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Recetas con nombre propio: ¿Sabes por qué se llaman así las galletas María, la pizza Margarita o la ensalada César?

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Vista cenital de pizza margarita

Hay platos que tenemos tan integrados en nuestro día a día que no nos paramos a pensar el porqué de su nombre. El mundo de la gastronomía está lleno de anécdotas y curiosidades y, en esta ocasión, te traemos varios casos de recetas que tienen en común que en su título aparece un nombre propio. A continuación, te revelamos la historia de todos ellos; ten en cuenta, eso sí, que algunas son leyendas y no hay forma de corroborar que ocurriera así realmente. De todos modos, merece la pena saber qué se dice sobre su origen.

  • Ensalada César. Una de las ensaladas más famosas tiene nombre de persona, específicamente el de su creador, Caesar Cardini, un chef italiano que en el México de 1924 se quedó sin varios ingredientes en el local en el que trabajaba. Por ello, tuvo que recurrir a la improvisación, dando lugar a una preparación que ha ido evolucionando hasta nuestra actual ensalada César.

Ensalada César lista para servir

  • Pizza Margarita. Esta pizza tiene, literalmente, nombre de reina. Según se cuenta, fue creada en 1889 en honor a la reina Margarita de Saboya durante su visita a Nápoles. Para la receta, el famoso pizzero Raffaele Esposito usó los colores de la bandera italiana —el rojo de la salsa de tomate, el verde de la albahaca y el blanco del queso mozzarella—. ¿Sabías esto sobre el origen de la pizza Margarita?
  • Galletas María. Las galletas más famosas de todas, las que no pueden faltar en ninguna despensa. Nacieron en Reino Unido a finales del siglo XIX. ¿El motivo? Los propietarios de Peek, Frean & Co querían hacer una galleta distinta a las que se hacían entonces para acompañar el té, por lo que aprovecharon la boda del príncipe Alfred y María Alexandrovna del año 1874 para dar rienda suelta a su idea. He aquí la razón por la que las galletas María se llaman galletas María.

Foto de la portada de las galletas María

  • Huevos Benedict. La historia detrás de los huevos Benedict es, cuando menos, curiosa. Se cuenta que surgió a finales del siglo XIX en Nueva York, cuando un corredor de bolsa retirado llamado Lemuel Benedict —ya te puedes imaginar por dónde va la cosa— entró al Hotel Waldorf Astoria con una fuerte resaca. Para aliviarla, hizo una petición especial (una tostada con beicon, huevos escalfados y salsa holandesa), combinación que gustó tanto que se incluyó en la carta del restaurante y se bautizó con el apellido del huésped, de ahí el nombre de los huevos Benedict.
  • Solomillo Wellington. En torno a esta receta existen distintas teorías. Una de ellas sitúa su origen alrededor de 1815 como celebración de la victoria de la batalla de Waterloo dirigida por Arthur Wellesley, duque de Wellington. Otras leyendas señalan que podría tratarse de un homenaje por parte de un cocinero patriótico o deberse a su parecido con las botas Wellington. Sea cual sea la historia de su creación, lo que es indiscutible es lo delicioso que está el solomillo Wellington.
  • Tarta Pavlova. El origen de esta tarta se lo disputan entre Australia y Nueva Zelanda. Pese a las distintas posturas, ambos países coinciden en que este increíble dulce fue bautizado así en honor a la célebre bailarina rusa Anna Pávlova durante su gira por Oceanía a principios del siglo XX. En Nueva Zelanda, dicen que fue un chef del hotel donde se alojaba quien creó la tarta basándose en su delicado tutú; en Australia apuntan que fue creado por el chef del Hotel Esplanade como homenaje a la bailarina rusa tras su paso por el país. Ahora ya sabes cómo pudo haberse originado la tarta Pavlova.

