Food Travel
Mamá Heladera, la heladería cuyos sabores son recuerdos de los vecinos del barrio


En la vida hay situaciones que quisiéramos recordar para siempre. Momentos que nos gustaría mantener intactos o, como todos hemos dicho alguna vez, congelar en nuestra memoria ese olor, esas emociones, ese paisaje, ese sabor. Pero pocos recuerdos son tan resistentes como para aguantar el paso del tiempo, otros eventos, haber nacido en los setenta o el feed de Instagram. A no ser que los conviertas, precisamente, en un helado. Esta es la idea con la que Irene Iborra decidió, allá por 2021, abrir su heladería Mama Heladera: heladería de recuerdos.

El establecimiento de Irene Iborra en Poblenou (Barcelona) rescata recetas perdidas y crea sabores basados en la memoria propia y de clientes habituales 
En la vida hay situaciones que quisiéramos recordar para siempre. Momentos que nos gustaría mantener intactos o, como todos hemos dicho alguna vez, congelar en nuestra memoria ese olor, esas emociones, ese paisaje, ese sabor. Pero pocos recuerdos son tan resistentes como para aguantar el paso del tiempo, otros eventos, haber nacido en los setenta o el feed de Instagram. A no ser que los conviertas, precisamente, en un helado. Esta es la idea con la que Irene Iborra decidió, allá por 2021, abrir su heladería Mama Heladera: heladería de recuerdos.

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11 recetas con alubias: los platos tradicionales y otras ideas fáciles y rápidas

Las alubias son unas legumbres muy presentes en la gastronomía internacional. Dependiendo de la región o el país reciben otros nombres como habichuela, frijol, haba o judía. Si dirigimos nuestra mirada a los términos que se usan en España, nos encontramos con las «pochas», los «caparrones» en La Rioja, les «fabes» en Asturias o les «mongetes» en Cataluña. Hay alubias de distintos tipos, que difieren en textura y usos culinarios; las blancas —la faba asturiana es muy mantecosa, el Judión de La Granja es más grande y suave y la arrocina es pequeña e ideal para ensaladas—, las pintas y rojas, de sabor más intenso y que conservan bien la forma, y las negras, comunes en la cocina de Latinoamérica, que son de sabor ligeramente dulce y textura firme.
Ricas en proteínas, fibras y minerales, las alubias aportan a las recetas una textura cremosa y un sabor suave a la par que profundo; asimismo, actúan como espesante natural en caldos y destacan por su capacidad de absorber jugos, especias y aromas. Las encontramos como protagonistas en platos tradicionales como la fabada asturiana, las baked beans inglesas o el empedrat, una ensalada típica de la gastronomía catalana. También forman parte de elaboraciones más vanguardistas, como es el caso del chili sin carne o la hamburguesa vegana.
Echa mano de alubias de bote o, si tienes tiempo, anímate a remojar unas buenas alubias en seco. Con ellas podrás llevar a cabo esta selección de recetas que hacen de esta legumbre un absoluto manjar.
Fabada asturiana
En una lista de recetas con alubias, la fabada asturiana no podía faltar. Y es que este plato tan cargado de tradición es uno de los más emblemáticos con esta legumbre como estrella. A continuación, te explicamos la receta original paso a paso. ¡Te sentirás todo un asturiano!

Ensalada de legumbres
En verano nos cuesta mucho meternos en la cocina. Con esta ensalada de legumbres descubrirás una forma fácil y sencilla de prepararte, en un abrir y cerrar de ojos, un plato muy completo y con ingredientes la mar de sencillos.

Alubias blancas con verduras
Las alubias blancas son ideales para preparar guisos, y si no, que se lo digan a estas alubias blancas con verduras, una preparación muy reconfortante que alegra cuerpo y alma. Tal y como te contamos en nuestro paso a paso, las verduras las puedes adaptar al gusto.

Empedrat
El empedrat es una ensalada de legumbres catalana. En los meses de calor, tan pronto te la puedes llevar a la oficina como degustarla un día de playa. En su receta te enseñamos a combinar sus ingredientes: alubias, bacalao, huevos, pimientos, cebolla, aceitunas, tomates…

Alubias blancas con chorizo
Si eres amante de las recetas con alubias blancas bien contundentes, saca papel y bolígrafo porque estas alubias blancas con chorizo van a ser tu perdición. Se trata de un plato de cuchara de los que se hacen a fuego lento y con mimo. El resultado ya te lo puedes imaginar.

Alubias con almejas
Las alubias con almejas que te presentamos son la perfección hecha plato para quienes disfrutan del profundo sabor a mar. A diferencia de otros guisos, esta es una receta fina y ligera donde la almeja combina estupendamente con la suavidad de las alubias.

