Connect with us

Mundo

Unos enfermeros de vacaciones salvan a un bebé durante un vuelo: "No respiraba, tuvimos que hacerle las maniobras de emergencia"

Published

on

Riccardo Marchetto e Ilaria Valentini, un matrimonio de 33 años, asistieron al pequeño hasta el aterrizaje durante un trayecto hacia Marrakech Leer Riccardo Marchetto e Ilaria Valentini, un matrimonio de 33 años, asistieron al pequeño hasta el aterrizaje durante un trayecto hacia Marrakech Leer   

Faltaban unos 40 minutos para aterrizar en Marrakech cuando, por los altavoces del avión, llegó la petición de asistencia médica. Riccardo Marchetto e Ilaria Valentini, ambos de 33 años, de Vicenza (Italia) y pareja, se dirigían a Marruecos para pasar unos días de vacaciones. Como enfermeros, en cuanto oyeron el anuncio, se dirigieron a la parte delantera del avión, donde una familia pedía ayuda para un bebé de tan solo un año que no respiraba.

"Estaba completamente cianótico (la piel cogiendo un color azulado), hipotónico (músculos excesivamente relajados) y con la cabeza inclinada hacia atrás. La madre del niño estaba conmocionada, a los familiares les costaba explicar qué había pasado y la barrera del idioma complicaba aún más la situación. Los familiares señalaban la garganta, lo que nos hizo sospechar de una posible obstrucción de las vías respiratorias por un cuerpo extraño"

Ilaria y Riccardo recostaron al niño en el pasillo y comenzaron las maniobras de desobstrucción pediátrica. "En esos momentos hay que actuar de inmediato y, mientras se trabaja, intentar recopilar toda la información posible. Un pasajero italiano de origen marroquí nos ayudó con la traducción". Mientras el avión continuaba hacia Marrakech y la tripulación evaluaba la posibilidad de adelantar el aterrizaje, Riccardo e Ilaria iniciaron las maniobras de reanimación cardiopulmonar.

Fue en esta delicada fase cuando afloró una grave deficiencia en los equipos de seguridad del vuelo. Los dos sanitarios solicitaron el material médico de emergencia de a bordo, constatando rápidamente que estaba incompleto y era ineficaz para procedimientos pediátricos. "El equipo no se podía utilizar porque estaba el balón autoexpandible, pero faltaban las mascarillas de ventilación", precisa Riccardo. La ausencia de esta mascarilla, necesaria para sellar el dispositivo al rostro e insuflar aire en los pulmones, dejaba prácticamente inservible el uso del balón. Sin filtros ni alternativas instrumentales, los enfermeros se vieron obligados a realizar el boca a boca, alternándola cíclicamente con el masaje cardíaco. Tras dos ciclos completos de reanimación, el niño volvió a respirar por sí mismo y su color de piel regresó a la normalidad.

Durante unos instantes, entre las filas del avión, todos pudieron respirar aliviados. Desafortunadamente, el resto del equipo médico a bordo, según comprobaron los dos enfermeros durante la intervención, también presentaba limitaciones para su uso pediátrico: una de las dos botellas de oxígeno estaba descargada, la mascarilla disponible no era apta para un niño tan pequeño y el desfibrilador automático estaba configurado para adultos, sin modo pediátrico.

"Una vez superado el momento más crítico, intentamos averiguar qué había provocado el colapso. El niño tenía fiebre y lo más probable es que sufriera una crisis convulsiva, seguida de una fase en la que dejó de respirar bien". Los dos enfermeros le quitaron la ropa para bajarle la temperatura, pidieron al personal de a bordo unos paños húmedos y siguieron vigilando su estado hasta el aterrizaje. "Intentábamos mantener a la madre informada en todo momento, explicándole paso a paso lo que estábamos haciendo. Cuando vio que el niño empezaba a reaccionar y recuperaba el color, se tranquilizó y nos lo agradeció muchísimo".

La tripulación también colaboró con mucha profesionalidad y calma. "Se portaron de maravilla, nos ayudaron en todo lo que les pedimos. La azafata iba y venía constantemente entre nosotros y la cabina de mando. Al aterrizar, el comandante salió de la cabina bastante afectado por la tensión de tener a un pasajero en ese estado; de hecho, le dije que se sentara un momento para recuperarse".

En cuanto el avión tomó tierra en Marrakech, el pequeño y su familia fueron atendidos por el personal de una ambulancia. El suceso ocurrió a primeros de mayo. Al terminar las vacaciones, Marchetto y Valentini escribieron a la aerolínea para denunciar las deficiencias del material y exigir revisiones más estrictas en los botiquines de emergencia, sobre todo en lo que respecta a los equipos pediátricos. De momento, no han recibido ninguna respuesta clara. "Hicimos lo que debíamos. Cualquier profesional sanitario habría actuado igual".

 

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *