Food Travel
Tarta Red Velvet: la receta tradicional americana del pastel de terciopelo rojo


La Red Velvet Cake es un clásico de la repostería estadounidense que debe su nombre a su característico color rojo terciopelo. Esta es una de las tartas imprescindibles en pastelerías y cafeterías donde suele destacar por su vistosidad. Pese a su impresionante presente, su elaboración es bastante sencilla, aunque algo entretenida ya que se trata de una layer cake.
El origen de la tarta red velvet no está del todo claro ya que existen varias teorías sobre su posible procedencia. Una de las versiones sobre su posible origen lo sitúa a finales del siglo XIX cuando comenzó a utilizarse el cacao para suavizar la textura de los pasteles. Se dice que su característico color surgió por accidente al producirse la reacción del cacao con los ingredientes ácidos de estos pasteles. Otra versión sitúa su procedencia durante la Segunda Guerra Mundial cuando comenzó a elaborarse con jugo de remolacha debido al racionamiento alimentario, de ahí su peculiar color. Otras teorías sitúan el origen de esta tarta en Canadá y otras, incluso, la presentan como una variante del famoso Devil’s Food Cake.
Para conseguir el característico color rojo de este pastel, vamos a utilizar un buen colorante rojo en pasta. Con una pequeña cantidad será suficiente ya que no queremos que altere su irresistible sabor aterciopelado, que conseguiremos con la mezcla de cacao, vainilla y la crema de queso.
Para hacer más llevadera la preparación de esta tarta, podemos hacer los bizcochos el día anterior y, una vez fríos, cubrirlos con film transparente y reservarlos en la nevera. Así, al día siguiente solo tendremos que preparar la crema y listo.

Información de la receta
- Tiempo de preparación: 30 minutos
- Tiempo de cocinado: 30 minutos
- Tiempo total: 1 hora
- Raciones: 12
- Categoría: repostería
- Tipo de cocina: estadounidense
- Calorías por ración (kcal): 464
Ingredientes de la tarta Red Velvet
Para el bizcocho rojo:
- 100 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 275 g de azúcar
- 2 huevos M
- 1 cucharadita de vainilla en pasta o extracto
- 235 g de harina de trigo
- 15 g de cacao en polvo sin azúcar
- Media cucharadita de sal
- 250 g de buttermilk
- 1 cucharadita de colorante rojo en pasta
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1 cucharadita y media de vinagre de manzana
Para la cobertura de crema de queso:
- 150 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 300 g de azúcar glas tamizado
- 150 g de queso crema frío

Cómo hacer la tarta Red Velvet
En primer lugar, precalentamos el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo. Engrasamos 3 moldes de 15 cm de diámetro. Ponemos en el bol de la batidora 100 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente junto con 275 g de azúcar y batimos muy bien hasta que la mezcla se aclare y esté cremosa. Agregamos 2 huevos M de uno en uno, de forma que no añadiremos el siguiente hasta que el anterior se haya integrado por completo.

A continuación, agregamos 1 cucharadita de vainilla en pasta y la integramos en la mezcla.

Tamizamos 235 g de harina de trigo junto con 15 g de cacao en polvo sin azúcar y media cucharadita de sal. Mezclamos estos ingredientes justo hasta que no queden restos de harina.

Ahora vamos a añadir 250 g de buttermilk y lo integramos en la masa. Este ingrediente va a aportar una textura muy esponjosa y se puede preparar fácilmente en casa mezclando leche y zumo de limón tal y como explicamos en nuestra receta de buttermilk casero.

Agregamos 1 cucharadita de colorante rojo en pasta y batimos a velocidad baja hasta que toda la masa tenga un color homogéneo.

Mezclamos 1 cucharadita de bicarbonato sódico con 1 cucharadita y media de vinagre de manzana, y cuando esta mezcla comience a burbujear, la añadimos inmediatamente a la masa. Mezclamos muy bien.

Repartimos la masa por igual en los 3 moldes y los horneamos en el horno precalentado durante 25-30 minutos o hasta que al pincharlos con un palillo este salga limpio.