Tarta Pavlova

  • Piononos de Santa Fe. Nos trasladamos a la pastelería Casa Ysla de Santa Fe (Granada). En 1897, su pastelero Ceferino Isla creó estos exquisitos pastelitos para rendir homenaje al papa Pío IX, conocido popularmente como Pío Nono. Este dulce está lleno de simbolismo, más allá de su nombre, pues la forma cilíndrica representa la figura del Papa y la crema tostada superior simboliza el solideo papal, el gorro de seda que utiliza exclusivamente él. Bendito homenaje (y nunca mejor dicho), pues gracias a él podemos disfrutar de los piononos de Santa Fe.
  • Gildas. Las celebérrimas gildas tienen un origen de lo más cinematográfico. En los años 40, en San Sebastián, en el bar Casa Vallés solía servirse vino acompañado de aceitunas, anchoas y guindillas encurtidas; un día, uno de sus clientes tuvo la ocurrencia de ensartar los tres en un único palillo. El invento tuvo mucho éxito y fue bautizado así en referencia a la película Gilda, pues compartía con su protagonista (Rita Hayworth), que era «verde, salada y un poco picante». ¿Conocías esta curiosidad sobre el nombre de las gildas?

 Ponemos fin a tus dudas acerca del nombre de ciertas recetas. En esta ocasión, aclaramos por qué algunas elaboraciones tienen en su título un nombre propio. ¡Hay historias la mar de interesantes!   


Ponemos fin a tus dudas acerca del nombre de ciertas recetas. En esta ocasión, aclaramos por qué algunas elaboraciones tienen en su título un nombre propio. ¡Hay historias la mar de interesantes!


Por Yolanda Galiana
16 de junio de 2026

Hay platos que tenemos tan integrados en nuestro día a día que no nos paramos a pensar el porqué de su nombre. El mundo de la gastronomía está lleno de anécdotas y curiosidades y, en esta ocasión, te traemos varios casos de recetas que tienen en común que en su título aparece un nombre propio. A continuación, te revelamos la historia de todos ellos; ten en cuenta, eso sí, que algunas son leyendas y no hay forma de corroborar que ocurriera así realmente. De todos modos, merece la pena saber qué se dice sobre su origen.

  • Ensalada César. Una de las ensaladas más famosas tiene nombre de persona, específicamente el de su creador, Caesar Cardini, un chef italiano que en el México de 1924 se quedó sin varios ingredientes en el local en el que trabajaba. Por ello, tuvo que recurrir a la improvisación, dando lugar a una preparación que ha ido evolucionando hasta nuestra actual ensalada César.

Ensalada César lista para servirSonia Mas

  • Pizza Margarita. Esta pizza tiene, literalmente, nombre de reina. Según se cuenta, fue creada en 1889 en honor a la reina Margarita de Saboya durante su visita a Nápoles. Para la receta, el famoso pizzero Raffaele Esposito usó los colores de la bandera italiana —el rojo de la salsa de tomate, el verde de la albahaca y el blanco del queso mozzarella—. ¿Sabías esto sobre el origen de la pizza Margarita?
  • Galletas María. Las galletas más famosas de todas, las que no pueden faltar en ninguna despensa. Nacieron en Reino Unido a finales del siglo XIX. ¿El motivo? Los propietarios de Peek, Frean & Co querían hacer una galleta distinta a las que se hacían entonces para acompañar el té, por lo que aprovecharon la boda del príncipe Alfred y María Alexandrovna del año 1874 para dar rienda suelta a su idea. He aquí la razón por la que las galletas María se llaman galletas María.

Foto de la portada de las galletas María

  • Huevos Benedict. La historia detrás de los huevos Benedict es, cuando menos, curiosa. Se cuenta que surgió a finales del siglo XIX en Nueva York, cuando un corredor de bolsa retirado llamado Lemuel Benedict —ya te puedes imaginar por dónde va la cosa— entró al Hotel Waldorf Astoria con una fuerte resaca. Para aliviarla, hizo una petición especial (una tostada con beicon, huevos escalfados y salsa holandesa), combinación que gustó tanto que se incluyó en la carta del restaurante y se bautizó con el apellido del huésped, de ahí el nombre de los huevos Benedict.
  • Solomillo Wellington. En torno a esta receta existen distintas teorías. Una de ellas sitúa su origen alrededor de 1815 como celebración de la victoria de la batalla de Waterloo dirigida por Arthur Wellesley, duque de Wellington. Otras leyendas señalan que podría tratarse de un homenaje por parte de un cocinero patriótico o deberse a su parecido con las botas Wellington. Sea cual sea la historia de su creación, lo que es indiscutible es lo delicioso que está el solomillo Wellington.
  • Tarta Pavlova. El origen de esta tarta se lo disputan entre Australia y Nueva Zelanda. Pese a las distintas posturas, ambos países coinciden en que este increíble dulce fue bautizado así en honor a la célebre bailarina rusa Anna Pávlova durante su gira por Oceanía a principios del siglo XX. En Nueva Zelanda, dicen que fue un chef del hotel donde se alojaba quien creó la tarta basándose en su delicado tutú; en Australia apuntan que fue creado por el chef del Hotel Esplanade como homenaje a la bailarina rusa tras su paso por el país. Ahora ya sabes cómo pudo haberse originado la tarta Pavlova.

