Economía
Agro dominicano puede elevar su competitividad con innovación planificada
La viabilidad actual de la agricultura dominicana depende de superar la escasez hídrica, la presión sobre los suelos y la vulnerabilidad sanitaria y climática. Este escenario se complejiza ante mercados globales más exigentes y una agresiva competencia regional que redefine las reglas del comercio.
Este planteamiento pertenece a Virgilio Mayol, quien es especialista agrícola sénior del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, durante su participación en el Cuarto Congreso Nacional de Productores Agropecuarios, el cual fue celebrado en Punta Cana por la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (Confenagro).
Frente a esta coyuntura, el experto señaló que la innovación debe asumirse como una estrategia constante, capaz de escalar y mantenerse bajo criterios de sostenibilidad. Para él, la innovación mal ejecutada es un riesgo. En ese sentido, identificó tres detonantes de fracaso: la falta de calibración de capacidades, la ausencia de una secuencia lógica que provoca el retorno a viejas prácticas y la carencia de un acompañamiento real.
“La innovación es la adopción masiva de mejoras que aumentan la productividad de los factores, reducen la volatilidad y generan valor agregado”, afirmó. También, destacó que su verdadero impacto debe traducirse en resultados económicos medibles y en una mayor producción con los mismos recursos.
Mayol explicó que la innovación debe desarrollarse en tres dimensiones fundamentales para ser efectiva. La primera es la innovación de procesos, enfocada en optimizar el cómo se produce mediante riego eficiente, manejo sanitario y tecnologías como drones y sensores. A esta le sigue la innovación organizacional, que busca mejorar la coordinación y asociatividad para lograr hitos como las compras consolidadas.
Finalmente, destacó la innovación de mercado, orientada a capturar mayor valor a través de la trazabilidad, certificaciones internacionales y el fortalecimiento de la agroindustria, demostrando que el concepto de innovar es mucho más amplio que la simple adopción tecnológica.
Según el experto, el país cuenta con la tecnología, pero falla en alinear el conocimiento con los incentivos y la adopción real en el campo. Ante esto, propone una reestructuración basada en pilares como diversificación de productos, ordenamiento y uso de suelo, y la prevención como política de competitividad.
“Hay que dejar de ver la sanidad como un gasto y empezar a verla como un seguro sistémico. El enfoque debe ser la prevención y la bioseguridad, elementos que protegen no solo al productor, sino la reputación internacional del país para acceder a mercados exigentes”, expuso.
Asimismo, Mayol resaltó la necesidad de generar un entorno previsible que permita a los productores e inversionistas planificar a largo plazo, reduciendo la incertidumbre que hoy frena la transformación del sector.
