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El Pentágono impulsa la inteligencia artificial en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos

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El Pentágono canceló un contrato de USD 200 millones con Anthropic por desacuerdos sobre el uso de IA en redes clasificadas de Defensa (REUTERS)

La administración de Donald Trump impulsa el uso de inteligencia artificial en el Ejército de Estados Unidos con la idea de acelerar la identificación y el ataque de objetivos, pero ese avance abrió disputas con empresas tecnológicas y también alertas dentro de la propia cúpula militar sobre cómo evitar errores, daños a civiles y sistemas letales fuera de control.

El Pentágono ya dio señales concretas de esa ofensiva. De acuerdo con Associated Press, canceló un contrato de USD 200 millones con Anthropic después de un conflicto por los límites de uso de su tecnología en redes clasificadas del Departamento de Defensa y prohibió a otros contratistas del gobierno trabajar con la empresa.

El caso expuso el núcleo de la discusión: quién controla estas herramientas, con qué restricciones y hasta dónde puede llegar su empleo en combate. El Departamento de Defensa defendió su giro hacia rivales de Anthropic como Google, OpenAI y SpaceX para asegurarse sistemas capaces de “aumentar la toma de decisiones del combatiente en entornos operativos complejos”.

La adopción de inteligencia artificial generativa enfrenta tensiones entre el Departamento de Defensa, empresas tecnológicas y la cúpula militar estadounidense (Reuters)

El almirante de la Marina estadounidense Frank Bradley, jefe del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos, planteó esa cautela durante una reciente conferencia anual de fuerzas especiales en Tampa, Florida. Allí dijo que las tropas “tienen que ser muy cuidadosas sobre cómo llegamos al empleo” de la IA y a su incorporación en la “entrega de letalidad”.

Bradley añadió que puede imaginar un futuro en el que la IA determine qué objetivos atacar, pero advirtió: “Nosotros, como humanos, tenemos que tener la confianza de que va a administrar violencia solo donde pretendemos que sea administrada”.

El Pentágono busca herramientas de combate más rápidas

Las advertencias de Bradley contrastan con la línea del secretario de Defensa, Pete Hegseth, que busca una transformación acelerada del aparato militar mediante inteligencia artificial, según Associated Press.

En enero, ante empleados de SpaceX, Hegseth dijo que rechazaría modelos de IA “que no les permitan librar guerras” y que su visión apunta a sistemas que operen “sin restricciones ideológicas que limiten aplicaciones militares legales”.

Esa postura se inserta en una estrategia más amplia de la administración republicana. Trump canceló de manera abrupta la firma de una nueva orden ejecutiva sobre IA pocas horas antes de una ceremonia prevista en la Casa Blanca por temor a que esa medida redujera la ventaja tecnológica de Estados Unidos.

“Estamos por delante de China, estamos por delante de todos, y no quiero hacer nada que se interponga en esa ventaja”, aseguró Trump ante periodistas. La frase condensó la prioridad política de la Casa Blanca: expandir una capacidad que considera una ventaja singular de Estados Unidos, aun bajo presión para fijar resguardos.

Consultado por los comentarios de Bradley, un funcionario del Pentágono dijo a Associated Press, bajo condición de anonimato, que los esfuerzos están concentrados en crear “herramientas funcionales para el campo de batalla” que ayuden a las tropas a elaborar y detectar objetivos con mayor rapidez, acelerando los ataques.

El secretario de Defensa Pete Hegseth busca sistemas de IA sin límites ideológicos para transformar el aparato militar de Estados Unidos (REUTERS/Evan Vucci)

Una IA que asiste y acelera ataques

En el Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos, varios responsables describieron la IA no como un sistema para eliminar blancos por sí mismo, sino como una herramienta para liberar tiempo y atención de los efectivos.

El sargento mayor Andrew Krogman, principal suboficial del comando, sostuvo en la conferencia que imagina a la IA ocupándose de tareas administrativas para liberar a los operadores y ayudar a modernizar el funcionamiento interno.

Melissa Johnson, máxima responsable de adquisiciones del comando, afirmó al mismo encuentro que la IA debería “reducir la carga cognitiva de tareas rutinarias”. Luego agregó: “Estamos aprovechando la IA cada vez más, pero no es para reemplazar el juicio del operador, es para mejorarlo”.

Para Helen Toner, directora ejecutiva interina del Centro para la Seguridad y la Tecnología Emergente de la Universidad de Georgetown, ambas descripciones son ciertas. “Hay una enorme cantidad de usos potenciales para la IA en este tipo de entornos burocráticos, que el Ejército de Estados Unidos está explorando activamente”, planteó.

Pero la aplicación militar no se limita a la administración interna. El teniente general Michael Conley, jefe del Comando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea, afirmó en un comité del Congreso en mayo que sus tropas usaron “bots” de IA para convertir inteligencia de máxima clasificación secreta en material de clasificación secreta en cuestión de segundos, con el fin de facilitar su intercambio con operadores de drones desplegados en tierra durante la guerra con Irán.

Expertos y responsables del Pentágono destacan los desafíos éticos y de control humano en la aplicación de inteligencia artificial militar (Imagen Ilustrativa Infobae)

La disputa con Anthropic: un debate ético y pelea contractual abierta

El choque sobre la integración de la IA en el ámbito militar, sobre quién termina controlando la tecnología y sobre la ética de su uso se volvió inusualmente público durante la administración Trump. El secretario Hegseth y Anthropic mantienen una disputa contractual por las objeciones de la empresa ante un uso gubernamental sin controles de su tecnología, incluidos los riesgos de drones armados totalmente autónomos y de vigilancia masiva asistida por IA para rastrear la disidencia.

Según Associated Press, el conflicto se agravó después de que el director ejecutivo Dario Amodei se negara a ceder en sus preocupaciones por el modo en que el chatbot Claude sería utilizado en redes clasificadas del Pentágono. Trump y Hegseth acusaron entonces a Anthropic de poner en peligro la seguridad nacional.

El Pentágono clasificó formalmente a la empresa con sede en San Francisco como un riesgo para la cadena de suministro. Mientras que Anthropic respondió con una demanda y sostuvo que el Departamento de Defensa tomó represalias ilegales al estigmatizarla con una designación pensada para proteger sistemas de seguridad nacional frente a sabotajes de adversarios extranjeros.

El CEO y co fundador de Anthropic, Dario Amodei, no cedió en las tensión de intereses entre el Pentágono y su empresa (REUTERS)

La directora Toner, concluyó: “Los comandantes quieren que sus misiones tengan éxito, lo que significa tanto poder crear efectos letales a escala como evitar efectos no deseados, como fuego amigo, bajas civiles o simplemente identificar objetivos de manera incorrecta”.

 La administración estadounidense promueve sistemas que permitan procesar información y ejecutar operaciones militares de manera más ágil, mientras enfrenta críticas de empresas y advertencias internas por los riesgos asociados al control de esa tecnología     

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