siguientes pautas para lograr la fritura ideal.
Estos son los trucos de los profesionales para conseguir frituras crujientes, aireadas y sin pizca de grasa
Los cocineros profesionales logran fritos de 10 porque conocen las técnicas y las claves para que no queden grasientos y resulten crujientes por fuera y tiernos por dentro. A continuación, te desvelamos los pasos a seguir para convertirte en todo un experto de la fritura:
@pandebroa.by.monikaprego
- Enharinar justo antes de freír. Si lo hacemos con demasiada antelación, la harina se va humedeciendo y se forma una suerte de pasta de harina húmeda que es justo lo contrario de lo que buscamos, ya que esta absorberá demasiado aceite. Para su éxito es fundamental, pues, rebozar con una fina capa de harina bien seca.
- Hacer el rebozado con una mezcla de harina de garbanzo y de trigo. He aquí el gran secreto de los mejores rebozados andaluces, puesto que la harina de garbanzo aguanta mejor las frituras sin quemarse, absorbe menos aceite y aporta un toque crujiente que quita el sentido. Si esta harina se mezcla con harina de trigo, que dota al rebozado de ligereza, se consigue la cobertura perfecta.
- Sacudir el exceso de harina en un colador. Este es un paso vital, pues el exceso de harina se desprende durante la fritura y arruina totalmente el resultado. Al eliminar la harina sobrante a través del colador, logramos que el rebozado quede en una capa fina perfecta.
- El aceite no debe estar ni muy frío ni muy caliente. Hay que evitar a toda costa que humee, ya que en ese punto comenzaría su degradación. Por el contrario, si está demasiado frío, empapará la fritura antes de cocinarla y el resultado será muy grasiento. La temperatura ideal es de 180 ºC y un truco para identificarla, en caso de no disponer de termómetro, es añadir un pellizquito de harina a la sartén: si se hunde, está frío; si burbujea alegremente al momento, está en su punto; si chisporrotea demasiado y se pone negra al instante, está demasiado caliente.
- Freír en pequeñas tandas. Y es que si llenamos la sartén, la temperatura del aceite bajará y el resultado será una fritura aceitosa la mar de desagradable. Para que esto no suceda es mejor freír poco a poco e ir colocando cada pieza sobre una bandeja con papel absorbente.
- Escurrir, no amontonar. En el último paso es primordial no amontonar las piezas: el escurrido debe hacerse extendiendo la fritura en una bandeja para que cada pieza pierda todo el exceso de aceite. Si amontonamos los fritos a la hora de escurrirlos, esto no ocurrirá y acabarán por empaparse en aceite.
Y… ¡listo! Ya estás preparado para hacer frituras de las de quitarse el sombrero. Ahora demos paso a lo más importante, poner tus nuevos conocimientos en práctica con estas recetas de frituras.
