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En Guatemala entierran a 68 víctimas del conflicto armado después de 44 años
La inhumación de 68 víctimas del Conflicto Armado Interno comenzó este lunes en el Cementerio General de Pacoj, en San Martín Jilotepeque, Chimaltenango, en un acto organizado por el Centro de Análisis Forense y Ciencias Aplicadas y la Asociación para la Justicia y la Reconciliación para trasladar los restos desde una bóveda colectiva a nichos individuales y darles una sepultura definitiva. La jornada forma parte de un proceso que continuará el 15 de julio, cuando el nicho será entregado a las familias y se celebrará una misa.
Según la transmisión difundida por la página Verdad y Justicia en Guatemala, de las 68 osamentas que serían trasladadas, 20 o 22 no han sido identificadas. El resto sí fue identificado y tiene familiares presentes en la ceremonia.
José Silvio, asesor de la Asociación para la Justicia y la Reconciliación, explicó que el traslado responde a una demanda sostenida por sobrevivientes, ancianos y familiares que desde hace años buscaban una inhumación más digna. Los restos estaban resguardados en una bóveda y serían llevados “de lo colectivo a lo individual”, a un lugar que quedará como destino final.
La actividad comenzó con un rosario y la bendición de los nuevos nichos con agua bendita. Después estaba previsto abrir la bóveda y realizar el traslado por grupos, debido al número de osamentas.Una comunidad guatemalteca se congrega al aire libre, con individuos que portan vestimenta tradicional, frente a una placa conmemorativa. (Federación Guatemalteca de Escuelas Radiofónicas )
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Los restos corresponden a hechos cometidos en 1982
Silvio indicó que las osamentas fueron halladas en fosas comunes cercanas y están vinculadas con tres tipos de hechos: desaparición forzada, ejecución extrajudicial y masacres. Agregó que el mayor hallazgo reunió 17 osamentas, mientras que otros incluyeron nueve, seis y cuatro, y precisó que fueron pocos los casos individuales.
También situó los crímenes en 1982. Señaló que uno de los hechos más grandes ocurrió el 14 de febrero de ese año, otro el 26 de febrero y que el último correspondió a septiembre de 1982, en un caso de ejecución extrajudicial.
Santos Zep, presidente de la AJR, afirmó durante el acto que las víctimas “derramaron su sangre de manera injusta” y que fueron ejecutadas “por el ejército de Guatemala”. En su intervención añadió: “Al olvidar el pasado estamos condenados a repetirlo”.
Zep sostuvo que la organización mantiene su exigencia de justicia y vinculó esa demanda con la reparación de las familias. “Con justicia hay paz, sin justicia nunca va a haber paz”, dijo.
Las osamentas fueron recuperadas entre 1998 y 2014
Silvio detalló que algunas de las osamentas fueron recuperadas desde 1998 y otras hasta 2014, por lo que el conjunto reúne restos exhumados en distintos momentos. Todos estaban ya inhumados, contaban con un código y requerían autorización institucional para ser trasladados.
Para realizar el procedimiento fue necesario gestionar permisos ante el Ministerio de Salud y el Ministerio Público. El organizador también agradeció a las familias que entregaron actas de defunción, porque esa documentación era necesaria para avanzar con el trabajo.
El asesor señaló además que el apoyo técnico estuvo a cargo de CAFCA, organización que participó en la construcción de los nichos, la manipulación de las osamentas y el traslado hacia los nuevos espacios. Explicó que la asociación y las víctimas no cuentan con autorización para intervenir directamente los restos.
En la ceremonia también participaron autoridades comunitarias de Pacoj y Cruz Nueva, además de representantes del comité del cementerio y de los consejos comunitarios de desarrollo. Silvio explicó que el camposanto está dividido en tres áreas bajo resguardo de distintas autoridades locales.
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Las víctimas provenían en su mayoría de comunidades cercanas como Pacoj Tres Cruces, Chijocó, Panatzán, Chihuleu, Cruz Nueva y Chualatán. A la actividad asistieron sobrevivientes y familiares que, según los organizadores, serían presentados durante la jornada.
Un representante de Cruz Nueva dijo que la comunidad cedió el lugar para que los restos pudieran quedar allí de manera permanente. Señaló que el permiso fue resultado de un diálogo con el COCODE y con la propia comunidad para autorizar la construcción de los nichos.
Otro de los participantes recordó que vivió aquellos hechos cuando tenía cerca de siete años y describió el miedo que marcó a quienes sobrevivieron. En su mensaje agradeció a las organizaciones que trabajaron para recuperar e identificar a las víctimas y llevar sus restos de vuelta a un espacio cercano a sus familias.
La inhumación de 68 víctimas del Conflicto Armado Interno comenzó este lunes en el Cementerio General de Pacoj, en San Martín Jilotepeque, Chimaltenango, en un acto organizado por el Centro de Análisis Forense y Ciencias Aplicadas y la Asociación para la Justicia y la Reconciliación para trasladar los restos desde una bóveda colectiva a nichos individuales y darles una sepultura definitiva. Internacionales, Guatemala
