El Ferrari 250 GTO se ha considerado como el coche más deseado de la historia, aunque el Mercedes 300 SLR Urlenhaut le quitara en 2022 el título de coche más caro del mundo al ser vendido por 135 millones de euros. El modelo italiano era en realidad una evolución del 250 GT, creada para que la marca del cavallino luchara en las pruebas de la categoría GT de la FIA.
La carrocería la firmó Scaglietti, y bajo su enorme y afilado capó se escondía el motor V12 Colombo de 3,0 litros con 300 CV asociado a una caja de cambios de cinco velocidades (este último dato fue muy importante de cara a su rendimiento). Solo se fabricaron 36 unidades, y el dominio del coche fue tal, que el 250 GTO dio a Ferrari el título de constructores en 1962, 1963 y 1964.
Cada unidad tiene hoy día un precio que supera los 40 millones, pero el modelo que ves en las fotos no puede aspirar a tanto porque se trata de una copia. Si la palabra ‘falso’ la ponemos entre comillas es porque su propietario no pretendía engañar a nadie. De hecho, en todo momento hizo saber que no era una unidad auténtica y se cuidó mucho de no troquelar números de chasis, lo que hubiera sido un delito. En realidad se trata de un homenaje o una ‘recreación’, lo que es perfectamente legal (o lo era cuando se fabricó el coche). Por eso no vale esos 40 millones. En concreto, en la última subasta llevada a cabo por Osenat esperaban venderlo por unos 2,5 millones, aunque al final el coche se ha quedado ha quedado sin comprador. Pero, ¿qué hacíaque este coche, siendo como es un 250 GTO ‘falso’, pudiera aspirar a costar esa fortuna?
La clave está en el grado en el que fue admirado y deseado en todo el mundo, pero también en lo minuciosamente bien que está replicado. A raíz de sus éxitos, y antes incluso de que su cotización se volviese estratosférica, algunas empresas comenzaron a realizar unas copias de una fidelidad tan extrema que hasta el grosor del material empleado en el chasis tubular era exactamente el mismo. Cada coche no partía desde cero; se tomaba como base un Ferrari 330 GT, que se ‘sacrificaba’ diciendo adiós a su carrocería e interiores. La plataforma se recortaba para que tuviera exactamente la distancia entre ejes del 250 GTO (2,41 metros) y sobre el mismo se asentaba una carrocería de aluminio hecha a mano, como en el modelo original.
En cuanto al motor, nada había que tocar porque en realidad se trataba de un propulsor idéntico, pero sí se le acoplaba la mencionada caja de cambios de cinco velocidades a la que tan buen provecho habían sacado los GTO originales. A ello se le añadía un interior (espartano; casi no tenía nada) idéntico al del GTO, y el coche ya estaba listo.
Este fue el caso del 330 GT con chasis 6149 que en 1964 fue vendido en Estados Unidos, y que posteriormente fue enviado a Europa para un proceso de conversión que en sí mismo era una obra de arte. El resultado fue tan espectacular, que sería imposible tomarlo por falso si no fuera porque los expertos conocen los escasos modelos auténticos al dedillo (por color, matrícula número de chasis y hasta propietario). Pero, en cuanto a aspecto y materiales, podría ser auténtico, y más teniendo en cuenta que las 36 unidades originales producidas presentaban pequeñas diferencias entre sí, como la incorporación de faros antiniebla o el número de branquias en los laterales del capó.
Si a ello le sumas que el motor, el sonido y las prestaciones son las de un auténtico 250 GTO, no extraña que copias de fidelidad absoluta, como en este caso, lleguen a costar varios millones de euros y se conviertan en el modelo principal de cualquier colección.





La lucha por fabricar el mejor coche urbano está al rojo vivo con la llegada de modelos como el 


Ulrich Fritz, CEO de Haupt Racing Team, manifestó que el equipo está preparado para afrontar nuevos desafíos con el Ford Mustang GT3 Evo y si bien no indicó cuáles serían esos planes, es obvio que sus palabras constituyen una indirecta al fabricante estadounidense porque el siguiente paso lógico de la sociedad es estar juntos en las categorías sancionadas por el ACO, es decir Haupt Racing Team quiere el contrato que ahora mismo tiene Proton Competition en la clase LMGT3 del Campeonato Mundial de Resistencia, para terminar de consolidar la sociedad. HRT se ha establecido como el representante de Ford Racing en el Intercontinental GT Challenge, DTM, GT Masters, Nürburgring Langstrecken-Serie y el GT World Challenge, sin embargo, Fritz siente que tanto esfuerzo y méritos no son recompensados si en medio no existe una promoción para ascender.





