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El 'general Algoritmo' que da la vuelta a la invasión de Ucrania

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Kiev supera a Rusia en la carrera tecnológica. Sus avances le permiten entrenar drones con IA y espiar a Moscú con satélites en tiempo real Leer Kiev supera a Rusia en la carrera tecnológica. Sus avances le permiten entrenar drones con IA y espiar a Moscú con satélites en tiempo real Leer   

En septiembre del año 2022, un comerciante de cereal ucraniano pero de origen húngaro llamado Robert Brovdi (alias Magyar) decidió vigilar los movimientos de las tropas rusas que invadían Ucrania usando un dron de la marca Mavic con el que había grabado vídeos de su boda. La calidad de imagen y la autonomía eran tan buenas que decidió comprar decenas de aparatos similares con dinero de su propio bolsillo para entrenar a los miembros de su unidad.

Partiendo de ese grupo de fieles compuesto por una decena de pilotos de drones, hoy Robert Brovdi dirige la llamada Fuerza de Sistemas No Tripulados, compuesta por miles de soldados que lanzan los avances militares más tecnológicos de lo que va de siglo. Esta unidad es responsable de los bombardeos en profundidad de las refinerías, puentes y bases rusas, a veces a miles de kilómetros del frente, incluyendo la ciudad de Moscú. Los llamados Pájaros de Magyar (así se llama su unidad) revolucionan la guerra cada día con la evolución de sus sistemas, la osadía de sus planes y la supremacía de su táctica sobre el enemigo. Es como si se hubieran adelantado 10 años a las estrategias que dentro de muy poco tendrán que adoptar todos sus perezosos aliados europeos.

Ucrania le ha dado la vuelta a la guerra contra el Kremlin no porque tenga más drones, sino porque son mejores, los utiliza mejor y, algunos de ellos, los entrena con inteligencia artificial. La robotización del campo de batalla exige miles de aparatos no tripulados terrestres, aéreos y navales para no arriesgar más vidas humanas, pero ser, a la vez, letal con las del enemigo. El proceso de la máquina contra el ser humano ya es irreversible.

Hace unas semanas comenzaron a aparecer en los canales rusos de Telegram camiones militares pintados con líneas blancas, como si fueran cebras. El objetivo era confundir a los drones Hornet, de origen estadounidense y entrenados con IA, que estaban machacando la logística rusa a unos 125 kilómetros del frente.

Los propios operadores de este dron, no la empresa que lo construye, se dieron cuenta que podrían añadir un terminal de internet Starlink sobre sus alas para que pudiera operar con una biblioteca de perfiles de referencia visual llena de camiones, vehículos blindados, artillería y estaciones de radar. La compañía Perennial Autonomy quedó sorprendida por la innovación incorporada por los propios soldados. A medida que estos drones vuelan en más misiones, acumulan experiencia operativa y el sistema aprende de sus errores: cada campaña convierte al dron en un aparato mucho más letal.

¿Cómo entrena Ucrania a sus aviones no tripulados? Más de medio millón de horas de imágenes de drones grabadas durante la invasión rusa ya forman parte de un nuevo conjunto de datos de inteligencia artificial: se trata de una de las mayores colecciones de imágenes de combate real jamás reunidas. "Ucrania ha producido más imágenes reales de drones que ningún otro conflicto en la historia. Esos datos sólo tienen valor si alguien realiza el trabajo de hacerlos utilizables", asegura Peter Kant, fundador de Enabled Intelligence.

Todos estos elementos ya actúan en coordinación dentro de un ecosistema tecnológico nunca imaginado ni por el escritor futurista Philip K. Dick y sus Blade Runners. La empresa ucraniana Swarmer ya ha ejecutado más de 100 operaciones en las que un dron de reconocimiento traza la ruta y dos aparatos no tripulados de bombardeo se coordinan autónomamente en una secuencia de ataque. Es el paso de la IA individual a la inteligencia colectiva de máquinas que se comunican entre sí sin intervención humana.

