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Cómo descarriló el regreso de Machado a Venezuela tras la resistencia de EEUU

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El plan de la líder opositora de volver a casa tras los devastadores terremotos se desmoronó en pleno vuelo Leer El plan de la líder opositora de volver a casa tras los devastadores terremotos se desmoronó en pleno vuelo Leer   

María Corina Machado estaba en camino a casa.

Un avión privado despegó de Virginia el viernes de la semana pasada para llevarla a la isla caribeña de Curazao, desde donde la líder de la oposición venezolana planeaba iniciar el viaje de regreso a su país por primera vez desde que huyó en secreto en diciembre, según informaron personas familiarizadas con el asunto. Los terremotos dobles acababan de devastar la costa de Venezuela, provocando miles de víctimas. Este era el momento, creía ella, de regresar del exilio.

Pero tras aproximadamente una hora de vuelo, el gestor de la compañía de vuelos chárter del avión ordenó abruptamente a los pilotos dar la vuelta al Hawker 800 sobre Carolina del Norte y regresar al área de Washington, según relató una persona familiarizada con los planes de viaje.

Machado y sus asesores quedaron atónitos. Creían que altos funcionarios del Gobierno de Trump les habían dado suficientes garantías de que ella podía realizar el viaje, señalaron las personas familiarizadas con el asunto.

Los planes de vuelo y los derechos de aterrizaje habían sido aprobados, así como el permiso para que Machado, cuyo pasaporte está vencido, aterrizara en Curazao, informaron personas familiarizadas con los planes del viaje.

Pensando que se trataba de un error, Machado envió un mensaje de texto a un alto funcionario del Departamento de Estado buscando una explicación. El funcionario dijo que no sabía por qué se había abortado el viaje, afirmaron las personas familiarizadas con el asunto.

El repentino cambio de planes ocurrió después de que los funcionarios estadounidenses llegaran a la conclusión de que Machado planeaba regresar a Venezuela en barco desde Curazao, repitiendo la arriesgada ruta que utilizó para escapar de su país el 9 de diciembre para recibir su Premio Nobel de la Paz en Noruega, dijo una de las personas. Los mismos contratistas privados que la habían extraído entonces ya estaban posicionados en la isla.

Las autoridades neerlandesas, que manejan los asuntos exteriores de Curazao, creyeron inicialmente que Estados Unidos respaldaba su viaje, pero retiraron el permiso para que el avión aterrizara después de que Washington dejara claro que no lo apoyaba, explicaron las personas familiarizadas con el asunto. Los funcionarios de los Países Bajos no hicieron comentarios.

Machado lleva meses planeando su regreso del exilio para reavivar los esfuerzos a favor de nuevas elecciones tras la operación militar estadounidense que capturó al ex líder del país, Nicolás Maduro, y lo envió a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico, los cuales él niega. A Machado se le prohibió postularse en las elecciones presidenciales de Venezuela de 2024, pero su candidato respaldado ganó por abrumadora mayoría, según los recuentos reconocidos por EEUU Maduro asumió el cargo para un tercer mandato de todos modos, forzando a Machado a la clandestinidad.

La insistencia de Machado en regresar ahora ha enfurecido a algunos funcionarios de la Casa Blanca, quienes argumentan que su llegada podría encender una crisis política. Un portavoz del Departamento de Estado dijo que introducir cuestiones políticas contenciosas en este momento sería contraproducente para los esfuerzos de respuesta ante el terremoto.

Durante meses, los funcionarios estadounidenses, incluido el secretario de Estado, Marco Rubio, le han instado a ser paciente y le han advertido que un regreso anticipado pondría en riesgo su seguridad. Machado se había alineado firmemente con el presidente estadounidense, llegando incluso a entregarle su Premio Nobel de la Paz.

Sin embargo, la Casa Blanca ha brindado su apoyo a la ex vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, una figura impopular en su país a quien Trump ha elogiado por cumplir los deseos de Washington al trabajar para estabilizar el país y cortejar a inversores extranjeros.

En un mensaje directo entregado a través de intermediarios cercanos a la Casa Blanca el viernes de la semana pasada, se le advirtió a Machado que si seguía adelante con el plan de regresar, corría el riesgo de perder el apoyo de Trump y descarrilar su estrategia para Venezuela, lo que pospondría aún más las elecciones, indicaron algunas de las personas familiarizadas con el asunto.

El vuelo abortado marcó un punto de inflexión en un enfrentamiento de varios días entre los aliados de Machado y los funcionarios de Trump sobre su tan esperado regreso a Venezuela, tras los devastadores terremotos que han dejado 2.595 muertos y 12.400 heridos. El vuelo le había costado $35.000 dólares a un simpatizante venezolano.

