Economía
Poco a poco, la renta variable gana espacio en el mercado dominicano
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<p>Ya lo podemos decir más fuerte: poco a poco el mercado de valores dominicano ha experimentado en los últimos siete años una metamorfosis sin precedentes. </p>
<p>Lo que comenzó como una actividad financiera dominada casi exclusivamente por la renta fija y los títulos gubernamentales, por lógica de un mercado en cierne, ha comenzado a abrirse paso hacia la renta variable. Esto, por supuesto, marca un paso importante hacia la madurez.</p>
<p>Esta evolución no ha sido lineal, sino que ha avanzado a través de hitos específicos: desde la histórica salida a bolsa de César Iglesias, pasando por la estructuración del Grupo Rica y la incursión del Banco Promerica, hasta llegar a la reciente y estratégica jugada de Grupo Ramos, cuya entrada al mercado de capitales, a través del Fideicomiso Inmobiliarios Multiplaza, representa un paso evolutivo interesante. </p>
<p>Es fundamental entender la naturaleza de esta operación para no llamarse a engaño: la empresa no está abriendo su capital social ni cediendo el control administrativo.</p>
<p>Para que quede claro, lo que Grupo Ramos está ejecutando es una monetización de su flujo de caja (cash flow). Mediante este fideicomiso, garantizado por los ingresos por alquileres de los espacios en las plazas de La Romana e Higüey, la empresa capta recursos frescos hoy contra los beneficios futuros de esos activos inmobiliarios específicos. Así de simple, pero “complejo”.</p>
<p>Es vital destacar que, aunque todos estos casos se agrupan bajo el paraguas de la renta variable, cada uno posee matices distintivos. César Iglesias marcó el precedente como la primera empresa en ceder acciones ordinarias reales, aunque lo hizo bajo la modalidad de una ampliación del capital suscrito y pagado, permitiendo que nuevos socios participaran del éxito global de la compañía.</p>
<p>El Fideicomiso Rica utilizó las acciones como activo subyacente para un vehículo de inversión, y Banco Promerica innovó con acciones preferentes, que ofrecen prioridad en el pago de dividendos, pero con características distintas a las ordinarias. </p>
<p>Para el inversionista, el mensaje debe ser claro: la renta variable en República Dominicana es un terreno para quienes poseen un apetito de riesgo elevado y, sobre todo, una visión de largo plazo. Como hemos visto en el debut de algunos de estos instrumentos, los comienzos no suelen ser positivos en términos de precio inmediato. La curva de aprendizaje del mercado y la valoración inicial, lo que es casi lógico, pueden generar volatilidad.</p>
<p>Lo interesante es que el atractivo reside en la promesa del tiempo. Este tipo de activos debe garantizar una rentabilidad esperada que no solo supere la inflación, sino que ofrezca una prima significativa por encima del “cupón” o tasa que pagan los bonos de Hacienda y los títulos del Banco Central.</p>
<p>Quien invierte en Grupo Ramos o César Iglesias no busca la seguridad pasiva de la renta fija, sino la capacidad de capturar el valor de la economía real dominicana, apostando a que el dinamismo del sector privado supere, con creces, los rendimientos libres de riesgo. ¿Altruismo? No, confianza.</p>
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