Espectáculo
Elena Rose brinda un concierto que toca el alma en el Jaragua
Hay conciertos que se disfrutan, en los que se canta a todo pulmón, y otros que se sienten, en los que cada canción conecta con una experiencia personal. El de Elena Rose en Santo Domingo fue de esos últimos.
Esta fue la primera vez que la cantautora venezolana se presentó en República Dominicana. La propia Elena ha expresado en varias ocasiones que el país está entre sus favoritos, y esa energía se sintió desde el primer momento.
El hecho de que el concierto se realizara en el Teatro La Fiesta del Hotel Jaragua ayudó a reforzar esa sensación: un show más íntimo, más cercano, donde la conexión con el público se sintió inmediata.
Pasadas las 9:00 de la noche, la artista apareció en escena con “Alma”, uno de los temas más representativos de su repertorio. Le siguieron “Otro Huevón” y “Tututu”, esta última una de sus apuestas más recientes junto a Alleh, que evidenció su capacidad de moverse entre lo vulnerable y lo contemporáneo.
“Hemos preparado este espacio para separarlos un poquito de la realidad”, dijo, casi como una promesa, antes de encadenar “Amén bebé”, “Aleluya!” y “Sintigo”. Y cumplió: el público no solo escuchaba, se entregaba en cada uno de los temas.
- Con unas alas, ya convertidas en su sello visual, regresó al escenario para interpretar “Me lo merezco”, uno de los momentos más celebrados de la noche.
Antes de cantarla, invitó a la audiencia a manifestar sus deseos más profundos: “Lo que se vea más lejano, para Dios todo es posible”. La frase encontró eco inmediato.
Elena Rose ha sido abierta sobre su fe y sobre su forma de entenderse como “hija de Dios”. Esa espiritualidad atraviesa su propuesta artística y se refleja tanto en sus palabras sobre el escenario como en la temática de sus canciones, donde la gratitud y la esperanza están siempre presentes.
Uno de los puntos más fuertes del show fue su voz: entonada, dulce y llena de emoción, bien acompañada por su banda.
Cercanía con el público
El concierto también tuvo espacio para el discurso. Antes de interpretar “El hombre”, compartió una reflexión sobre el empoderamiento femenino heredado de su madre, para luego enfocar el mensaje hacia los hombres presentes.
La conexión con los espectadores creció cuando bajó a las primeras filas durante “Carteras chinas”, una colaboración con Los Ángeles Azules y Camilo. Entre abrazos y fotos, el show se volvió más cercano.
La interacción continuó sobre la tarima. Para “Luna de miel”, invitó a una pareja venezolana y dominicana, aprovechando el momento para agradecer la acogida del país: “Gracias República Dominicana por recibir a mis hermanos venezolanos”.
Más adelante, un grupo de niños subió a acompañarla durante “Cosita Linda”, aportando uno de los instantes más tiernos de la noche y confirmando el alcance intergeneracional de su música.
La parte final llegó con “Orión”, grabada con el panameño Boza, una de las canciones más exitosas del 2025 y qu suma 245 millones de reproducciones en Youtube, además de “Caracas en el 2000”, interpretaciones que insinuaban despedida.
- Pero el público no estaba listo, y ella tampoco. Tras una breve salida, regresó para cerrar con “La de Dios”.
Así, a las 10:48 de la noche, entre serpentinas y aplausos, terminó un show que más bien se sintió como un respiro al alma. El concierto fue producido por SD Concerts.
Hay conciertos que se disfrutan, en los que se canta a todo pulmón, y otros que se sienten, en los que cada canción conecta con una experiencia personal. El de Elena Rose en Santo Domingo fue de esos últimos.Esta fue la primera vez que la cantautora venezolana se presentó en República Dominicana. La propia Elena ha expresado en varias ocasiones que el país está entre sus favoritos, y esa energía se sintió desde el primer momento.El hecho de que el concierto se realizara en el Teatro La Fiesta del Hotel Jaragua ayudó a reforzar esa sensación: un show más íntimo, más cercano, donde la conexión con el público se sintió inmediata.Pasadas las 9:00 de la noche, la artista apareció en escena con “Alma”, uno de los temas más representativos de su repertorio. Le siguieron “Otro Huevón” y “Tututu”, esta última una de sus apuestas más recientes junto a Alleh, que evidenció su capacidad de moverse entre lo vulnerable y lo contemporáneo. RELACIONADAS Música Déjate llevar por la música este finde “Hemos preparado este espacio para separarlos un poquito de la realidad”, dijo, casi como una promesa, antes de encadenar “Amén bebé”, “Aleluya!” y “Sintigo”. Y cumplió: el público no solo escuchaba, se entregaba en cada uno de los temas. Con unas alas, ya convertidas en su sello visual, regresó al escenario para interpretar “Me lo merezco”, uno de los momentos más celebrados de la noche.Antes de cantarla, invitó a la audiencia a manifestar sus deseos más profundos: “Lo que se vea más lejano, para Dios todo es posible”. La frase encontró eco inmediato.Elena Rose ha sido abierta sobre su fe y sobre su forma de entenderse como “hija de Dios”. Esa espiritualidad atraviesa su propuesta artística y se refleja tanto en sus palabras sobre el escenario como en la temática de sus canciones, donde la gratitud y la esperanza están siempre presentes.Uno de los puntos más fuertes del show fue su voz: entonada, dulce y llena de emoción, bien acompañada por su banda.Cercanía con el públicoEl concierto también tuvo espacio para el discurso. Antes de interpretar “El hombre”, compartió una reflexión sobre el empoderamiento femenino heredado de su madre, para luego enfocar el mensaje hacia los hombres presentes.La conexión con los espectadores creció cuando bajó a las primeras filas durante “Carteras chinas”, una colaboración con Los Ángeles Azules y Camilo. Entre abrazos y fotos, el show se volvió más cercano.La interacción continuó sobre la tarima. Para “Luna de miel”, invitó a una pareja venezolana y dominicana, aprovechando el momento para agradecer la acogida del país: “Gracias República Dominicana por recibir a mis hermanos venezolanos”.Más adelante, un grupo de niños subió a acompañarla durante “Cosita Linda”, aportando uno de los instantes más tiernos de la noche y confirmando el alcance intergeneracional de su música.La parte final llegó con “Orión”, grabada con el panameño Boza, una de las canciones más exitosas del 2025 y qu suma 245 millones de reproducciones en Youtube, además de “Caracas en el 2000”, interpretaciones que insinuaban despedida. Pero el público no estaba listo, y ella tampoco. Tras una breve salida, regresó para cerrar con “La de Dios”.Así, a las 10:48 de la noche, entre serpentinas y aplausos, terminó un show que más bien se sintió como un respiro al alma. El concierto fue producido por SD Concerts. Revista, Música, Laura Ortiz Güichardo, Santo Domingo, SD Concerts, concierto en Santo Domingo, Elena Rose
