De Ultimo Minuto
Ángel Nadal, el liderazgo académico que la salud dominicana necesita
En momentos en que la educación superior dominicana enfrenta el reto de adaptarse a estándares internacionales, la figura del Ángel Nadal Ponce emerge como una propuesta que invita a reflexionar más allá de una simple candidatura. Su aspiración al decanato de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma de Santo Domingo no solo responde a una dinámica electoral universitaria, sino a una visión de transformación académica que merece ser ponderada.
Nadal no es un improvisado. Su paso por la dirección de la Escuela de Odontología marcó un precedente importante: fue la primera en culminar un rediseño curricular por competencias dentro de la facultad, un logro que evidencia capacidad de gestión y comprensión de las tendencias educativas modernas. En un sistema universitario donde los cambios suelen ser lentos y complejos, ese tipo de resultados no es menor.
Pero más allá de los logros administrativos, lo que distingue su perfil es la coherencia entre discurso y trayectoria. Su propuesta de impulsar la acreditación, fortalecer la investigación y modernizar la enseñanza mediante simuladores no surge de la teoría, sino de la experiencia acumulada en la gestión académica. En otras palabras, no promete lo que no ha comenzado a ejecutar.
La Facultad de Ciencias de la Salud no es una dependencia cualquiera. Es, en esencia, el espacio donde se forman los profesionales que sostendrán el sistema sanitario del país. Por ello, su conducción exige una combinación delicada de visión estratégica, rigor científico y sensibilidad social. En ese contexto, la insistencia de Nadal en vincular la academia con la investigación y la realidad nacional resulta especialmente pertinente.
También es significativo su enfoque en la interdisciplinariedad. La salud moderna no se entiende desde compartimentos estancos, y su propuesta de integrar equipos multidisciplinarios apunta en la dirección correcta. Este elemento, aunque a veces subestimado, puede marcar la diferencia entre una facultad que reproduce conocimientos y otra que los genera.
No obstante, todo proyecto académico debe ser evaluado con espíritu crítico. La experiencia administrativa, aunque valiosa, no garantiza por sí sola una gestión exitosa a nivel de decanato. El desafío será trasladar los logros de una escuela a una estructura mucho más amplia, diversa y compleja. Ahí radica la verdadera prueba de liderazgo.
Aun así, su posicionamiento previo en la comunidad académica —incluyendo niveles de respaldo reflejados en encuestas internas— sugiere que su candidatura no surge en el vacío, sino en un contexto donde su nombre ya tiene reconocimiento y peso específico.
En definitiva, la candidatura del doctor Ángel Nadal representa algo más que una aspiración personal: simboliza una apuesta por la modernización de la educación en salud en la universidad más antigua del continente. El debate, por tanto, no debería centrarse únicamente en quién dirige, sino en qué modelo de facultad se quiere construir.
Porque al final, elegir un decano no es solo elegir una autoridad: es decidir el rumbo de la formación de quienes, mañana, tendrán en sus manos la salud de toda una nación.
En momentos en que la educación superior dominicana enfrenta el reto de adaptarse a estándares internacionales, la figura del Ángel Nadal Ponce emerge como una propuesta que invita a reflexionar más allá de una simple candidatura. Su aspiración al decanato de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma de Santo Domingo Opinión