Tarta PavlovaMarina Corma

  • Piononos de Santa Fe. Nos trasladamos a la pastelería Casa Ysla de Santa Fe (Granada). En 1897, su pastelero Ceferino Isla creó estos exquisitos pastelitos para rendir homenaje al papa Pío IX, conocido popularmente como Pío Nono. Este dulce está lleno de simbolismo, más allá de su nombre, pues la forma cilíndrica representa la figura del Papa y la crema tostada superior simboliza el solideo papal, el gorro de seda que utiliza exclusivamente él. Bendito homenaje (y nunca mejor dicho), pues gracias a él podemos disfrutar de los piononos de Santa Fe.
  • Gildas. Las celebérrimas gildas tienen un origen de lo más cinematográfico. En los años 40, en San Sebastián, en el bar Casa Vallés solía servirse vino acompañado de aceitunas, anchoas y guindillas encurtidas; un día, uno de sus clientes tuvo la ocurrencia de ensartar los tres en un único palillo. El invento tuvo mucho éxito y fue bautizado así en referencia a la película Gilda, pues compartía con su protagonista (Rita Hayworth), que era «verde, salada y un poco picante». ¿Conocías esta curiosidad sobre el nombre de las gildas?

 

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Bizcocho de cerezas: un dulce exquisito con una miga muy jugosa

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Bizcocho de cerezas

El bizcocho de cerezas es un postre ideal para aprovechar su corta temporada, ya que, esta es, precisamente, una de las mejores frutas para incorporar a la masa de un bizcocho y disfrutar así de todo su sabor. Cuando horneamos el bizcocho con las cerezas, los azúcares de esta fruta se concentran y su pulpa se vuelve más tierna liberando además su jugo. El resultado es un contraste de sabores delicioso entre la miga esponjosa y tierna y los pequeños trocitos de cereza repartidos por todo el bizcocho.

Bizcocho de cerezas listo para servir

Para hacer este bizcocho, no necesitamos ser unos maestros reposteros ya que es muy fácil de preparar: solo debemos prestar atención al batido inicial de los huevos con el azúcar para asegurar una textura muy tierna y esponjosa que vamos a potenciar añadiendo además nata a la masa.

Ración del bizcocho de cerezas

En esta ocasión, hemos añadido vainilla al bizcocho, aunque la ralladura de limón también le va a las mil maravillas y el sabor cítrico ayuda a equilibrar el dulzor natural de la fruta. Para conservarlo, lo cubriremos bien con film transparente y lo mantendremos en un lugar fresco y seco durante un máximo de 2 días para asegurarnos de que la fruta siga en buen estado. Resulta delicioso servido tal cual o bien, espolvoreado con un poco de azúcar glas o acompañado con una bola de helado de vainilla para disfrutar de un contraste de sabores, texturas y temperaturas verdaderamente irresistible.

Textura del bizcocho de cerezas

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 10 minutos
  • Tiempo de cocinado: 50 minutos
  • Tiempo total: 1 hora (más tiempo de enfriado)
  • Raciones: 12
  • Categoría: repostería
  • Tipo de cocina: española
  • Calorías por ración (kcal): 255

Ingredientes del bizcocho de cerezas

  • 4 huevos M
  • 200 g de azúcar
  • 160 g de nata para montar (mínimo 35% de materia grasa)
  • 1 cucharadita de vainilla en pasta (o extracto)
  • 270 g de harina de trigo
  • 1 cucharadita de levadura química (6 g)
  • 60 g de mantequilla fundida y fría
  • 150 g de cerezas

Ingredientes del bizcocho de cerezas

Cómo hacer bizcocho de cerezas

Comenzamos precalentando el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo. Engrasamos y forramos con papel vegetal un molde cuadrado de unos 20 x 20 cm o uno de proporciones similares.

Forramos el molde con papel vegetal

Batimos 4 huevos M con 200 g de azúcar durante unos 5 minutos, hasta que doblen el volumen.

