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Los drones contra Ucrania… y contra sus aliados
Todos los líderes de los países fronterizos con Rusia están preocupados por las repetidas violaciones de su espacio aéreo Leer Todos los líderes de los países fronterizos con Rusia están preocupados por las repetidas violaciones de su espacio aéreo Leer
A medida que aumenta la cantidad y el alcance de los drones y misiles con los que Rusia ataca a Ucrania, estos causan más alarma, daños y víctimas dentro de las fronteras de la OTAN y de la UE. El último incidente ocurrió en la noche del jueves cuando un dron impactó en una residencia civil causando dos heridos en Galati, Rumania, pero es sólo el último episodio de una cadena de incidentes que preocupan seriamente a los aliados, especialmente a los del este. Según sus autoridades de defensa, Rumanía ha registrado siete violaciones de su espacio aéreo por drones, 11 por fragmentos de ellos y 18 alertas de sus fuerzas aéreos para prevenir los más de 25 ataques rusos en las proximidades de sus fronteras durante los cuatro primeros meses de 2026.
Esa intensidad no se da en todos los países fronterizos, pero todos los líderes de los países fronterizos con Rusia, reunidos en el foro de los Nueve de Bucarest y los Aliados Nórdicos del 13 de mayo pasado mostraron su preocupación por las repetidas violaciones de su espacio aéreo. Otros países más al sur, como Bélgica, Alemania o Francia han denunciado la presencia de drones en aeropuertos, instalaciones militares e infraestructuras críticas, lo que pone en duda que la distancia proteja frente al peligro. Cualquiera que sea el término empleado para designarlos: incidente, daño colateral, error o tanteo según los casos, lo cierto es que reflejan una situación de inseguridad creada por Rusia y que obliga a los gobiernos a proteger a los ciudadanos, literalmente, de lo que se les viene encima. Estemos todos en guerra con Rusia o estén sólo los más próximos a la línea del frente, los hechos muestran que tenemos dificultades para proteger nuestras fronteras de los nuevos vehículos no tripulados y misiles -por no hablar de los hipermisiles- que tiene Rusia ahora, pero que no tardará en tener o usar cualquier proxi suyo en nuestras vecindades.
Los aliados, la OTAN y la UE pueden seguir discutiendo si son incidentes aislados o si forman parte de un patrón de agresión híbrida, para evitar o afrontar la activación de la seguridad colectiva según perciban la amenaza, pero su credibilidad depende de las capacidades de disuasión y defensa que tengan para evitar su proliferación. En septiembre de 2025, la OTAN puso en marcha una operación de vigilancia aérea, Eastern Sentry, tras los ataques de drones a Polonia y las consultas aliadas del artículo 4. Pero las capacidades disponibles de defensa aérea disponibles en la actualidad son caras de emplear y, a la vista de los incidentes, no aseguran una protección total de las poblaciones, por lo que se necesita investigar, desarrollar e innovar nuevos instrumentos contra estos vehículos no tripulados.
De hecho, la Comisión Europea ha hecho de esta necesidad varios programas de bandera en su hoja de ruta para la defensa europea de 2030. La Iniciativa Europea de Defensa frente a Drones pretende articular una red con varias capas para detectar, seguir y neutralizar drones. La Vigilancia del Flanco Oriental es otro proyecto de defensa europeo de interés común por el que algunos países esperan escalar sus capacidades de defensa terrestre, aérea, movilidad militar y protección de las infraestructuras críticas. Además, y en respuesta a la preocupación creciente, la Comisión Europea ha puesto en marcha, y en cooperación con Ucrania, un Plan de Acción sobre la Seguridad de Drones y Antidrones.
Los planes siguen, por el momento, sobre el papel esperando que la prevención -o el incremento de incidentes- estrechen la cooperación entre quienes ven la amenaza desde lejos y los que ven los drones sobre sus cabezas. No importa que el gato sea de la OTAN, de la UE, de estados miembros o de aliados, lo importante para sus poblaciones es que cace drones… cuanto antes mejor.
Félix Arteaga es investigador principal para Seguridad y Defensa del Real Instituto Elcano.
