Connect with us

Mundo Motor

Con el motor a reacción de un bombardero, este coche quiso alcanzar los 800 km/h y ha desaparecido justo antes de su subasta

Published

on

No todos los coches increíbles terminan vendiéndose por millones. Algunos ni siquiera llegan a venderse, como le ha pasado a nuestro protagonista: el Flying Caduceus, un vehículo único que aspiró a convertirse en el primer coche a reacción capaz de superar la mágica cifra de 500 mph (805 km/h) y que, pese a su espectacularidad e importancia histórica, ha sido retirado de una subasta antes de que pudieran pujar por él.

El Flying Caduceus fue una idea del doctor Nathan Ostich a finales de los años cincuenta. Cualquier intento de récord de velocidad seguía dependiendo de -enormes- motores de pistones, pero Ostich imaginó algo completamente distinto y muy loco: un coche impulsado por una turbina a reacción de un avión que sería capaz de llevar el “coche” más allá de los 800 km/h.

El motor elegido era un turborreactor General Electric J47-19, desarrollado originalmente para que el gigantesco bombardero estratégico Convair B-36D pudiera despegar en menos distancia. La historia es muy curiosa.

El B-36 original fue el mayor avión de motores de pistón producido en serie de la historia, pero sus seis motores radiales no eran suficientes. Le faltaba potencia y las carreras de despegue eran demasiado largas y su velocidad máxima muy baja. Convair lo solucionó con la versión B-36D, poniendo cuatro motores a reacción auxiliares, además de los seis originales, con lo cual tenía motores de pistón y de reacción al mismo tiempo.

Cada General Electric J47-19 generaba 5.200 libras de empuje, una cifra equivalente a alrededor de 7.000 CV de potencia a velocidades cercanas a los 800 km/h. Estaban modificados para consumir gasolina de motores de hélice, así Nathan Ostich lo vio claro: era ideal para ponérselo a un coche.
Un misil con ruedas construido por aficionados
El Flying Caduceus se construyó alrededor de un chasis tubular de acero recubierto por una carrocería de aluminio. El habitáculo se situaba muy adelantado, por delante del eje delantero, y extremadamente bajo. Llevaba suspensión independiente procedente de Chevrolet y frenos de disco Halibrand de 14 pulgadas en las cuatro ruedas, además de un paracaídas de frenado de más de dos metros de diámetro.
Está considerado el primer coche diseñado específicamente para batir récords de velocidad con un motor a reacción

Las primeras pruebas en Bonneville durante 1960 revelaron diversos problemas de diseño y desarrollo. El proyecto regresó posteriormente a las salinas y, en 1963, alcanzó una velocidad máxima registrada de 359,7 mph (579 km/h).
El verdadero enemigo no era el motor, sino los neumáticos
Tenía potencia de sobra, pero había otro problema: por aquel entonces no había neumáticos que aguantaran semejante prueba. A 800 km/h, un neumático convencional de unas 20 pulgadas de diámetro tendría que girar a unas 8.400 rpm. Eso supone fuerzas centrífugas cercanas a los 20.000 G, suficientes para destruir cualquier neumático de la época.

Ostich acudió a Firestone. El fabricante aceptó el desafío y desarrolló un neumático específico de 48 pulgadas con llantas de aluminio de 34 pulgadas, capaces de soportar unas cargas que hasta entonces parecían imposibles. Aquella colaboración fue casi tan importante como el propio coche, porque demostró que era posible desarrollar neumáticos para velocidades extremas.
El coche que abrió el camino a todos los demás
No logró el objetivo de superar las 500 mph ni siquiera estableció un récord mundial, pero fue el precursor de los coches-bala que acabarían batiendo el récord de velocidad terrestre hasta superar la barrera del sonido.

El Flying Caduceus fue el primer intento serio de construir un coche impulsado por una turbina a reacción con el único objetivo de batir récords. Después llegarían nombres como Spirit of America, Blue Flame, Thrust2 y Thrust SSC. Este último batió en 1997 el récord de velocidad terrestre. El ThrustSSC sigue siendo, a día de hoy, el único vehículo terrestre que ha superado la barrera del sonido, alcanzando 1.227,985 km/h (Mach 1,016) sobre el desierto de Nevada.

