El Mercedes-Benz 280 SE 3.5 Cabriolet fue uno de los coches más lujosos y exclusivos de principios de los años setenta. Tanto es así, que hoy un ejemplar en perfecto estado puede cuadruplicar el precio de un Rolls-Royce Corniche Convertible de la misma época, que por entonces era el gran referente británico entre los descapotables de lujo. Con semejante carta de presentación, resulta fácil entender por qué algunas de las mayores celebridades del planeta quisieron tener uno en su garaje. Entre ellas figuran nombres como Ralph Lauren, Cher, Roy Orbison o Tom Hanks.
En concreto, el coche del que hoy te hablamos perteneció muchos años a este último, ganador de dos Óscar de Hollywood. La documentación de la subasta en la que se va a poner a la venta confirma que el actual propietario se lo compró directamente a Hanks en 2014. No luciendo tan bien como se ve ahora. Porque aunque no es ningún secreto la afición de Hanks por los los coches clásicos, sobre todos aquellos que son más elegantes que deportivos, siempre ha sentido una predilección especial por los que aportan facilidad de uso y pueden conducirse con frecuencia, en lugar de permanecer en el garaje en estado inmaculado como piezas de museo. Y en ese sentido, la fiabilidad del 280 SE 3.5 Cabriolet le habrá ahorrado más de un quebradero de cabeza de los que dan otros clásicos .
Para entender el atractivo de este modelo hay que remontarse a finales de los años sesenta. Mercedes lanzó el 280 SE 3.5 Cabriolet en agosto de 1969 como la evolución más refinada y potente de la familia W111, una generación que permaneció en producción hasta julio de 1971 y que hoy figura entre las más apreciadas por los coleccionistas. Durante apenas dos años se fabricaron solo 1.232 unidades descapotables, una cifra que explica buena parte de su exclusividad actual.
Bajo su interminable capó escondía un sofisticado motor V8 de 3.499 centímetros cúbicos con inyección electrónica Bosch. Desarrollaba 230 CV y estaba asociado a una transmisión automática de cuatro velocidades, una combinación que convertía al elegante Mercedes en uno de los grandes viajeros de su tiempo. Su velocidad máxima rondaba los 210 km/h y necesitaba alrededor de 9 segundos para acelerar de 0 a 100 km/h, registros que a comienzos de los años setenta lo situaban entre las berlinas de lujo más rápidas del mercado.
Pero no era precisamente barato, como imaginarás. En Estados Unidos, donde fue a parar este ejemplar, un 280 SE 3.5 Cabriolet costaba alrededor de 14.000 dólares en 1971. Ajustada a la inflación, esa cifra equivaldría hoy a unos 95.000 euros, aunque el mercado de clásicos hace tiempo que decidió que este clásico merecía 'jugar en otra liga' y su cotización comenzó a subir como la espuma.
Cuando el actual propietario compró el coche a Tom Hanks en 2014 decidió devolverlo a las especificaciones con las que salió de fábrica. El proceso fue profundo. La carrocería se desmontó hasta dejarla en metal desnudo antes de recibir de nuevo el color Tobacco Brown original. El interior fue retapizado al completo en cuero Cognac siguiendo la configuración de origen. También se restauraron con mimo las molduras de madera, todos los elementos cromados y los acabados interiores y exteriores.
La atención al detalle llegó con igual énfasis a la parte mecánica. El propietario ordenó una revisión integral de la suspensión y del sistema de frenos, además de sustituir todos los casquillos y componentes de goma que presentaban signos de envejecimiento. El objetivo consistía en que el coche se condujera tan bien como lucía una vez finalizada la restauración.
El resultado es un ejemplar que apenas ha recorrido algo más de 1.100 km desde que concluyeron los trabajos y que luce un estado excepcional. Y a esa condición se suma un ingrediente imposible de reproducir: su procedencia. Después de todo, cada clásico cuenta una historia, aunque muy pocos pueden presumir de haber pertenecido a una estrella de Hollywood.
Este 25 de junio, RM Sotheby’s lo pondrá a la venta en Costa Mesa, California, dentro de su subasta Sealed June. Los especialistas esperan que alcance entre 375.000 y 425.000 dólares, equivalentes a unos 320.000 y 360.000 euros. Dicho de otro modo, entre tres y cuatro veces más de lo que costaba cuando salió del concesionario en 1971, una revalorización al alcance de muy pocos coches y que explica por qué el Mercedes-Benz 280 SE 3.5 Cabriolet sigue siendo uno de los descapotables más deseados del siglo XX.