El momento es especialmente delicado para Trump, ya que la guerra de Irán y su impacto económico amenazan con convertirse en una carga política antes de las elecciones legislativas de mitad de período en noviembre. La Casa Blanca ha promovido a Venezuela como un éxito económico y de política exterior, uno que depende de evitar que el gobierno interino respaldado por EEUU caiga en el caos mientras se alienta a las empresas estadounidenses a invertir.

Los funcionarios estadounidenses se han dado cuenta de que si no pueden detener o disuadir a Machado —quien ha presionado para que se celebren elecciones que liberen a Venezuela de un régimen autoritario tan pronto como el próximo año—, deberían intentar gestionar su regreso de la mejor manera posible.

Trump planteó el posible regreso de Machado en una llamada telefónica con Rodríguez el pasado viernes, diciéndole que no actuara en su contra ni interfiriera con Machado si ella regresaba, dijeron personas familiarizadas con la conversación. Si las autoridades arrestaban a Machado, o ponían en peligro su seguridad, se desataría una crisis para la política de Trump hacia Venezuela en Washington, donde la líder opositora cuenta con un fuerte apoyo de ambos partidos.

Al día siguiente de que su avión fuera obligado a dar la vuelta, Rubio le dijo a Machado que, si bien EEUU no le impediría marcharse, no era el momento adecuado para regresar en medio de los esfuerzos de ayuda por el terremoto, según un funcionario del Gobierno de Trump.

Sin desanimarse, Machado decidió intentarlo de nuevo el domingo, esta vez a través de Panamá. Copa Airlines se negó a transportarla a Venezuela cuando intentó abordar, dijeron personas familiarizadas con el incidente, citando temores de que las autoridades venezolanas pudieran tomar represalias contra una de las pocas aerolíneas comerciales que aún vuelan al país. Un representante de Copa prefirió no hacer comentarios.

Desde Ciudad de Panamá, Machado dijo en un vídeo publicado en las redes sociales el lunes que la catástrofe del terremoto hacía "imposible posponer" su regreso. Culpó al Gobierno venezolano de bloquearla y amenazar a quienes la ayudaban, pero no mencionó el papel de Estados Unidos.

"Como cualquier líder político, ella tiene que estar allá abajo con su gente y sus votantes", dijo Elliott Abrams, un ex diplomático estadounidense que fue el enviado de Trump para Venezuela y mantiene comunicaciones con la dirección de la oposición venezolana. "Eso es válido por lo general, pero es aún más cierto cuando ocurre una tragedia nacional como ésta. Ella tiene que volver".

Los intentos de Machado por regresar ponen de relieve los mensajes contradictorios de EEUU entregados a puerta cerrada, en lo que múltiples personas describieron como una dinámica de "policía bueno, policía malo".

Machado y sus aliados han percibido que Rubio simpatiza en general con su deseo de regresar y avanzar el país hacia unas elecciones, dicen personas familiarizadas con sus conversaciones con Machado. Otros intermediarios de la Administración Trump han entregado un mensaje mucho más duro, acusándola de oportunismo político, dijeron personas familiarizadas con los intercambios.

Los partidarios de Machado, incluidos muchos republicanos de Florida, han visto con consternación cómo el acuerdo de EEUU con Rodríguez parece cada vez más indefinido. Ha habido pocos avances hacia una transición democrática, mientras que una gran cantidad de funcionarios del Gobierno estadounidense y ejecutivos estadounidenses han volado a Caracas y posado para fotos con Rodríguez, discutiendo oportunidades de colaboración e inversión extranjera.

Tras los terremotos de la semana pasada, Machado y sus aliados comenzaron a llamar a sus contactos en la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Capitolio, instándolos a apoyar su regreso. Argumentaban que era ahora o nunca. Como la principal líder de la oposición del país, tenía el derecho de estar con su pueblo durante una catástrofe nacional y ayudar en la recuperación, afirmaron.

También sostuvieron que ella quería ayudar a movilizar su red nacional de hasta 60.000 voluntarios para colaborar en la distribución de agua, alimentos y suministros.

Para los partidarios de Machado, la creciente indignación por la respuesta de Rodríguez ante el desastre demostró que la dependencia de Washington respecto al Gobierno interino era insostenible a largo plazo si no se sentaban las bases para una transición.

"Ella tiene que ser capaz de hacer lo que sabe hacer", dijo Roger Noriega, un ex alto diplomático estadounidense para América Latina. "No puede hacer eso fuera de Venezuela".

Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido del inglés por V. Hdez.

 

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