Chili sin carne
A día de hoy existen versiones veganas de infinidad de elaboraciones. En esta ocasión, te animamos a probar el chili sin carne, que hacemos 100 % con ingredientes de origen vegetal. Entre ellos se encuentra la alubia roja en conserva ya cocida.

Baked beans
A estas alturas, las baked beans no necesitan presentación alguna. Aunque surgieron en Estados Unidos, la receta se popularizó en Reino Unido, donde forman parte del típico desayuno inglés. Te traemos su receta para que puedas replicarla cómodamente en casa.

Hamburguesa de alubias rojas
Si andas en busca de recetas con alubias rojas de bote, te va a encantar la hamburguesa vegana que te presentamos a continuación. Esta es una forma muy original de disfrutar de una buena ración de legumbres y, por si fuera poco, se prepara en un periquete.

Alubias con langostinos
Esta receta es un buen ejemplo de que con unas buenas alubias también podemos preparar un plato digno de una celebración, una receta con la que van a disfrutar a partes iguales los amantes del buen cuchareo y los paladares más exquisitos.

Fabada en Thermomix
Somos unos enamorados de la fabada. Si tú también lo eres pero no dispones de mucho tiempo entre las manos para cocinar, la solución perfecta es esta fabada en Thermomix. En menos de una hora, tendrás una fabada deliciosa presidiendo la mesa.
Son muchas las gastronomías que toman la alubia como ingrediente dando lugar a increíbles guisos y ensaladas. A continuación, reunimos recetas con alubias que van desde los platos más tradicionales, como la fabada asturiana, a otros más innovadores, como recetas veganas y vegetarianas.
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Bizcocho de cerezas: un dulce exquisito con una miga muy jugosa

El bizcocho de cerezas es un postre ideal para aprovechar su corta temporada, ya que, esta es, precisamente, una de las mejores frutas para incorporar a la masa de un bizcocho y disfrutar así de todo su sabor. Cuando horneamos el bizcocho con las cerezas, los azúcares de esta fruta se concentran y su pulpa se vuelve más tierna liberando además su jugo. El resultado es un contraste de sabores delicioso entre la miga esponjosa y tierna y los pequeños trocitos de cereza repartidos por todo el bizcocho.

Para hacer este bizcocho, no necesitamos ser unos maestros reposteros ya que es muy fácil de preparar: solo debemos prestar atención al batido inicial de los huevos con el azúcar para asegurar una textura muy tierna y esponjosa que vamos a potenciar añadiendo además nata a la masa.

En esta ocasión, hemos añadido vainilla al bizcocho, aunque la ralladura de limón también le va a las mil maravillas y el sabor cítrico ayuda a equilibrar el dulzor natural de la fruta. Para conservarlo, lo cubriremos bien con film transparente y lo mantendremos en un lugar fresco y seco durante un máximo de 2 días para asegurarnos de que la fruta siga en buen estado. Resulta delicioso servido tal cual o bien, espolvoreado con un poco de azúcar glas o acompañado con una bola de helado de vainilla para disfrutar de un contraste de sabores, texturas y temperaturas verdaderamente irresistible.

Información de la receta
- Tiempo de preparación: 10 minutos
- Tiempo de cocinado: 50 minutos
- Tiempo total: 1 hora (más tiempo de enfriado)
- Raciones: 12
- Categoría: repostería
- Tipo de cocina: española
- Calorías por ración (kcal): 255
Ingredientes del bizcocho de cerezas
- 4 huevos M
- 200 g de azúcar
- 160 g de nata para montar (mínimo 35% de materia grasa)
- 1 cucharadita de vainilla en pasta (o extracto)
- 270 g de harina de trigo
- 1 cucharadita de levadura química (6 g)
- 60 g de mantequilla fundida y fría
- 150 g de cerezas

Cómo hacer bizcocho de cerezas
Comenzamos precalentando el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo. Engrasamos y forramos con papel vegetal un molde cuadrado de unos 20 x 20 cm o uno de proporciones similares.

Batimos 4 huevos M con 200 g de azúcar durante unos 5 minutos, hasta que doblen el volumen.

Añadimos 160 g de nata para montar y 1 cucharadita de vainilla en pasta y mezclamos hasta integrarlas por completo.

Tamizamos 270 g de harina de trigo con 1 cucharadita de levadura química y la integramos a la mezcla mientras batimos a velocidad baja.

Para finalizar con el bizcocho, agregamos 60 g de mantequilla fundida y fría y la integramos en la mezcla.

Vertemos la mezcla del bizcocho en el molde, alisamos la superficie y reservamos.