Retiramos los bizcochos del horno y los dejamos templar 10 minutos. A continuación, los desmoldamos y los dejamos enfriar por completo. Igualamos los bizcochos si fuera necesario, cortando la superficie abombada, para dejarlos lo más planos posible.

Cuando los bizcochos estén totalmente fríos, preparamos la crema de queso. Para ello, batimos con unas varillas 150 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente junto con 300 g de azúcar glas tamizado durante unos 10 minutos, hasta que la mezcla se aclare y esté muy cremosa.

Añadimos 150 g de queso crema frío y batimos durante unos 5 minutos, hasta obtener una crema similar a una nata montada. Si fuera necesario, iremos parando nuestra batidora y rebañando los laterales y la base del bol para integrar completamente toda la crema.

Para montar la tarta red velvet, ponemos el primer bizcocho en el plato de presentación. Añadimos una porción de crema de queso, la alisamos y colocamos otro bizcocho encima. Añadimos otra porción de crema y la volvemos a alisar. Colocamos el tercer bizcocho y cubrimos toda la tarta con una capa fina de crema de queso para sellar todas las migas. Llevamos la tarta a la nevera unos 30 minutos, para que esta capa de crema se enfríe.

Retiramos la tarta de la nevera y cubrimos con el resto de nuestra crema, dándole el acabado deseado.

En este punto, podemos decorar la tarta al gusto o dejarla tal cual para que todo el protagonismo se lo lleve su vistoso interior rojo.

Servimos y disfrutamos de esta impresionante tarta.

