Economía
Los pagos: la infraestructura que acelerará desarrollo de República Dominicana
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<p>En un país que avanza, innova y se transforma, hay un elemento silencioso, pero determinante, que define la competitividad de nuestra economía: cómo pagamos. Los pagos son el sistema circulatorio de una nación. Conectan personas, comercios, empresas y al propio Estado. Son una infraestructura invisible que permite que la actividad productiva fluya, que el comercio prospere y que la economía avance con eficiencia.</p>
<p>Hoy, más que nunca, juegan un papel decisivo en el desarrollo de República Dominicana. Realidad dominicana: avances importantes, pero una gran oportunidad por delante.</p>
<p>Nuestro país procesa más de 100 millones de transacciones electrónicas cada mes, con un crecimiento promedio anual de doble dígito: 14% en 10 años.</p>
<p>Sin embargo, persiste un desafío estructural: el 75% de las transacciones cotidianas se sigue realizando en efectivo.<br />A pesar de los avances regulatorios y tecnológicos, el potencial transformador de los pagos digitales todavía está lejos de desplegarse plenamente.</p>
<p>Las causas son conocidas: baja aceptación en comercios, costos y fricciones en los pagos cotidianos, escasa educación digital, preferencias culturales por el efectivo, limitada interoperabilidad en pagos móviles.</p>
<p>La brecha entre el acceso y el uso es evidente: el 89% de los dominicanos tiene un smartphone, el 65% posee una cuenta bancaria, pero solo el 18% hace pagos móviles regulares.</p>
<p>Ahí está la oportunidad de transformar hábitos para impulsar inclusión financiera, formalización y productividad.</p>
<p>América Latina ofrece lecciones claras que confirman lo relevante de esta transformación.</p>
<p>Por primera vez, según la Encuesta Global de Medios de Pago de McKinsey, la predilección del consumidor latinoamericano se inclinó hacia medios electrónicos, reduciendo la preferencia de uso del efectivo del 59% al 30% en pocos años.</p>
<p>Este cambio confirma algo fundamental: cuando los pagos digitales son simples, accesibles y confiables, la adopción ocurre rápidamente. Para entender hacia dónde podemos avanzar, conviene observar algunos casos que se han convertido en verdaderos puntos de inflexión para economías de la región.</p>
<p>1. Brasil: adopción masiva y reducción de la informalidad: Un sistema interoperable, inmediato y disponible 24/7 logró una adopción sin precedentes. El resultado fue más bancarización, menor informalidad y nuevos modelos de negocio.</p>
<p>2. Perú: simplicidad que impulsó la inclusión: la clave fue la experiencia del cliente con pagos digitales móviles que penetraron en segmentos históricamente excluidos gracias a una experiencia sencilla, convirtiéndolos en soluciones cotidianas para pagar, cobrar y transferir.</p>
<p>3. Colombia: billeteras como plataformas sociales: las billeteras digitales se convirtieron en herramientas esenciales para la vida diaria, integrando transferencia, recepción de ingresos y pagos de servicios, convirtiéndose en plataformas de inclusión financiera y social. La experiencia colombiana demuestra que, cuando los pagos se integran con necesidades reales, se vuelven indispensables para millones.<br />Me inspira ver cómo todos estos casos tienen un mismo hilo conductor.</p>
<p>Cuando los sistemas de pago son masivos, interoperables y simples se acelera la inclusión financiera, reducen la informalidad, elevan la productividad e impulsan la economía.</p>
<h2>La inclusión financiera empieza por los pagos</h2>
<p>La primera interacción de una persona con el sistema financiero no es obtener un crédito ni realizar una inversión: es pagar o recibir pagos.<br />Las personas inician su vida financiera enviando o recibiendo dinero. Los pagos crean historial, trazabilidad y confianza. Donde los pagos digitales se masifican, la inclusión financiera avanza más rápido.</p>
<p>Cuando un ciudadano se integra al ecosistema de pagos digitales accede a mercados, incrementa su capacidad de generar ingresos y ahorrar, desarrolla hábitos financieros y reduce la dependencia del efectivo.</p>