El Flying Caduceus fue en cierto modo un pionero. Por eso resulta llamativo que, cuando salió a subasta con Bonhams hace unos días, tuviera una estimación relativamente modesta de entre 70.000 y 90.000 dólares. Finalmente ni siquiera llegó a venderse, lo retiraron antes de la subasta sin que se hayan explicado los motivos. Quizá vuelva a aparecer en el mercado dentro de unos años. O quizá regrese al anonimato de una colección privada. No todos los coches increíbles terminan vendiéndose por millones. Algunos ni siquiera llegan a venderse, como le ha pasado a nuestro protagonista: el Flying Caduceus, un vehículo único que aspiró a convertirse en el primer coche a reacción capaz de superar la mágica cifra de 500 mph (805 km/h) y que, pese a su espectacularidad e importancia histórica, ha sido retirado de una subasta antes de que pudieran pujar por él.

El Flying Caduceus fue una idea del doctor Nathan Ostich a finales de los años cincuenta. Cualquier intento de récord de velocidad seguía dependiendo de -enormes- motores de pistones, pero Ostich imaginó algo completamente distinto y muy loco: un coche impulsado por una turbina a reacción de un avión que sería capaz de llevar el “coche” más allá de los 800 km/h.

El motor elegido era un turborreactor General Electric J47-19, desarrollado originalmente para que el gigantesco bombardero estratégico Convair B-36D pudiera despegar en menos distancia. La historia es muy curiosa.

El B-36 original fue el mayor avión de motores de pistón producido en serie de la historia, pero sus seis motores radiales no eran suficientes. Le faltaba potencia y las carreras de despegue eran demasiado largas y su velocidad máxima muy baja. Convair lo solucionó con la versión B-36D, poniendo cuatro motores a reacción auxiliares, además de los seis originales, con lo cual tenía motores de pistón y de reacción al mismo tiempo.

Cada General Electric J47-19 generaba 5.200 libras de empuje, una cifra equivalente a alrededor de 7.000 CV de potencia a velocidades cercanas a los 800 km/h. Estaban modificados para consumir gasolina de motores de hélice, así Nathan Ostich lo vio claro: era ideal para ponérselo a un coche.
Un misil con ruedas construido por aficionados
El Flying Caduceus se construyó alrededor de un chasis tubular de acero recubierto por una carrocería de aluminio. El habitáculo se situaba muy adelantado, por delante del eje delantero, y extremadamente bajo. Llevaba suspensión independiente procedente de Chevrolet y frenos de disco Halibrand de 14 pulgadas en las cuatro ruedas, además de un paracaídas de frenado de más de dos metros de diámetro.
Está considerado el primer coche diseñado específicamente para batir récords de velocidad con un motor a reacción

Las primeras pruebas en Bonneville durante 1960 revelaron diversos problemas de diseño y desarrollo. El proyecto regresó posteriormente a las salinas y, en 1963, alcanzó una velocidad máxima registrada de 359,7 mph (579 km/h).
El verdadero enemigo no era el motor, sino los neumáticos
Tenía potencia de sobra, pero había otro problema: por aquel entonces no había neumáticos que aguantaran semejante prueba. A 800 km/h, un neumático convencional de unas 20 pulgadas de diámetro tendría que girar a unas 8.400 rpm. Eso supone fuerzas centrífugas cercanas a los 20.000 G, suficientes para destruir cualquier neumático de la época.

Ostich acudió a Firestone. El fabricante aceptó el desafío y desarrolló un neumático específico de 48 pulgadas con llantas de aluminio de 34 pulgadas, capaces de soportar unas cargas que hasta entonces parecían imposibles. Aquella colaboración fue casi tan importante como el propio coche, porque demostró que era posible desarrollar neumáticos para velocidades extremas.
El coche que abrió el camino a todos los demás
No logró el objetivo de superar las 500 mph ni siquiera estableció un récord mundial, pero fue el precursor de los coches-bala que acabarían batiendo el récord de velocidad terrestre hasta superar la barrera del sonido.