Resumen fácil de preparación
- Engrasamos 3 moldes, los reservamos y batimos la mantequilla con el azúcar y añadimos los huevos
- Agregamos la vainilla
- Tamizamos la harina con el cacao y la sal
- Añadimos el buttermilk a la mezcla
- Integramos el colorante rojo
- Mezclamos el bicarbonato y el vinagre, y lo añadimos a la masa
- Repartimos la masa de la tarta en 3 moldes y horneamos durante 25-30 minutos a 180 ºC
- Dejamos templar los bizcochos rojos de la red velvet, los desmoldamos y los igualamos
- Batimos la mantequilla con el azúcar glas tamizado
- Añadimos el queso crema y batimos hasta integrar
- Montamos la tarta intercalando bizcochos rojos y la cobertura de queso, y refrigeramos
- Cubrimos totalmente la tarta con la cobertura de queso
- Decoramos la tarta red velvet al gusto
- La servimos cortada en porciones
La tarta Red Velvet es una de las más populares de la repostería tradicional americana. Su icónica miga roja que contrasta con su cobertura blanca hace que destaque con especial protagonismo en los mostradores de pasteles. En esta receta, explicamos cómo hacerla en casa fácilmente.
La tarta Red Velvet es una de las más populares de la repostería tradicional americana. Su icónica miga roja que contrasta con su cobertura blanca hace que destaque con especial protagonismo en los mostradores de pasteles. En esta receta, explicamos cómo hacerla en casa fácilmente.
Por Marina Corma
16 de junio de 2026
Postres estadounidenses
Tartas y pasteles
La Red Velvet Cake es un clásico de la repostería estadounidense que debe su nombre a su característico color rojo terciopelo. Esta es una de las tartas imprescindibles en pastelerías y cafeterías donde suele destacar por su vistosidad. Pese a su impresionante presente, su elaboración es bastante sencilla, aunque algo entretenida ya que se trata de una layer cake.
El origen de la tarta red velvet no está del todo claro ya que existen varias teorías sobre su posible procedencia. Una de las versiones sobre su posible origen lo sitúa a finales del siglo XIX cuando comenzó a utilizarse el cacao para suavizar la textura de los pasteles. Se dice que su característico color surgió por accidente al producirse la reacción del cacao con los ingredientes ácidos de estos pasteles. Otra versión sitúa su procedencia durante la Segunda Guerra Mundial cuando comenzó a elaborarse con jugo de remolacha debido al racionamiento alimentario, de ahí su peculiar color. Otras teorías sitúan el origen de esta tarta en Canadá y otras, incluso, la presentan como una variante del famoso Devil’s Food Cake.
Para conseguir el característico color rojo de este pastel, vamos a utilizar un buen colorante rojo en pasta. Con una pequeña cantidad será suficiente ya que no queremos que altere su irresistible sabor aterciopelado, que conseguiremos con la mezcla de cacao, vainilla y la crema de queso.
Para hacer más llevadera la preparación de esta tarta, podemos hacer los bizcochos el día anterior y, una vez fríos, cubrirlos con film transparente y reservarlos en la nevera. Así, al día siguiente solo tendremos que preparar la crema y listo.
Marina Corma
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 30 minutos
- Tiempo de cocinado: 30 minutos
- Tiempo total: 1 hora
- Raciones: 12
- Categoría: repostería
- Tipo de cocina: estadounidense
- Calorías por ración (kcal): 464
Ingredientes de la tarta Red Velvet
Para el bizcocho rojo:
- 100 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 275 g de azúcar
- 2 huevos M
- 1 cucharadita de vainilla en pasta o extracto
- 235 g de harina de trigo
- 15 g de cacao en polvo sin azúcar
- Media cucharadita de sal
- 250 g de buttermilk
- 1 cucharadita de colorante rojo en pasta
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1 cucharadita y media de vinagre de manzana
Para la cobertura de crema de queso:
- 150 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 300 g de azúcar glas tamizado
- 150 g de queso crema frío
Marina Corma
Cómo hacer la tarta Red Velvet
En primer lugar, precalentamos el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo. Engrasamos 3 moldes de 15 cm de diámetro. Ponemos en el bol de la batidora 100 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente junto con 275 g de azúcar y batimos muy bien hasta que la mezcla se aclare y esté cremosa. Agregamos 2 huevos M de uno en uno, de forma que no añadiremos el siguiente hasta que el anterior se haya integrado por completo.
Marina Corma
A continuación, agregamos 1 cucharadita de vainilla en pasta y la integramos en la mezcla.
Marina Corma
Tamizamos 235 g de harina de trigo junto con 15 g de cacao en polvo sin azúcar y media cucharadita de sal. Mezclamos estos ingredientes justo hasta que no queden restos de harina.
Marina Corma
Ahora vamos a añadir 250 g de buttermilk y lo integramos en la masa. Este ingrediente va a aportar una textura muy esponjosa y se puede preparar fácilmente en casa mezclando leche y zumo de limón tal y como explicamos en nuestra receta de buttermilk casero.
Marina Corma
Agregamos 1 cucharadita de colorante rojo en pasta y batimos a velocidad baja hasta que toda la masa tenga un color homogéneo.
Marina Corma
Mezclamos 1 cucharadita de bicarbonato sódico con 1 cucharadita y media de vinagre de manzana, y cuando esta mezcla comience a burbujear, la añadimos inmediatamente a la masa. Mezclamos muy bien.
Marina Corma
Repartimos la masa por igual en los 3 moldes y los horneamos en el horno precalentado durante 25-30 minutos o hasta que al pincharlos con un palillo este salga limpio.
Marina Corma
Retiramos los bizcochos del horno y los dejamos templar 10 minutos. A continuación, los desmoldamos y los dejamos enfriar por completo. Igualamos los bizcochos si fuera necesario, cortando la superficie abombada, para dejarlos lo más planos posible.
Marina Corma
Cuando los bizcochos estén totalmente fríos, preparamos la crema de queso. Para ello, batimos con unas varillas 150 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente junto con 300 g de azúcar glas tamizado durante unos 10 minutos, hasta que la mezcla se aclare y esté muy cremosa.
Marina Corma
Añadimos 150 g de queso crema frío y batimos durante unos 5 minutos, hasta obtener una crema similar a una nata montada. Si fuera necesario, iremos parando nuestra batidora y rebañando los laterales y la base del bol para integrar completamente toda la crema.
Marina Corma
Para montar la tarta red velvet, ponemos el primer bizcocho en el plato de presentación. Añadimos una porción de crema de queso, la alisamos y colocamos otro bizcocho encima. Añadimos otra porción de crema y la volvemos a alisar. Colocamos el tercer bizcocho y cubrimos toda la tarta con una capa fina de crema de queso para sellar todas las migas. Llevamos la tarta a la nevera unos 30 minutos, para que esta capa de crema se enfríe.
Marina Corma
Retiramos la tarta de la nevera y cubrimos con el resto de nuestra crema, dándole el acabado deseado.
Marina Corma
En este punto, podemos decorar la tarta al gusto o dejarla tal cual para que todo el protagonismo se lo lleve su vistoso interior rojo.
Marina Corma
Servimos y disfrutamos de esta impresionante tarta.
Marina Corma
Resumen fácil de preparación
- Engrasamos 3 moldes, los reservamos y batimos la mantequilla con el azúcar y añadimos los huevos
- Agregamos la vainilla
- Tamizamos la harina con el cacao y la sal
- Añadimos el buttermilk a la mezcla
- Integramos el colorante rojo
- Mezclamos el bicarbonato y el vinagre, y lo añadimos a la masa
- Repartimos la masa de la tarta en 3 moldes y horneamos durante 25-30 minutos a 180 ºC
- Dejamos templar los bizcochos rojos de la red velvet, los desmoldamos y los igualamos
- Batimos la mantequilla con el azúcar glas tamizado
- Añadimos el queso crema y batimos hasta integrar
- Montamos la tarta intercalando bizcochos rojos y la cobertura de queso, y refrigeramos
- Cubrimos totalmente la tarta con la cobertura de queso
- Decoramos la tarta red velvet al gusto
- La servimos cortada en porciones
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Bizcocho de cerezas: un dulce exquisito con una miga muy jugosa