<p>En nuestro país, este proceso ya está en marcha. Lo hemos visto en el Banco Popular Dominicano con iniciativas como la red de subagentes bancarios, que procesa más de 5.6 millones de operaciones al año; el ecosistema de aplicaciones móviles, que ha expandido el uso de servicios financieros a segmentos excluidos, y la afiliación digital, que permite abrir cuentas desde el celular.</p>
<p>Nuestro país ha progresado de forma notable en materia de pagos. Pasamos de una experiencia centrada en la sucursal a un ecosistema móvil que acompaña al cliente en su vida diaria. Los pagos electrónicos ya representan cerca de un tercio de las transacciones del sistema.</p>
<p>Sin embargo, la infraestructura avanza más rápido que los hábitos. Por eso, debemos aspirar a una visión clara. Imagino una República Dominicana con pagos electrónicos inmediatos y seguros entre personas, sin importar la entidad o la aplicación, comercios de todos los tamaños aceptando pagos digitales de forma simple y económica, pagos digitales como la opción cotidiana: rápidos, eficientes e integrados en la vida diaria.</p>
<p>Esta visión de país coincide plenamente con la estrategia de inclusión financiera del sistema dominicano y del propio Banco Popular. Pienso, por ejemplo, en un pequeño comerciante que hoy solo maneja efectivo. Al aceptar pagos digitales, no solo facilita la venta: expande su negocio, formaliza su actividad y accede a nuevas oportunidades.</p>
<p>Un ecosistema de esta naturaleza no solo reduce el uso del efectivo; eleva la productividad, formaliza la economía y democratiza el acceso a servicios financieros, creando las condiciones para una economía más inclusiva, ágil y competitiva.</p>
<p>Para lograr esta transformación, hay elementos en los cuales tenemos que avanzar: aceptación masiva, simplicidad, incentivos y beneficios para usuarios y comercios, interoperabilida, seguridad y confianza.</p>
<p>El potencial económico es enorme y las experiencias internacionales confirman que una transición exitosa hacia pagos digitales acelera la formalización, aumenta la productividad de las pymes, reduce costos y estimula la innovación.</p>
<h2>Banco Popular: catalizador de un ecosistema de pagos moderno e inclusivo</h2>
<p>En el Banco Popular siempre hemos asumido el objetivo de llevar los servicios financieros a cada rincón del país y a todos los dominicanos. Tenemos como estrategia aportar escala, tecnología y visión para acelerar la transformación financiera.</p>
<p>Desde la instalación del primer cajero automático en el país hasta el desarrollo de soluciones digitales, hemos trabajado para simplificar la vida financiera de las personas.</p>
<p>Hoy damos un paso más con Toke. Su propósito es claro: que cualquier dominicano pueda, desde su teléfono, enviar, recibir o cobrar dinero de manera inmediata, segura y sencilla. Y que comercios grandes o pequeños acepten pagos móviles.</p>
<p>Toke es un vehículo de modernización que democratiza el acceso al sistema financiero, simplifica la experiencia, conecta personas y comercios, reduce la dependencia del efectivo, crea trazabilidad y seguridad, y habilita pagos instantáneos con QR y transferencias 24/7.</p>
<p>En el Popular somos un catalizador del desarrollo del sistema de pagos dominicano, impulsando soluciones e infraestructura que permiten un ecosistema más moderno, inclusivo y competitivo.</p>
<p>El futuro del desarrollo pasa por cómo pagamos. Creo firmemente que República Dominicana tiene una oportunidad histórica. Contamos con una economía dinámica, una población joven y digital, y un sistema financiero preparado para dar el siguiente paso.</p>
<p>Para lograrlo, debemos ver los pagos como lo que realmente son: una infraestructura de desarrollo nacional, capaz de ampliar oportunidades, impulsar la formalización y acelerar el crecimiento económico.</p>
<p>En el Banco Popular Dominicano seguiremos liderando este proceso con responsabilidad, visión y compromiso.</p>
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