El Flying Caduceus fue el primer intento serio de construir un coche impulsado por una turbina a reacción con el único objetivo de batir récords. Después llegarían nombres como Spirit of America, Blue Flame, Thrust2 y Thrust SSC. Este último batió en 1997 el récord de velocidad terrestre. El ThrustSSC sigue siendo, a día de hoy, el único vehículo terrestre que ha superado la barrera del sonido, alcanzando 1.227,985 km/h (Mach 1,016) sobre el desierto de Nevada.

El Flying Caduceus fue en cierto modo un pionero. Por eso resulta llamativo que, cuando salió a subasta con Bonhams hace unos días, tuviera una estimación relativamente modesta de entre 70.000 y 90.000 dólares. Finalmente ni siquiera llegó a venderse, lo retiraron antes de la subasta sin que se hayan explicado los motivos. Quizá vuelva a aparecer en el mercado dentro de unos años. O quizá regrese al anonimato de una colección privada.   Con el motor a reacción de un bombardero, este coche quiso alcanzar los 800 km/h y ha desaparecido justo antes de su subasta

No todos los coches increíbles terminan vendiéndose por millones. Algunos ni siquiera llegan a venderse, como le ha pasado a nuestro protagonista: el Flying Caduceus, un vehículo único que aspiró a convertirse en el primer coche a reacción capaz de superar la mágica cifra de 500 mph (805 km/h) y que, pese a su espectacularidad e importancia histórica, ha sido retirado de una subasta antes de que pudieran pujar por él.

El Flying Caduceus fue una idea del doctor Nathan Ostich a finales de los años cincuenta. Cualquier intento de récord de velocidad seguía dependiendo de -enormes- motores de pistones, pero Ostich imaginó algo completamente distinto y muy loco: un coche impulsado por una turbina a reacción de un avión que sería capaz de llevar el «coche» más allá de los 800 km/h.

El motor elegido era un turborreactor General Electric J47-19, desarrollado originalmente para que el gigantesco bombardero estratégico Convair B-36D pudiera despegar en menos distancia. La historia es muy curiosa.

El B-36 original fue el mayor avión de motores de pistón producido en serie de la historia, pero sus seis motores radiales no eran suficientes. Le faltaba potencia y las carreras de despegue eran demasiado largas y su velocidad máxima muy baja. Convair lo solucionó con la versión B-36D, poniendo cuatro motores a reacción auxiliares, además de los seis originales, con lo cual tenía motores de pistón y de reacción al mismo tiempo.

Cada General Electric J47-19 generaba 5.200 libras de empuje, una cifra equivalente a alrededor de 7.000 CV de potencia a velocidades cercanas a los 800 km/h. Estaban modificados para consumir gasolina de motores de hélice, así Nathan Ostich lo vio claro: era ideal para ponérselo a un coche.

Un misil con ruedas construido por aficionados

El Flying Caduceus se construyó alrededor de un chasis tubular de acero recubierto por una carrocería de aluminio. El habitáculo se situaba muy adelantado, por delante del eje delantero, y extremadamente bajo. Llevaba suspensión independiente procedente de Chevrolet y frenos de disco Halibrand de 14 pulgadas en las cuatro ruedas, además de un paracaídas de frenado de más de dos metros de diámetro.

Está considerado el primer coche diseñado específicamente para batir récords de velocidad con un motor a reacción

Las primeras pruebas en Bonneville durante 1960 revelaron diversos problemas de diseño y desarrollo. El proyecto regresó posteriormente a las salinas y, en 1963, alcanzó una velocidad máxima registrada de 359,7 mph (579 km/h).

El verdadero enemigo no era el motor, sino los neumáticos

Tenía potencia de sobra, pero había otro problema: por aquel entonces no había neumáticos que aguantaran semejante prueba. A 800 km/h, un neumático convencional de unas 20 pulgadas de diámetro tendría que girar a unas 8.400 rpm. Eso supone fuerzas centrífugas cercanas a los 20.000 G, suficientes para destruir cualquier neumático de la época.

Ostich acudió a Firestone. El fabricante aceptó el desafío y desarrolló un neumático específico de 48 pulgadas con llantas de aluminio de 34 pulgadas, capaces de soportar unas cargas que hasta entonces parecían imposibles. Aquella colaboración fue casi tan importante como el propio coche, porque demostró que era posible desarrollar neumáticos para velocidades extremas.

