EEUU
Estados Unidos lideró el aumento mundial de emisiones de CO2 por volver al uso de carbón

Estados Unidos fue responsable de más de un tercio del aumento de las emisiones mundiales de CO2 en 2025, según un informe publicado este lunes 30 de junio por el Instituto de Energía en colaboración con Ember, el Instituto Kearney y KPMG. El detonante fue el encarecimiento del gas natural, que empujó a las eléctricas del país a reemplazarlo con carbón —el combustible fósil más contaminante— e invirtió una tendencia a la baja que se mantenía desde hacía una década.
El dato resulta llamativo porque el resto del mundo avanzó en dirección contraria. Mientras las emisiones globales del sector energético subieron 1,1% hasta 35.806 millones de toneladas métricas de CO2, la mayor parte del crecimiento se concentró en un solo país que ya venía reduciendo sus emisiones de forma sostenida.

El informe, citado por Reuters, describe el giro de América del Norte como una ruptura con la tendencia de los últimos 10 años, durante los cuales las emisiones de la región caían en promedio 0,7% al año.
El papel de Estados Unidos en el aumento global de emisiones
El consumo de carbón en Estados Unidos creció 10% en 2025. Ese salto revirtió el proceso gradual de sustitución hacia fuentes más limpias que el país venía ejecutando y fue el principal motor del alza en las emisiones del país.

La razón fue económica antes que política. Cuando el precio del gas natural sube, las compañías eléctricas buscan alternativas más baratas para generar electricidad.
El carbón, pese a emitir más CO2 por unidad de energía producida, se vuelve competitivo cuando el gas se encarece. Ese mecanismo de mercado —conocido en el sector como “sustitución de combustible”— explica por qué un aumento en los precios del gas puede traducirse directamente en más toneladas de carbono en la atmósfera.
Por qué el precio del gas empujó de vuelta al carbón
El crecimiento de la demanda de gas no fue uniforme. Según el informe del Instituto de Energía, el aumento se concentró en Europa, Oriente Medio y América del Norte.

Ese incremento de la demanda en múltiples regiones al mismo tiempo tensó los mercados y elevó los precios. Europa e India dependían de importaciones para casi la mitad de su suministro, lo que los dejó más expuestos a la volatilidad.
En Estados Unidos, donde la infraestructura de generación con carbón aún existe en gran escala, la respuesta fue retomar ese combustible.
Comparación con China y Europa
Las cifras de China y Europa cuentan una historia diferente:
- China: sus emisiones del sector energético subieron 0,7% en 2025. El país sigue siendo el mayor emisor del mundo en términos absolutos, pero su tasa de crecimiento fue inferior a la de Estados Unidos y muy por debajo del ritmo que mantuvo en décadas anteriores.
- Europa: las emisiones crecieron 0,5%, pese a que la demanda de gas también aumentó en la región. El bloque lleva años reduciendo su dependencia del carbón —cuyo consumo cayó en la Unión Europea— y compensa con renovables una parte creciente de su electricidad.
- América del Norte: rompió su tendencia de una década de descensos y se convirtió en el principal contribuyente al alza global, según los cálculos del informe recogidos por Reuters.
El contraste entre estas tres regiones ilustra que el aumento global no fue homogéneo: un único país concentró una porción desproporcionada del crecimiento.
El avance de las renovables como contrapeso
La expansión de las energías limpias fue el dato más alentador del informe. La generación renovable creció 9,1% en 2025, con la energía solar a la cabeza: su producción se disparó 30% en un solo año.

Por primera vez fuera del período de la pandemia de COVID-19, la combinación de energía eólica y solar aportó más energía nueva al sistema global que cualquier combustible fósil individual. Toda la electricidad adicional generada en el mundo durante 2025 provino de fuentes de bajo carbono.
Aun así, el carbón, el petróleo y el gas también alcanzaron máximos históricos de consumo. El informe describe un sistema energético que crece en todos sus frentes al mismo tiempo: las renovables avanzan, pero la demanda total sube tan rápido que los combustibles fósiles no retroceden en términos absolutos.
Demanda energética global y nuevos factores de presión
La demanda eléctrica mundial creció 3% en 2025, por encima del aumento de 1,7% en la oferta total de energía. Los vehículos eléctricos, los centros de datos y la inteligencia artificial fueron los principales motores de ese crecimiento.

El informe incluye por primera vez datos sobre el consumo de los centros de datos: usaron 788 teravatios hora (TWh) de electricidad en 2025, lo que representa 2% de la demanda eléctrica global y 15% del incremento registrado ese año.
El consumo de petróleo también aumentó: la demanda global subió 1,3% hasta 103 millones de barriles por día. En China, en cambio, el uso de gasolina y diésel cayó, una señal de que la electrificación del transporte avanza a mayor velocidad en ese país.
El encarecimiento del gas natural llevó a las eléctricas del país a retomar el combustible fósil más contaminante, invirtió una década de descensos sostenidos y concentró más de un tercio del incremento global de dióxido de carbono registrado en el sector energético durante 2025