El bizcocho de cerezas es un postre ideal para aprovechar su corta temporada, ya que, esta es, precisamente, una de las mejores frutas para incorporar a la masa de un bizcocho y disfrutar así de todo su sabor. Cuando horneamos el bizcocho con las cerezas, los azúcares de esta fruta se concentran y su pulpa se vuelve más tierna liberando además su jugo. El resultado es un contraste de sabores delicioso entre la miga esponjosa y tierna y los pequeños trocitos de cereza repartidos por todo el bizcocho.

Para hacer este bizcocho, no necesitamos ser unos maestros reposteros ya que es muy fácil de preparar: solo debemos prestar atención al batido inicial de los huevos con el azúcar para asegurar una textura muy tierna y esponjosa que vamos a potenciar añadiendo además nata a la masa.

En esta ocasión, hemos añadido vainilla al bizcocho, aunque la ralladura de limón también le va a las mil maravillas y el sabor cítrico ayuda a equilibrar el dulzor natural de la fruta. Para conservarlo, lo cubriremos bien con film transparente y lo mantendremos en un lugar fresco y seco durante un máximo de 2 días para asegurarnos de que la fruta siga en buen estado. Resulta delicioso servido tal cual o bien, espolvoreado con un poco de azúcar glas o acompañado con una bola de helado de vainilla para disfrutar de un contraste de sabores, texturas y temperaturas verdaderamente irresistible.

Información de la receta
- Tiempo de preparación: 10 minutos
- Tiempo de cocinado: 50 minutos
- Tiempo total: 1 hora (más tiempo de enfriado)
- Raciones: 12
- Categoría: repostería
- Tipo de cocina: española
- Calorías por ración (kcal): 255
Ingredientes del bizcocho de cerezas
- 4 huevos M
- 200 g de azúcar
- 160 g de nata para montar (mínimo 35% de materia grasa)
- 1 cucharadita de vainilla en pasta (o extracto)
- 270 g de harina de trigo
- 1 cucharadita de levadura química (6 g)
- 60 g de mantequilla fundida y fría
- 150 g de cerezas

Cómo hacer bizcocho de cerezas
Comenzamos precalentando el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo. Engrasamos y forramos con papel vegetal un molde cuadrado de unos 20 x 20 cm o uno de proporciones similares.

Batimos 4 huevos M con 200 g de azúcar durante unos 5 minutos, hasta que doblen el volumen.

Añadimos 160 g de nata para montar y 1 cucharadita de vainilla en pasta y mezclamos hasta integrarlas por completo.

