Giuliano Simeone salió al Estadio Atlanta como parte del 11 inicial de Lionel Scaloni para disputar la semifinal de la Copa Mundial de la FIFA 2026 ante Inglaterra.
Sin embargo, su nombre está ligado con el de su padre, Diego Simeone quien no solo jugó para la Selección Argentina, sino que enfrentándose a David Beckham protagonizó uno de los episodios más recordados del fútbol.
El delantero, nacido en Roma el 18 de diciembre de 2002, es hijo de Diego "Cholo" Simeone, histórico mediocampista de la Albiceleste y actual entrenador del Atlético de Madrid. Aunque lleva uno de los apellidos más reconocidos del fútbol, Giuliano se ha ganado un lugar por mérito propio.
Se formó en las divisiones inferiores de River Plate antes de incorporarse a la cantera del Atlético de Madrid en 2019. Más tarde sumó experiencia en préstamos al Real Zaragoza y al Alavés, hasta consolidarse en el primer equipo rojiblanco. Una grave fractura de tibia y peroné en 2023 puso en duda su progresión, pero logró recuperarse y regresar al máximo nivel.
Su velocidad, intensidad para presionar y capacidad para jugar por las bandas o como segundo delantero lo llevaron a ganarse un lugar en las convocatorias de Lionel Scaloni y a integrar el plantel argentino en el Mundial 2026.
La presencia de Giuliano también reaviva un episodio inolvidable del fútbol. Su padre, Diego Simeone, fue el protagonista de la acción que terminó con la expulsión de David Beckham en los octavos de final del Mundial de Francia 1998.
En aquel encuentro, Beckham reaccionó con una patada cuando ambos estaban en el suelo tras una falta de Simeone. El árbitro mostró la tarjeta roja directa al inglés, una decisión que marcó el partido y la carrera del entonces futbolista del Manchester United. Inglaterra terminó eliminada en la tanda de penales y Beckham fue señalado durante años por buena parte de la afición inglesa.
Con el paso del tiempo, Beckham y Diego Simeone dejaron atrás aquella polémica y hoy mantienen una relación cordial, incluso llegando a aparecer juntos públicamente en el palco del Hard Rock Stadium durante el partido de la Albiceleste ante Cabo Verde, antes del nuevo enfrentamiento entre ambas selecciones.
Ahora es Giuliano Simeone quien escribe su propia historia. A sus 23 años, el delantero busca consolidarse como una de las figuras de la nueva generación argentina, llevando un apellido que sigue siendo sinónimo de intensidad y competitividad dentro del fútbol.