Batimos los huevos con el azúcar blanco

Añadimos 160 g de nata para montar y 1 cucharadita de vainilla en pasta y mezclamos hasta integrarlas por completo.

Añadimos la nata y la vainilla

Tamizamos 270 g de harina de trigo con 1 cucharadita de levadura química y la integramos a la mezcla mientras batimos a velocidad baja.

Integramos la harina y la levadura

Para finalizar con el bizcocho, agregamos 60 g de mantequilla fundida y fría y la integramos en la mezcla.

Añadimos la mantequilla fundida

Vertemos la mezcla del bizcocho en el molde, alisamos la superficie y reservamos.

Vertemos la masa de bizcocho en el molde

Lavamos y deshuesamos las cerezas hasta conseguir 150 gramos.

Deshuesamos las cerezas del bizcocho

Ponemos las cerezas de forma aleatoria sobre el bizcocho y lo llevamos al horno durante 45-55 minutos, hasta que al pincharlo con un palillo este salga limpio.

Horneamos el bizcocho de cerezas

Retiramos el bizcocho del horno y lo dejamos reposar 10 minutos. A continuación, lo desmoldamos y lo dejamos enfriar por completo sobre una rejilla antes de consumir.

Enfriamos el bizcocho de cerezas

Resumen fácil de preparación

  1. Precalentamos el horno a 180 ºC y engrasamos y forramos el molde
  2. Batimos los huevos con el azúcar hasta que doblen el volumen
  3. Añadimos la nata y la vainilla
  4. Tamizamos e integramos la harina y la levadura química
  5. Integramos la mantequilla
  6. Vertemos en el molde y alisamos
  7. Deshuesamos las cerezas
  8. Ponemos las cerezas sobre el bizcocho y lo horneamos durante 45-55 minutos
  9. Dejamos templar el bizcocho de cerezas y lo ponemos sobre una rejilla para que enfríe por completo antes de servir

El bizcocho de cerezas es un postre ideal ya que reúne muchas de la cualidades que buscamos en un bizcocho casero: ingredientes sencillos, preparación fácil, aroma irresistible y una textura jugosa que invita a repetir. En esta receta, explicamos paso a paso cómo hacerlo en casa.

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¿Por qué se llama jamón serrano? El origen de su nombre te sorprenderá

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Jamón

No hay quién se resista al jamón serrano. Este sabroso producto procedente del cerdo, gran emblema de nuestro patrimonio histórico, cultural y gastronómico desde hace siglos, alegra cualquier mesa de tapeo y es un ingrediente indispensable de nuestros bocadillos. Tan presente está en nuestra vida que es posible que nunca te hayas hecho preguntas acerca del origen de su nombre. Te lo hayas cuestionado ya o no, venimos a resolver todas tus dudas al respecto.

Del clima de la sierra al nombre del producto

Se denomina jamón serrano porque su curación —salazón, secado y maduración—, tenía lugar tradicionalmente en el frío y seco clima de las sierras montañosas. El adjetivo, como habrás podido intuir, procede directamente de la palabra «sierra». Aunque la manera tradicional y artesanal de producir el jamón es en las profundidades de las cordilleras españolas, donde se dan las condiciones exactas de temperatura y sequedad que los jamones requieren para convertirse en un producto excepcional, hoy en día la tecnología alimentaria permite replicar dicho clima en secaderos y bodegas situadas tanto en valles como en llanuras.

Loncha de jamón

Serrano no es lo mismo que ibérico

Puestos a ahondar en los entresijos del jamón serrano, aprovechamos para revelarte las diferencias entre el jamón serrano y el jamón ibérico porque no, no son lo mismo. «Serrano» se refiere al método y el clima en el que se obtiene este jamón, e «ibérico» hace alusión a la raza del animal del que procede el jamón ibérico. Más allá de que ambos productos provienen del cerdo, son muchos los aspectos en los que difieren. La raza utilizada para el jamón serrano es el cerdo blanco, de piel blanca y delicada; se trata de ejemplares que, a través de la selección genética continuada, se han vuelto muy productivos; este tipo de cerdos se cría en macrogranjas, alimentándose solo con piensos. En cuanto al jamón ibérico, proviene del cerdo ibérico, una raza autóctona española y la única autorizada para elaborar jamón ibérico; la piel de este animal es más oscura y gruesa que la del cerdo blanco y su alimentación es a base de bellotas y pastos naturales; además, están adaptados a la vida al aire libre, pues su cría es extensiva, en grandes hectáreas.