El coche que abrió el camino a todos los demás

No logró el objetivo de superar las 500 mph ni siquiera estableció un récord mundial, pero fue el precursor de los coches-bala que acabarían batiendo el récord de velocidad terrestre hasta superar la barrera del sonido.

El Flying Caduceus fue el primer intento serio de construir un coche impulsado por una turbina a reacción con el único objetivo de batir récords. Después llegarían nombres como Spirit of America, Blue Flame, Thrust2 y Thrust SSC. Este último batió en 1997 el récord de velocidad terrestre. El ThrustSSC sigue siendo, a día de hoy, el único vehículo terrestre que ha superado la barrera del sonido, alcanzando 1.227,985 km/h (Mach 1,016) sobre el desierto de Nevada.

El Flying Caduceus fue en cierto modo un pionero. Por eso resulta llamativo que, cuando salió a subasta con Bonhams hace unos días, tuviera una estimación relativamente modesta de entre 70.000 y 90.000 dólares. Finalmente ni siquiera llegó a venderse, lo retiraron antes de la subasta sin que se hayan explicado los motivos. Quizá vuelva a aparecer en el mercado dentro de unos años. O quizá regrese al anonimato de una colección privada.

Curiosidades

Dame tu opinión sobre este artículo

Ni fu, ni fa
Me ha gustado
¡Muy bueno!

Diego Gutiérrez

Arrancó en el periodismo del motor creando una pequeña página web junto a dos amigos mientras lo compaginaba con la universidad. Después empezó a colaborar con Diariomotor hasta que, en 2019, se incorporó al equipo de Híbridos y Eléctricos, donde se especializó en vehículos eléctricos y nuevas tecnologías. En 2025 volvió a esta casa, donde desempeña su labor como redactor y también como creador de contenido en redes. Seguir leyendo…

Noticias más recientes

Enrique García | 19 Jun 2026

comscore  

​   

​ 

Continue Reading

Mundo Motor

Olvídate de Renault 5 y Citroën 2 CV, su mejor alternativa está camino y lo fabrica el mayor experto en coches urbanos

Published

on

By

La lucha por fabricar el mejor coche urbano está al rojo vivo con la llegada de modelos como el Renault 5, el Citroën 2 CV o el Geely E2, sin embargo un modelo icónico de esta categoría está de regreso, un tal smart #2 que está dispuesto a revivir la receta del icónico ForTwo para demostrar al mundo cuál es la mejor forma de moverse por ciudad al mínimo coste posible.

Smart #2, la resurreción del ForTwo que se producirá en 2027

La gama smart tendrá pronto a su cuarto modelo en las calles. La reinvención que ha vivido el fabricante desde que pasó a ser una marca participada por Mercedes-Benz y Geely, ha supuesto ver la llegada de nuevos modelos como los #1, #3 y #5, apostando claramente por la relación calidad/precio, pero ofreciendo también coches eléctricos con un nivel de prestaciones y equipamiento difíciles de igualar por el resto de firmas.

Es por ello por lo que smart ha decidido ahora volver a probar suerte en el mercado de los coches más urbanos, haciéndolo además con una receta sobradamente conocida como es la del ForTwo, aunque cambiándolo por completo para convertirlo en el nuevo smart #2 y con ello estrenar multitud de novedades que prometen hacer de este eléctrico una de las mejores compras del mercado para quien necesite un coche urbano asequible.

Actualmente afrontando su desarrollo final y puesta a punto, el nuevo smart #2 podrá verse por primera vez en el salón del automóvil de París en su versión final de producción. Aún así, la marca ya ha adelantado mucho sobre el diseño de este coche a través de un primer concept, así como de los teasers que hoy acompañan esta publicación.

Hablamos de un coche de tamaño muy ajustado, apenas 2,79 metros de longitud, haciendo uso de una nueva plataforma que entre otras cosas le permitirá disfrutar de una batería de 35,7 kWh de capacidad. Gracias a esta configuración y a un peso muy ajustado, el smart #2 promete hasta 300 Km de autonomía, disfrutando también de recarga rápida para poder restaurar del 20 al 80% de la energía del acumulador en un tiempo de 20 minutos.

