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Brasil reza para que Neymar y su 'The last dance' en el Mundial sean una realidad
Nadie en Brasil oculta la preocupación. A sus 34 años, Neymar afronta la que será su cuarta y última Copa del Mundo (tras sus participaciones en 2014, 2018 y 2022) envuelto una vez más en esa mezcla de magia, expectativa e incertidumbre física que ha acompañado buena parte de su carrera en los grandes escenarios. Las lesiones han sido un compañero demasiado habitual en los momentos decisivos, y ahora vuelven a amenazar una cita que el propio futbolista asume como el último gran capítulo de su historia con la Canarinha.
Pese a haber estado alejado de la selección durante varios tramos de la fase de clasificación por sus problemas en la rodilla, su peso dentro del vestuario permanece intacto. Lo saben sus compañeros y también Carlo Ancelotti, convencido de que las aspiraciones de Brasil de conquistar el ansiado hexa pasan, en mayor o menor medida, por contar con su dorsal 10. No solo por lo que puede aportar sobre el césped, sino por el impacto emocional que genera en un grupo que sigue viéndolo como su gran referente.
La carrera desesperada de Neymar
El propio Neymar tampoco esconde lo que significa este desafío. "The Last Dance" ("El último baile"), escribió recientemente en sus redes sociales. Una declaración de intenciones que resume el momento que atraviesa: la cuenta atrás para disputar su última Copa del Mundo ya ha comenzado. El reto ahora es llegar a ella en las mejores condiciones posibles. Sin embargo, el camino está lejos de ser sencillo.
El exjugador del Barcelona, una de las grandes sorpresas de la convocatoria de Ancelotti, se incorporó a la concentración brasileña ya lesionado. El pasado 17 de mayo sufrió un golpe en la pantorrilla durante un encuentro del Campeonato Brasileño. En un primer momento, el Santos rebajó la gravedad del problema a un simple edema, circunstancia que permitió su inclusión en la lista definitiva de 26 convocados.
Pero una vez concentrado con la selección, las pruebas médicas ofrecieron un diagnóstico más preocupante. Una resonancia magnética confirmó una lesión muscular de grado II, con un periodo estimado de baja de entre dos y tres semanas. La dolencia le obligó a perderse los amistosos frente a Panamá y Egipto y ha convertido su presencia en el debut mundialista ante Marruecos, el próximo 13 de junio en Nueva Jersey, en una incógnita.
Por eso Neymar corre contrarreloj. Aunque la esperanza sigue viva, dentro de la selección son conscientes de que el escenario más realista pasa por una reincorporación progresiva durante la fase de grupos. Tras el estreno frente a Marruecos, Brasil se medirá a Haití el 19 de junio en Filadelfia y cerrará la primera fase frente a Escocia cinco días después en Miami. Ese último encuentro aparece hoy como la fecha más probable para volver a verle sobre el césped. Las sensaciones, no obstante, invitan al optimismo.
"Creo que la recuperación de Neymar va bien. Está progresando excelentemente con los ejercicios individuales. Este fin de semana se someterá a una nueva resonancia magnética y, si todo va bien, podría reincorporarse a los entrenamientos con el resto del grupo la próxima semana", señala el último parte médico emitido por la selección brasileña. El regreso a la dinámica colectiva podría producirse incluso el 8 de junio, una vez concluido el día de descanso concedido a la plantilla tras el último amistoso de preparación para el torneo.
La posibilidad reglamentaria de sustituir a un jugador lesionado hasta 24 horas antes del debut provocó un aluvión de especulaciones en Brasil. Durante varios días comenzaron a circular nombres de posibles reemplazos para Neymar, alimentando la incertidumbre alrededor del estado físico de la gran estrella del país. Sin embargo, Carlo Ancelotti se encargó de apagar el incendio antes de que creciera.
Fiel a su estilo, sereno pero contundente, el técnico italiano descartó cualquier debate sobre una hipotética baja y asumió personalmente la decisión de mantener al atacante en la convocatoria. "Para ser claro: Neymar va a estar con nosotros. Pensamos que puede recuperarse para el primer partido contra Marruecos y, si no, para el segundo ante Haití", afirmó de manera tajante.
La confianza de Ancelotti no nace únicamente del peso específico del jugador dentro del grupo. También se sustenta en el rendimiento que Neymar había logrado recuperar durante los últimos meses en Santos. Tras las fechas FIFA de marzo, el delantero encontró por fin continuidad competitiva, participando en diez de los trece encuentros disputados por el conjunto paulista y completando los noventa minutos en siete de ellos. Ese tramo dejó cuatro asistencias y, sobre todo, la sensación de que el talento seguía intacto. Lo suficiente para imaginar el impacto que todavía puede tener en una selección que sueña con volver a conquistar el mundo después de 24 años.
Mientras el resto del equipo continúa con su preparación, Neymar permanece en Nueva Jersey siguiendo un plan específico diseñado para acelerar su recuperación sin asumir riesgos innecesarios. El objetivo interno de la Canarinha pasa por tenerlo disponible lo antes posible durante la fase de grupos, aunque sin comprometer su estado físico ni exponerlo a una recaída que podría poner fin definitivamente a su Mundial.
Para lograrlo, el brasileño se somete a jornadas intensivas de trabajo supervisadas por tres figuras fundamentales en este proceso: el médico Felipe Kalil, el preparador físico Cristiano Nunes y el fisioterapeuta Rafael Martini. Ellos forman el núcleo de una recuperación que concentra buena parte de la atención de Brasil. Porque mientras el reloj avanza y el Mundial se acerca, todo un país espera que su gran estrella llegue a tiempo para bailar una última vez.
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