Y ya que estamos hablando del jamón y su historia, ¿sabías que antes del siglo XIV este producto era conocido como «pernil»? Este término derivaba del latín «perna», con el que se hacía alusión a la pierna. No obstante, no tuvo muy buena acogida en el país y fue quedando en un segundo plano hasta que el español, a partir del siglo XIV, adoptó y popularizó la palabra «jamón», que procedía del francés antiguo «jambon», que también significaba pierna. Curiosamente, en catalán y en valenciano al jamón se le sigue conociendo como «pernil», pues han conservado la evolución original de la raíz latina. Qué cosas, ¿eh?

Ahora que ya sabes más sobre el origen del jamón serrano, es hora de pasar a la práctica y hacer lo que más nos gusta: aprender a cortar jamón y disfrutar de él.

¿Alguna vez te has cuestionado por qué se llama jamón serrano al jamón serrano? La respuesta es sencilla y curiosa. Te la desvelamos a continuación, junto a otros datos interesantes sobre el producto.

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Espaguetis a la carbonara con champiñones

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1. Cuece los espaguetis en abundante agua hirviendo con un poco de sal durante 9 minutos o el tiempo que ponga el fabricante en el envase.

2. Corta la panceta en trocitos y cocina en una sartén sin aceite hasta que se dore y empiece a quedar crujiente. Retira a un plato.

3. En esa misma sartén saltea los champiñones en cuartos hasta que se doren. Introduce de nuevo la panceta y reserva la sartén.

4.Prepara la salsa. En un bol mezcla las yemas con el queso rallado y un poco de pimienta al gusto. Añade agua de la cocción hasta formar una cremita de queso.

5. Retira los espaguetis de la olla y llévalos a la sartén con la panceta y los champiñones. Saltea a fuego fuerte, añade la crema de queso y, fuera del fuego, remueve hasta ligar. Añade más agua de la cocción si es necesario aligerar la salsa.

Mis consejos para preparar Espaguetis carbonara con champiñones:

La pasta puedes dejarla al dente o más blandita.

Es un plato perfecto para diario. Los champiñones le dan un toque muy sabroso.

Si te gustan las recetas de pasta, te enseño a preparar esta Pasta Alfredo que es muy sabrosa y gustará a todos en casa.

enlace a los espaguetis carbonara con champiñones

La entrada Espaguetis a la carbonara con champiñones se publicó primero en Anna Recetas Fáciles.

Para 2 personas
Con pocos ingredientes y mucho sabor son estos Espaguetis carbonara con champiñones que te enseño a preparar y que te aseguro no será la última vez que los hagas. En casa nos encantan y verás qué punto más rico le da los champiñones. Si tienes que comer de táper, son también una opción perfecta. Calentar y comer. Añade agua poco a poco para que la salsa no quede demasiado espesa, pero sin pasarte. Que aproveche.
Ingredientes

200 g de espaguetis
200 g de champiñones
150 g de panceta adobada
100 g de queso pecorino rallado
4 yemas de huevo
Sal y pimienta
Aceite de oliva virgen extra

Espaguetis a la carbonara con champiñones: preparación de la receta
1. Cuece los espaguetis en abundante agua hirviendo con un poco de sal durante 9 minutos o el tiempo que ponga el fabricante en el envase.

2. Corta la panceta en trocitos y cocina en una sartén sin aceite hasta que se dore y empiece a quedar crujiente. Retira a un plato.

3. En esa misma sartén saltea los champiñones en cuartos hasta que se doren. Introduce de nuevo la panceta y reserva la sartén.

4.Prepara la salsa. En un bol mezcla las yemas con el queso rallado y un poco de pimienta al gusto. Añade agua de la cocción hasta formar una cremita de queso.

5. Retira los espaguetis de la olla y llévalos a la sartén con la panceta y los champiñones. Saltea a fuego fuerte, añade la crema de queso y, fuera del fuego, remueve hasta ligar. Añade más agua de la cocción si es necesario aligerar la salsa.

Mis consejos para preparar Espaguetis carbonara con champiñones:
La pasta puedes dejarla al dente o más blandita.
Es un plato perfecto para diario. Los champiñones le dan un toque muy sabroso.
Si te gustan las recetas de pasta, te enseño a preparar esta Pasta Alfredo que es muy sabrosa y gustará a todos en casa.

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