Tamizamos 270 g de harina de trigo con 1 cucharadita de levadura química y la integramos a la mezcla mientras batimos a velocidad baja.

Para finalizar con el bizcocho, agregamos 60 g de mantequilla fundida y fría y la integramos en la mezcla.

Vertemos la mezcla del bizcocho en el molde, alisamos la superficie y reservamos.

Lavamos y deshuesamos las cerezas hasta conseguir 150 gramos.

Ponemos las cerezas de forma aleatoria sobre el bizcocho y lo llevamos al horno durante 45-55 minutos, hasta que al pincharlo con un palillo este salga limpio.

Retiramos el bizcocho del horno y lo dejamos reposar 10 minutos. A continuación, lo desmoldamos y lo dejamos enfriar por completo sobre una rejilla antes de consumir.

Resumen fácil de preparación
- Precalentamos el horno a 180 ºC y engrasamos y forramos el molde
- Batimos los huevos con el azúcar hasta que doblen el volumen
- Añadimos la nata y la vainilla
- Tamizamos e integramos la harina y la levadura química
- Integramos la mantequilla
- Vertemos en el molde y alisamos
- Deshuesamos las cerezas
- Ponemos las cerezas sobre el bizcocho y lo horneamos durante 45-55 minutos
- Dejamos templar el bizcocho de cerezas y lo ponemos sobre una rejilla para que enfríe por completo antes de servir
El bizcocho de cerezas es un postre ideal ya que reúne muchas de la cualidades que buscamos en un bizcocho casero: ingredientes sencillos, preparación fácil, aroma irresistible y una textura jugosa que invita a repetir. En esta receta, explicamos paso a paso cómo hacerlo en casa.
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¿Por qué se llama jamón serrano? El origen de su nombre te sorprenderá

No hay quién se resista al jamón serrano. Este sabroso producto procedente del cerdo, gran emblema de nuestro patrimonio histórico, cultural y gastronómico desde hace siglos, alegra cualquier mesa de tapeo y es un ingrediente indispensable de nuestros bocadillos. Tan presente está en nuestra vida que es posible que nunca te hayas hecho preguntas acerca del origen de su nombre. Te lo hayas cuestionado ya o no, venimos a resolver todas tus dudas al respecto.
Del clima de la sierra al nombre del producto
Se denomina jamón serrano porque su curación —salazón, secado y maduración—, tenía lugar tradicionalmente en el frío y seco clima de las sierras montañosas. El adjetivo, como habrás podido intuir, procede directamente de la palabra «sierra». Aunque la manera tradicional y artesanal de producir el jamón es en las profundidades de las cordilleras españolas, donde se dan las condiciones exactas de temperatura y sequedad que los jamones requieren para convertirse en un producto excepcional, hoy en día la tecnología alimentaria permite replicar dicho clima en secaderos y bodegas situadas tanto en valles como en llanuras.

Serrano no es lo mismo que ibérico
Puestos a ahondar en los entresijos del jamón serrano, aprovechamos para revelarte las diferencias entre el jamón serrano y el jamón ibérico porque no, no son lo mismo. «Serrano» se refiere al método y el clima en el que se obtiene este jamón, e «ibérico» hace alusión a la raza del animal del que procede el jamón ibérico. Más allá de que ambos productos provienen del cerdo, son muchos los aspectos en los que difieren. La raza utilizada para el jamón serrano es el cerdo blanco, de piel blanca y delicada; se trata de ejemplares que, a través de la selección genética continuada, se han vuelto muy productivos; este tipo de cerdos se cría en macrogranjas, alimentándose solo con piensos. En cuanto al jamón ibérico, proviene del cerdo ibérico, una raza autóctona española y la única autorizada para elaborar jamón ibérico; la piel de este animal es más oscura y gruesa que la del cerdo blanco y su alimentación es a base de bellotas y pastos naturales; además, están adaptados a la vida al aire libre, pues su cría es extensiva, en grandes hectáreas.
Y ya que estamos hablando del jamón y su historia, ¿sabías que antes del siglo XIV este producto era conocido como «pernil»? Este término derivaba del latín «perna», con el que se hacía alusión a la pierna. No obstante, no tuvo muy buena acogida en el país y fue quedando en un segundo plano hasta que el español, a partir del siglo XIV, adoptó y popularizó la palabra «jamón», que procedía del francés antiguo «jambon», que también significaba pierna. Curiosamente, en catalán y en valenciano al jamón se le sigue conociendo como «pernil», pues han conservado la evolución original de la raíz latina. Qué cosas, ¿eh?
Ahora que ya sabes más sobre el origen del jamón serrano, es hora de pasar a la práctica y hacer lo que más nos gusta: aprender a cortar jamón y disfrutar de él.
¿Alguna vez te has cuestionado por qué se llama jamón serrano al jamón serrano? La respuesta es sencilla y curiosa. Te la desvelamos a continuación, junto a otros datos interesantes sobre el producto.
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Espaguetis a la carbonara con champiñones
1. Cuece los espaguetis en abundante agua hirviendo con un poco de sal durante 9 minutos o el tiempo que ponga el fabricante en el envase.