Ucrania cuenta con algunas de las aplicaciones más disruptoras de la empresa Palantir, líder en desarrollos de inteligencia artificial aplicada al campo de batalla. Su software Prismaprocesa en tiempo real miles de datos de drones, satélites, señales de Inteligencia y posiciones de campo para optimizar las rutas de ataque ucranianas dentro del espacio aéreo ruso. Es literalmente el cerebro que coordina la campaña de drones en profundidad. Y es también el ejemplo más claro de lo que Palantir hace mejor: no construye las armas, construye el sistema nervioso que las conecta.

Palantir es la empresa tecnológica que construyó el sistema de Inteligencia que los Estados modernos usan para ver, entender y actuar sobre el mundo en tiempo real. Rusia, un Estado policial basado en el control de su población, no posee nada parecido. Si los drones son los puños de esta guerra, la compañía Palantir es los ojos y el cerebro.

Otro avance para Ucrania ha sido contar con imágenes de satélites comerciales en tiempo real, algo con lo que no contó al principio de la invasión, y que ha convertido a Kiev en un Estado mucho menos dependiente de la Inteligencia de Estados Unidos. En los últimos seis meses, la compañía Vantor, con sede en Colorado, ha mejorado la velocidad y la precisión de los ataques con drones ucranianos. Según los proveedores de tecnología y las personas involucradas en las misiones, la rápida entrega de inteligencia geoespacial a los soldados de primera línea ha reducido hasta en un 90% el tiempo necesario para localizar y atacar objetivos rusos. El software complementa las imágenes, permitiendo a los usuarios identificar e investigar los objetivos en detalle.

En todas las guerras anteriores al siglo XXI, la inteligencia satelital era monopolio de los estados más poderosos. En la Guerra del Golfo de 1991, EEUU tenía imágenes satelitales de Irak que sus propios aliados no podían ver. En las guerra de los Balcanes, la OTAN tenía capacidades de reconocimiento que los ejércitos europeos individualmente no poseían. La regla era simple: sin satélites propios, sin visión estratégica del campo de batalla.

Por primera vez en la historia de la guerra, un país invadido ha podido compensar su inferioridad militar con acceso masivo a imágenes satelitales comerciales en tiempo real. Tres empresas han sido determinantes: Maxar Technologies, la compañía estadounidense de satélites comerciales, proporcionó imágenes de las concentraciones de tropas rusas en la frontera semanas antes de la invasión de febrero de 2022, permitiendo que Ucrania y sus aliados occidentales alertaran al mundo sobre los preparativos rusos. Incluso mostraron al mundo los crímenes de Bucha para negar las mentiras rusas sobre quién era el autor real de los asesinatos de civiles.

Planet Labs opera la mayor constelación de satélites de observación terrestre del mundo, con más de 200 satélites que fotografían la superficie completa de la Tierra cada día. Eso significa que cualquier movimiento de tropas, cualquier concentración de vehículos, cualquier cambio en una posición de artillería queda registrado con una frecuencia que antes era imposible sin recursos estatales enormes. Y su servicio lo tiene Ucrania. Satellogic, una empresa argentina con capital chino y estadounidense, ha proporcionado imágenes de alta resolución que permiten identificar tipos específicos de vehículos militares en tiempo real.

Rusia comenzó la invasión de Ucrania, según las excusas del Kremlin, para "desnazificar" y "desmilitarizar" al gobierno de Kiev. Lo del nazismo era pura propaganda interna, pero la desmilitarización sí era un objetivo para volver a controlar el Estado ucraniano y convertirlo en vasallo de Moscú.

Hoy Ucrania es uno de los países con una industria militar que supera a todos sus vecinos europeos y que sólo encuentra un competidor en EEUU e Israel, pero con precios más competitivos y experiencia en combate no contra milicias armadas, sino contra una potencia nuclear.

 

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