El Mundial 2026 ya ha dejado varias sorpresas, y aunque muchos no estaban convencidos de que ampliar el torneo mejorara la fase de grupos, los primeros partidos han demostrado lo contrario.
El fútbol está creciendo, no solo por el aumento de selecciones participantes, sino también por el nivel de competitividad. El ambiente mundialista ha elevado las expectativas, con aficionados marcando un estándar muy alto en emoción e intensidad. El apoyo a las selecciones y a jugadores menos conocidos ha sido abrumador en todos los estadios.
El mundo está cambiando y el fútbol evoluciona con él. Este escenario sugiere que en algún momento una nación fuera de las ocho campeonas del mundo podría levantar el trofeo y entrar en esa élite. Las selecciones africanas son un claro ejemplo de cómo el juego está cambiando, con países entrando en nuevos niveles de competitividad.
En este torneo, África celebra un hito importante, con nueve de las diez selecciones clasificadas avanzando a la fase eliminatoria. Esto representa un paso significativo para el continente y podría traducirse en mayor representación en futuras competiciones.
Un 90% de éxito que se suma a la semifinal de Marruecos en Qatar hace cuatro años, generando impulso para un continente que vive el fútbol intensamente, pero cuyo progreso a menudo se ve limitado por factores administrativos y logísticos.
Cabo Verde destaca como uno de los casos más emotivos. Una nación pequeña que disputa su primer Mundial ha logrado llegar a la fase eliminatoria, ganándose además el apoyo global. El equipo también ha impulsado la figura de su portero Vozinha, uno de los jugadores más seguidos del torneo. Han competido de tú a tú contra selecciones con más experiencia y títulos importantes, y ahora se enfrentan al actual campeón del mundo, una experiencia que marcará su debut. En otras palabras, Cabo Verde ya ha ganado en este Mundial.
Esta situación pone sobre la mesa la necesidad de mayor visibilidad para el fútbol en distintas regiones. Las selecciones africanas llevan años pidiendo más plazas mundialistas. Al igual que Europa, la CAF cuenta con más de 50 miembros, pero con menos equipos clasificados. Mientras la CAF tuvo 10 representantes en el torneo, la UEFA contó con 16.
Antes del recorrido de Marruecos en Qatar hace cuatro años, las mejores actuaciones del continente fueron los cuartos de final de Camerún en 1990, Senegal en 2002 y Ghana en 2010. En Rusia 2018, ninguna de las cinco selecciones africanas superó la fase de grupos.
El aumento de cinco a diez equipos en esta edición se debió a la ampliación del torneo de 32 a 48 selecciones, lo que abrió la puerta a países como Cabo Verde para dejar su huella en el Mundial.
Si el torneo sigue ampliándose, el enfoque debería mantenerse en equipos que están creciendo y que tienen ambición de competir al más alto nivel.