2. Corta la panceta en trocitos y cocina en una sartén sin aceite hasta que se dore y empiece a quedar crujiente. Retira a un plato.

3. En esa misma sartén saltea los champiñones en cuartos hasta que se doren. Introduce de nuevo la panceta y reserva la sartén.

4.Prepara la salsa. En un bol mezcla las yemas con el queso rallado y un poco de pimienta al gusto. Añade agua de la cocción hasta formar una cremita de queso.

5. Retira los espaguetis de la olla y llévalos a la sartén con la panceta y los champiñones. Saltea a fuego fuerte, añade la crema de queso y, fuera del fuego, remueve hasta ligar. Añade más agua de la cocción si es necesario aligerar la salsa.

Mis consejos para preparar Espaguetis carbonara con champiñones:
La pasta puedes dejarla al dente o más blandita.
Es un plato perfecto para diario. Los champiñones le dan un toque muy sabroso.
Si te gustan las recetas de pasta, te enseño a preparar esta Pasta Alfredo que es muy sabrosa y gustará a todos en casa.
La entrada Espaguetis a la carbonara con champiñones se publicó primero en Anna Recetas Fáciles.
Para 2 personas
Con pocos ingredientes y mucho sabor son estos Espaguetis carbonara con champiñones que te enseño a preparar y que te aseguro no será la última vez que los hagas. En casa nos encantan y verás qué punto más rico le da los champiñones. Si tienes que comer de táper, son también una opción perfecta. Calentar y comer. Añade agua poco a poco para que la salsa no quede demasiado espesa, pero sin pasarte. Que aproveche.
Ingredientes
200 g de espaguetis
200 g de champiñones
150 g de panceta adobada
100 g de queso pecorino rallado
4 yemas de huevo
Sal y pimienta
Aceite de oliva virgen extra
Espaguetis a la carbonara con champiñones: preparación de la receta
1. Cuece los espaguetis en abundante agua hirviendo con un poco de sal durante 9 minutos o el tiempo que ponga el fabricante en el envase.
2. Corta la panceta en trocitos y cocina en una sartén sin aceite hasta que se dore y empiece a quedar crujiente. Retira a un plato.
3. En esa misma sartén saltea los champiñones en cuartos hasta que se doren. Introduce de nuevo la panceta y reserva la sartén.
4.Prepara la salsa. En un bol mezcla las yemas con el queso rallado y un poco de pimienta al gusto. Añade agua de la cocción hasta formar una cremita de queso.
5. Retira los espaguetis de la olla y llévalos a la sartén con la panceta y los champiñones. Saltea a fuego fuerte, añade la crema de queso y, fuera del fuego, remueve hasta ligar. Añade más agua de la cocción si es necesario aligerar la salsa.
Mis consejos para preparar Espaguetis carbonara con champiñones:
La pasta puedes dejarla al dente o más blandita.
Es un plato perfecto para diario. Los champiñones le dan un toque muy sabroso.
Si te gustan las recetas de pasta, te enseño a preparar esta Pasta Alfredo que es muy sabrosa y gustará a todos en casa.
La entrada Espaguetis a la carbonara con champiñones se publicó primero en Anna Recetas Fáciles.
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