EEUU
La verdadera historia tras la primera bandera de Estados Unidos: secretos, mitos y una protagonista en la sombra

La figura de Betsy Ross ocupa un lugar destacado en la memoria colectiva de Estados Unidos, sobre todo en fechas patrias como el 250.º aniversario del país.
La imagen de una joven artesana de Filadelfia, presuntamente responsable del primer pabellón nacional, se repite en museos, textos escolares y celebraciones.
Sin embargo, el análisis de fuentes oficiales y documentos históricos revela que buena parte de este relato pertenece más al ámbito de la tradición que al de la evidencia verificable.
Entre la leyenda y la historia: Betsy Ross y la primera insignia
La versión más conocida, difundida por instituciones como la Betsy Ross House y retomada por Fox News, narra que Ross, con apenas 24 años, recibió en su domicilio a un grupo integrado presuntamente por personajes como George Washington, quienes le habrían solicitado la confección de la primera insignia nacional en 1776.
A pesar de la popularidad de este relato, los registros del Congreso Continental y la correspondencia de la época no la mencionan ni a ella ni a un comité específico a cargo del diseño.
Este mito cobró fuerza recién en 1870, cuando el nieto de la protagonista, William Canby, presentó ante la Sociedad Histórica de Pensilvania el testimonio familiar que atribuía a su abuela la confección de la enseña.
La Smithsonian Institution y otros organismos oficiales coinciden en que la historia carece de respaldo contemporáneo, aunque su valor como relato simbólico permanece intacto en el imaginario nacional.

El diseño original y el contexto de rebelión
Más allá de la controversia sobre la autoría, existen datos verificables sobre el diseño inicial. El 14 de junio de 1777, el Congreso aprobó la resolución que estableció la bandera de los Estados Unidos: 13 franjas alternadas en rojo y blanco, con una unión azul y trece estrellas blancas representando a las colonias insurgentes.
Según la narrativa tradicional, Ross propuso reemplazar las estrellas de seis puntas por otras de cinco, debido a la sencillez de su confección, utilizando una técnica aprendida en su niñez. Esta anécdota, reiterada en la Betsy Ross House, no figura en los documentos originales, pero sigue presente en las recreaciones históricas para visitantes.
El surgimiento de la primera bandera nacional se produjo en un ambiente hostil. Las colonias aún eran parte del imperio británico y cualquier símbolo de la nueva nación podía interpretarse como traición.
Tal y como explicó la directora del museo dedicado a Ross, si las autoridades británicas o los simpatizantes de la Corona descubrían la fabricación de un símbolo rebelde, las consecuencias podían ser drásticas, incluyendo prisión o hasta la ejecución, en cumplimiento de las leyes coloniales.

Transformación de un emblema: del campo de batalla al símbolo de unidad
Durante los primeros años, la bandera sirvió principalmente como identificador en escenarios bélicos, fortalezas y embarcaciones. No fue sino hasta la Guerra Civil cuando el estandarte adquirió un papel central como emblema de unión nacional.
Desde ese momento, la presencia de la bandera se extendió a escuelas, edificios oficiales y hogares, reflejando su consolidación como símbolo compartido entre la ciudadanía.
El diseño se adaptó con la incorporación de nuevos estados. En 1795 se añadieron dos estrellas por Vermont y Kentucky, mientras que en 1960 se incorporó la estrella número cincuenta tras la anexión de Hawái. Cada cambio reflejó el crecimiento y la transformación del país, así como la continuidad de su identidad visual.

Más allá de la precisión histórica, la historia de Betsy Ross evidencia el interés por reconocer a protagonistas anónimos y a mujeres en el relato fundacional.
Tal y como aseguró la directora de la Betsy Ross House, el mito destaca la contribución de personas comunes, esclavizadas, inmigrantes y figuras femeninas, ampliando la mirada más allá de los Padres Fundadores.
Aunque la autenticidad del relato pueda ser objeto de debate, el estandarte estadounidense sigue siendo un símbolo de unidad y transformación. La revisión crítica de su origen permite entender la complejidad y riqueza de la memoria colectiva en Estados Unidos y el modo en que los medios como Fox News siguen alimentando estos relatos en el presente.
A 250 años de la independencia, la historia sobre la primera bandera de Estados Unidos oscila entre la leyenda de Betsy Ross y la ausencia de pruebas que confirmen su papel como creadora del símbolo nacional
