EEUU
Violencia, denuncias y presión política: Delaney Hall reabre visitas tras días de caos en Nueva Jersey
La reanudación de las visitas familiares en el centro de detención migratoria Delaney Hall de Newark marcó un giro en la crisis desatada por denuncias de condiciones insalubres, protestas masivas y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas policiales.
Según reportó ABC News, la decisión fue confirmada por la gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, en un contexto de alta tensión por las restricciones impuestas y los reclamos de acceso a los detenidos.
Impacto de las protestas y respuesta de las autoridades
Las manifestaciones en los alrededores de Delaney Hall comenzaron a principios de la semana pasada, impulsadas por denuncias de activistas y líderes políticos sobre el estado de los 300 detenidos en la instalación.
ABC News documentó que, tras días de movilizaciones, se produjeron choques con la policía estatal y agentes de ICE (Immigration and Customs Enforcement), lo que derivó en arrestos, uso de gas lacrimógeno y la imposición de un toque de queda en un radio de 800 metros alrededor del centro.
Mikie Sherrill señaló que la escalada de violencia, que incluyó ataques a barreras y la quema de neumáticos, forzó a las autoridades a reforzar la seguridad y a limitar el acceso de familiares y abogados al recinto.
“DHS ha atendido nuestra exigencia de restablecer las visitas familiares”, anunció la gobernadora, citada por ABC News. Añadió que la reanudación sería progresiva, comenzando con un horario restringido y normalizándose al día siguiente.
La intervención de las fuerzas estatales fue defendida por Sherrill como una medida para evitar una mayor intervención federal. “No voy a dar a ICE un pretexto para expandir operaciones en Delaney Hall ni en el resto del estado”, declaró en conferencia de prensa, según recogió ABC News.
Denuncias sobre condiciones en el centro y reacción oficial
Uno de los puntos centrales del conflicto fueron las denuncias sobre las condiciones de detención. Hakeem Jeffries, líder demócrata de la Cámara de Representantes, encabezó una visita de supervisión junto a legisladores estatales y constató, según su declaración recogida por ABC News, “condiciones de reclusión que conmocionan la conciencia”.
Jeffries detalló que pudo conversar con cerca de dos docenas de detenidos, quienes reportaron falta de atención médica, alimentos inadecuados y deficiencias estructurales.
“La aplicación de la ley migratoria debe ser justa y humana. Lo que hemos visto en Delaney Hall es lo opuesto”, afirmó Jeffries, reclamando el cierre inmediato del centro de detención.
Estas acusaciones fueron negadas por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que también rechazó los reportes sobre una supuesta huelga de hambre entre los internos.
Un funcionario del DHS aseguró a ABC News que la suspensión de visitas no obedeció al reclamo de las autoridades estatales, sino a los disturbios que ponían en riesgo la seguridad de agentes, familiares y abogados.
“No cedimos a las exigencias de la gobernadora”, sostuvo el vocero, quien agregó que las operaciones de ICE continuaron con normalidad una vez asegurada la instalación.
Enfrentamientos, arrestos y medidas restrictivas
El viernes y sábado, la tensión en torno a Delaney Hall se intensificó. De acuerdo con ABC News, la policía estatal de Nueva Jersey y agentes de ICE enfrentaron a manifestantes que, según las autoridades, lanzaron objetos, utilizaron barreras como armas y prendieron fuego a neumáticos. El despliegue policial incluyó agentes antidisturbios y caballería para dispersar a la multitud.
El alcalde de Newark, Ras Baraka, impuso un toque de queda nocturno y anunció la detención de varias personas, algunas de ellas en posesión de armas. La fiscal general del estado, Jennifer Davenport, informó que la mayoría de los manifestantes acató las órdenes de despejar el paso a vehículos, pero un grupo reducido persistió con acciones consideradas peligrosas, como lanzar fuegos artificiales y cilindros de gas a los agentes.
Según detalló ABC News, la fiscal subrayó que la policía estatal no disparó balas de goma ni usó bastones en la contención de los disturbios. Durante el mismo operativo, los agentes de ICE se replegaron al interior del perímetro de la instalación, cediendo la responsabilidad principal de la seguridad a la policía estatal.
Apoyo y rechazo a ICE, episodios violentos y llamados a la calma
Mientras se desarrollaban las protestas principales, un pequeño grupo de simpatizantes de ICE se presentó en la zona con banderas estadounidenses y pancartas de apoyo a la agencia, algunos portando insignias de los Proud Boys.
Según ABC News, este grupo resultó muy inferior en número a los manifestantes que reclamaban mejores condiciones y cierre del centro.
El clima de confrontación generó incidentes adicionales, como el uso de gas lacrimógeno que afectó al senador Andy Kim, quien intentaba mediar en la situación. El secretario de DHS, Markwayne Mullin, afirmó que “cualquier persona que ataque a las fuerzas de seguridad será procesada con el máximo rigor de la ley”.
La jornada también dejó casos judicializados, como el de Brendan John Geier, acusado de agredir a agentes federales y liberado con prohibición de regresar a Delaney Hall, según informó el fiscal federal Robert Frazer.
En medio de la crisis, voces de manifestantes como Rachel Cohen advirtieron sobre el riesgo de silenciar la protesta. “No ayuda sofocar la protesta por el bien de una falsa paz. No hay paz mientras torturamos a nuestros vecinos con dinero público dentro de esta instalación”, declaró Cohen a WABC.
Mikie Sherrill reiteró su llamado a la protesta pacífica y a la defensa de los derechos de los migrantes detenidos, solicitando al gobierno federal que autorice inspecciones estatales de salud y garantice la continuidad de las visitas familiares.
Una situación tensa, caracterizada por arrestos, denuncia de deficiencias y choques con la fuerza pública, condujo al anuncio por parte de la gobernadora y a nuevas medidas de seguridad para ingresar al centro de detención