La agilidad y maniobrabilidad seguirán siendo un aspecto fundamental de este coche, motivo por el cual contará con un diámetro de giro de apenas 6,95 metros. Quiere decir esto que el #2 seguirá fiel a su esencia, ofreciendo una gran facilidad para moverse por ciudad, aparcarlo en cualquier sitio y aún así mostrarse muy eficiente.

Como ocurriese con sus antepasados, el interior será biplaza, con muchísimo espacio a nuestro alrededor y una gran visibilidad en todas las direcciones, añadiendo un pequeño maletero trasero donde podremos llevar las compras del día a día o una maleta de mano.

El precio es uno de los grandes misterios que rodean a este nuevo smart #2, algo que no podremos saber con exactitud hasta su lanzamiento comercial en 2027, sin embargo sí que podemos adelantar que no será un coche tan caro como el ForTwo, consiguiendo con ello hacerlo mucho más interesante para el gran público.La lucha por fabricar el mejor coche urbano está al rojo vivo con la llegada de modelos como el Renault 5, el Citroën 2 CV o el Geely E2, sin embargo un modelo icónico de esta categoría está de regreso, un tal smart #2 que está dispuesto a revivir la receta del icónico ForTwo para demostrar al mundo cuál es la mejor forma de moverse por ciudad al mínimo coste posible.

Smart #2, la resurreción del ForTwo que se producirá en 2027

La gama smart tendrá pronto a su cuarto modelo en las calles. La reinvención que ha vivido el fabricante desde que pasó a ser una marca participada por Mercedes-Benz y Geely, ha supuesto ver la llegada de nuevos modelos como los #1, #3 y #5, apostando claramente por la relación calidad/precio, pero ofreciendo también coches eléctricos con un nivel de prestaciones y equipamiento difíciles de igualar por el resto de firmas.

Es por ello por lo que smart ha decidido ahora volver a probar suerte en el mercado de los coches más urbanos, haciéndolo además con una receta sobradamente conocida como es la del ForTwo, aunque cambiándolo por completo para convertirlo en el nuevo smart #2 y con ello estrenar multitud de novedades que prometen hacer de este eléctrico una de las mejores compras del mercado para quien necesite un coche urbano asequible.

Actualmente afrontando su desarrollo final y puesta a punto, el nuevo smart #2 podrá verse por primera vez en el salón del automóvil de París en su versión final de producción. Aún así, la marca ya ha adelantado mucho sobre el diseño de este coche a través de un primer concept, así como de los teasers que hoy acompañan esta publicación.

Hablamos de un coche de tamaño muy ajustado, apenas 2,79 metros de longitud, haciendo uso de una nueva plataforma que entre otras cosas le permitirá disfrutar de una batería de 35,7 kWh de capacidad. Gracias a esta configuración y a un peso muy ajustado, el smart #2 promete hasta 300 Km de autonomía, disfrutando también de recarga rápida para poder restaurar del 20 al 80% de la energía del acumulador en un tiempo de 20 minutos.

La agilidad y maniobrabilidad seguirán siendo un aspecto fundamental de este coche, motivo por el cual contará con un diámetro de giro de apenas 6,95 metros. Quiere decir esto que el #2 seguirá fiel a su esencia, ofreciendo una gran facilidad para moverse por ciudad, aparcarlo en cualquier sitio y aún así mostrarse muy eficiente.

Como ocurriese con sus antepasados, el interior será biplaza, con muchísimo espacio a nuestro alrededor y una gran visibilidad en todas las direcciones, añadiendo un pequeño maletero trasero donde podremos llevar las compras del día a día o una maleta de mano.

El precio es uno de los grandes misterios que rodean a este nuevo smart #2, algo que no podremos saber con exactitud hasta su lanzamiento comercial en 2027, sin embargo sí que podemos adelantar que no será un coche tan caro como el ForTwo, consiguiendo con ello hacerlo mucho más interesante para el gran público.Coches eléctricos, Coches urbanos, Smart, smart #2

Continue Reading

Mundo Motor

Haupt Racing Team persigue el contrato del Ford Mustang GT3 Evo en la clase LMGT3