Lavamos y deshuesamos las cerezas hasta conseguir 150 gramos.

Ponemos las cerezas de forma aleatoria sobre el bizcocho y lo llevamos al horno durante 45-55 minutos, hasta que al pincharlo con un palillo este salga limpio.

Retiramos el bizcocho del horno y lo dejamos reposar 10 minutos. A continuación, lo desmoldamos y lo dejamos enfriar por completo sobre una rejilla antes de consumir.

Resumen fácil de preparación
- Precalentamos el horno a 180 ºC y engrasamos y forramos el molde
- Batimos los huevos con el azúcar hasta que doblen el volumen
- Añadimos la nata y la vainilla
- Tamizamos e integramos la harina y la levadura química
- Integramos la mantequilla
- Vertemos en el molde y alisamos
- Deshuesamos las cerezas
- Ponemos las cerezas sobre el bizcocho y lo horneamos durante 45-55 minutos
- Dejamos templar el bizcocho de cerezas y lo ponemos sobre una rejilla para que enfríe por completo antes de servir
El bizcocho de cerezas es un postre ideal ya que reúne muchas de la cualidades que buscamos en un bizcocho casero: ingredientes sencillos, preparación fácil, aroma irresistible y una textura jugosa que invita a repetir. En esta receta, explicamos paso a paso cómo hacerlo en casa.
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¿Por qué se llama jamón serrano? El origen de su nombre te sorprenderá

No hay quién se resista al jamón serrano. Este sabroso producto procedente del cerdo, gran emblema de nuestro patrimonio histórico, cultural y gastronómico desde hace siglos, alegra cualquier mesa de tapeo y es un ingrediente indispensable de nuestros bocadillos. Tan presente está en nuestra vida que es posible que nunca te hayas hecho preguntas acerca del origen de su nombre. Te lo hayas cuestionado ya o no, venimos a resolver todas tus dudas al respecto.
Del clima de la sierra al nombre del producto
Se denomina jamón serrano porque su curación —salazón, secado y maduración—, tenía lugar tradicionalmente en el frío y seco clima de las sierras montañosas. El adjetivo, como habrás podido intuir, procede directamente de la palabra «sierra». Aunque la manera tradicional y artesanal de producir el jamón es en las profundidades de las cordilleras españolas, donde se dan las condiciones exactas de temperatura y sequedad que los jamones requieren para convertirse en un producto excepcional, hoy en día la tecnología alimentaria permite replicar dicho clima en secaderos y bodegas situadas tanto en valles como en llanuras.

Serrano no es lo mismo que ibérico
Puestos a ahondar en los entresijos del jamón serrano, aprovechamos para revelarte las diferencias entre el jamón serrano y el jamón ibérico porque no, no son lo mismo. «Serrano» se refiere al método y el clima en el que se obtiene este jamón, e «ibérico» hace alusión a la raza del animal del que procede el jamón ibérico. Más allá de que ambos productos provienen del cerdo, son muchos los aspectos en los que difieren. La raza utilizada para el jamón serrano es el cerdo blanco, de piel blanca y delicada; se trata de ejemplares que, a través de la selección genética continuada, se han vuelto muy productivos; este tipo de cerdos se cría en macrogranjas, alimentándose solo con piensos. En cuanto al jamón ibérico, proviene del cerdo ibérico, una raza autóctona española y la única autorizada para elaborar jamón ibérico; la piel de este animal es más oscura y gruesa que la del cerdo blanco y su alimentación es a base de bellotas y pastos naturales; además, están adaptados a la vida al aire libre, pues su cría es extensiva, en grandes hectáreas.
Y ya que estamos hablando del jamón y su historia, ¿sabías que antes del siglo XIV este producto era conocido como «pernil»? Este término derivaba del latín «perna», con el que se hacía alusión a la pierna. No obstante, no tuvo muy buena acogida en el país y fue quedando en un segundo plano hasta que el español, a partir del siglo XIV, adoptó y popularizó la palabra «jamón», que procedía del francés antiguo «jambon», que también significaba pierna. Curiosamente, en catalán y en valenciano al jamón se le sigue conociendo como «pernil», pues han conservado la evolución original de la raíz latina. Qué cosas, ¿eh?
Ahora que ya sabes más sobre el origen del jamón serrano, es hora de pasar a la práctica y hacer lo que más nos gusta: aprender a cortar jamón y disfrutar de él.
¿Alguna vez te has cuestionado por qué se llama jamón serrano al jamón serrano? La respuesta es sencilla y curiosa. Te la desvelamos a continuación, junto a otros datos interesantes sobre el producto.
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