Published

on

By

Ulrich Fritz, CEO de Haupt Racing Team, manifestó que el equipo está preparado para afrontar nuevos desafíos con el Ford Mustang GT3 Evo y si bien no indicó cuáles serían esos planes, es obvio que sus palabras constituyen una indirecta al fabricante estadounidense porque el siguiente paso lógico de la sociedad es estar juntos en las categorías sancionadas por el ACO, es decir Haupt Racing Team quiere el contrato que ahora mismo tiene Proton Competition en la clase LMGT3 del Campeonato Mundial de Resistencia, para terminar de consolidar la sociedad. HRT se ha establecido como el representante de Ford Racing en el Intercontinental GT Challenge, DTM, GT Masters, Nürburgring Langstrecken-Serie y el GT World Challenge, sin embargo, Fritz siente que tanto esfuerzo y méritos no son recompensados si en medio no existe una promoción para ascender.

Antes de unirse a Ford Racing, para demostrar las virtudes del Mustang GT3 en circuitos europeos, Haupt Racing Team llegó a ser de los más exitosos clientes de Mercedes AMG, lo que facilitó el traslado de una marca a otra. En poco tiempo, el equipo alemán logró desarrollar una versión competitiva del coche estadounidense alcanzando resultados notables, considerando lo novedosa que es la propuesta de Ford. Para Fritz es necesario un mayor compromiso entre ambas partes para poder avanzar y eso pasa por unir fuerzas en el ecosistema ACO, es decir participar juntos en el Campeonato Mundial de Resistencia, la European Le Mans Series y la Asian Le Mans Series. La ambición es grande si se analiza que la relación entre HRT y Ford Racing inició el año pasado y el equipo alemán aspira a estar presente en al menos unos seis campeonatos con el Mustang GT3 Evo.

Si bien se permite soñar, Fritz es consciente que también se requiere una dosis de realismo porque en caso de conseguir ampliar su programa deberá sacrificar su presencia en algunos eventos ya que al final hay que evaluar y establecer prioridades. Por ahora está claro en sus horizontes y ya le ha comunicado a Ford cuáles serían sus planes inmediatos y también lo que hará para seguir desarrollando el coche ya que advierte que la versión Evo del Mustang GT3 aún no ha alcanzado su total desarrollo e inclusive requiere de mejoras en el aspecto fiabilidad, lo que quedó en evidencia en las recientes 24 Horas de Spa, cuando la unidad número 64 se retiró con problemas en la transmisión. El coche además requiere más carga aerodinámica en la parte delantera y un ajuste en la suspensión. Se requiere entonces un mayor equilibrio a nivel interno para averiguar cómo funciona el coche en otras pistas y con distintos neumáticos.

Veremos entonces que plantea Ford ante la petición de HRT, de concederles la oportunidad de llegar a la clase LMGT3, toda vez que el año que viene llegaría el prototipo del fabricante estadounidense a la clase Hypercar y ahora mismo Proton Competition se encarga de preparar a los pilotos del programa a través de su LMP2 en la European Le Mans Series. Sería muy probable entonces que Ford Racing y Proton se fusionen para la clase principal, participando como Ford Racing, y HRT compita en la LMGT3, tomando en consideración que Proton en la European Le Mans Series todavía funciona como cliente de Porsche.

En palabras de Ulrich Fritz:

Hay categorías muy interesantes, hablo del ecosistema ACO, allí no hemos hecho nada hasta ahora con Ford. Eso es definitivamente algo que es interesante para nosotros en el futuro.

Vía Sportscar365Ulrich Fritz, CEO de Haupt Racing Team, manifestó que el equipo está preparado para afrontar nuevos desafíos con el Ford Mustang GT3 Evo y si bien no indicó cuáles serían esos planes, es obvio que sus palabras constituyen una indirecta al fabricante estadounidense porque el siguiente paso lógico de la sociedad es estar juntos en las categorías sancionadas por el ACO, es decir Haupt Racing Team quiere el contrato que ahora mismo tiene Proton Competition en la clase LMGT3 del Campeonato Mundial de Resistencia, para terminar de consolidar la sociedad. HRT se ha establecido como el representante de Ford Racing en el Intercontinental GT Challenge, DTM, GT Masters, Nürburgring Langstrecken-Serie y el GT World Challenge, sin embargo, Fritz siente que tanto esfuerzo y méritos no son recompensados si en medio no existe una promoción para ascender.

Antes de unirse a Ford Racing, para demostrar las virtudes del Mustang GT3 en circuitos europeos, Haupt Racing Team llegó a ser de los más exitosos clientes de Mercedes AMG, lo que facilitó el traslado de una marca a otra. En poco tiempo, el equipo alemán logró desarrollar una versión competitiva del coche estadounidense alcanzando resultados notables, considerando lo novedosa que es la propuesta de Ford. Para Fritz es necesario un mayor compromiso entre ambas partes para poder avanzar y eso pasa por unir fuerzas en el ecosistema ACO, es decir participar juntos en el Campeonato Mundial de Resistencia, la European Le Mans Series y la Asian Le Mans Series. La ambición es grande si se analiza que la relación entre HRT y Ford Racing inició el año pasado y el equipo alemán aspira a estar presente en al menos unos seis campeonatos con el Mustang GT3 Evo.

Si bien se permite soñar, Fritz es consciente que también se requiere una dosis de realismo porque en caso de conseguir ampliar su programa deberá sacrificar su presencia en algunos eventos ya que al final hay que evaluar y establecer prioridades. Por ahora está claro en sus horizontes y ya le ha comunicado a Ford cuáles serían sus planes inmediatos y también lo que hará para seguir desarrollando el coche ya que advierte que la versión Evo del Mustang GT3 aún no ha alcanzado su total desarrollo e inclusive requiere de mejoras en el aspecto fiabilidad, lo que quedó en evidencia en las recientes 24 Horas de Spa, cuando la unidad número 64 se retiró con problemas en la transmisión. El coche además requiere más carga aerodinámica en la parte delantera y un ajuste en la suspensión. Se requiere entonces un mayor equilibrio a nivel interno para averiguar cómo funciona el coche en otras pistas y con distintos neumáticos.

Veremos entonces que plantea Ford ante la petición de HRT, de concederles la oportunidad de llegar a la clase LMGT3, toda vez que el año que viene llegaría el prototipo del fabricante estadounidense a la clase Hypercar y ahora mismo Proton Competition se encarga de preparar a los pilotos del programa a través de su LMP2 en la European Le Mans Series. Sería muy probable entonces que Ford Racing y Proton se fusionen para la clase principal, participando como Ford Racing, y HRT compita en la LMGT3, tomando en consideración que Proton en la European Le Mans Series todavía funciona como cliente de Porsche.

En palabras de Ulrich Fritz:

Hay categorías muy interesantes, hablo del ecosistema ACO, allí no hemos hecho nada hasta ahora con Ford. Eso es definitivamente algo que es interesante para nosotros en el futuro.

Vía Sportscar365

Continue Reading

Mundo Motor

Vivimos la emoción de la Fórmula 1 en familia desde nuestro showroom Ford

Published

on

By

Nuestro showroom de Ford se convirtió en el escenario perfecto para compartir una mañana donde la velocidad, la emoción y la pasión por el automovilismo fueron los grandes protagonistas.

Junto a padres, familias, clientes y entusiastas del deporte motor, disfrutamos de la transmisión del Gran Premio en un ambiente pensado para vivir cada vuelta, cada adelantamiento y cada momento de la carrera como una experiencia compartida. Más que ver una competencia, creamos un espacio para conectar, conversar y fortalecer los lazos que nos unen alrededor de una misma pasión.

En Ford creemos que las mejores experiencias se viven en compañía. Por eso, abrimos las puertas de nuestro showroom para ofrecer un encuentro donde la emoción de la Fórmula 1 trascendió la pantalla y se convirtió en recuerdos que permanecerán con quienes nos acompañaron.

Agradecemos a cada familia que fue parte de esta jornada y reafirmamos nuestro compromiso de seguir creando espacios que acerquen a nuestra comunidad, impulsados por la innovación, el rendimiento y la pasión que caracterizan a Ford.

Porque cuando la pasión por el automovilismo reúne a las personas, cada encuentro se convierte en una experiencia para recordar.

Nuestro showroom de Ford se convirtió en el escenario perfecto para compartir una mañana donde la velocidad, la emoción y la pasión por el automovilismo fueron los grandes protagonistas.Eventos, Grupo Viamar, ford, grupo viamar

Continue Reading

Trending